SieteNotas

Pablo Estramín, trozos de luna

01/01/2005

¿Cuántas veces en algún asadito nos hemos puesto a escuchar discos de Pablo Estramín, de Jaime Roos o de Los Olimareños? Es que son artistas uruguayos que cantan para uruguayos, nos hablan de nuestras costumbres, de nuestra forma de ser, de nuestra historia y de alguna manera nos hacen sentir más uruguayos aún.

Y éste siempre fue uno de los pilares de nuestro entrevistado, que de la mano de Montevideo Music Group está estrenando disco nuevo: “Trozos de Luna”. Recuerdo haberle preguntado por el disco antes de comenzar la entrevista a lo que respondió: “Tengo dos noticias, una buena y una mala: la buena es que ya salió y la mala es que ya se agotó”. Es que duró solamente un mes en las disquerías. Lo que Pablo no sabía es que ya está a la venta la segunda tanda, así que señora, si todavía está buscando el regalo para Navidad o Reyes, no busque más.

Un disco lleno de sorpresas, en el que por ejemplo hay una versión de uno de los temas más exitosos de Silvio Rodríguez como frutillita de la torta. Si le intriga, averígüelo.

De chiquito viviste en el barrio del Prado, contanos cómo era tu entorno y cómo te fuiste metiendo en esto de la música.

Bueno, en mi casa se cantaba siempre. Mi mamá cantaba mucho en casa haciendo las cosas, trabajando, limpiando. Cuando era joven cantaba en varios coros, en el coro “Juventus” por ejemplo, en coros de la parroquia. Papá tocaba el violín en una orquesta de tango, así que la música en mi casa como que mandaba siempre. A mí se me dio por el lado de la guitarra. Ellos escuchaban un programa folclórico todas las noches que se llamaba “Noche adentro por los caminos del folclore” en radio El Espectador, que conducía José Alejandro Artagabey, entonces yo me dormía todas las noches escuchando fundamentalmente el folclore argentino de aquella época: Los Chalchaleros, Los Fronterizos. Y después de tener mi primera guitarra que fue a los 9 años, empecé a estudiar a los 11 y en el liceo ya formamos algunos grupos folclóricos con otros compañeros de clase. Ya de joven, en el liceo Bauzá, donde yo hice el bachillerato de Agronomía, formamos un grupo que se llamaba Tiempo Nuevo que era un cuarteto vocal, donde priorizaban los arreglos vocales. Ahí fuimos a todos los concursos que había a nivel estudiantil. Había muchos liceos que armaban ellos mismos los concursos, y había programas de televisión como “Guitarreada” que era un programa que salía en canal 4 que conducía Juan Carlos López con Julio Frade, y otro programa que se  llamaba “Estudiantía” que iba en canal 12 los domingos de mañana y que conducía Nacho Suárez. Nosotros el último año que estuvimos ganamos el primer premio en todos los concursos a los que nos presentamos. Ensayábamos todos los días. Fue una etapa muy linda, pero cuando nos empezó a ir realmente bien, que nos propusieron grabar un disco incluso, hubo algunos desencuentros en el grupo y nos abrimos. Después me convocó Juan José de Melo, que es un cantante artiguense, a trabajar con él como guitarrista. Yo lo acompañaba tocando el guitarrón y al poquito tiempo me ofreció grabar tres canciones y un disco que iban a sacar José de Melo y Larbanois & Carrero que se llamó: “Cantacaminos” un disco que salió…

¿En el 82?

81. 81 u 82 ahora me dejaste en la duda, pero creo que fue en el 81. Esas fueron mis primeras grabaciones y después ya la compañía discográfica me propuso grabar un disco solista y ahí comenzó un poco todo este maravilloso y a veces duro periplo.

¿Te acordás cuándo hiciste tu primera canción, si fue de pibe o con el primer disco, de qué trataba…?    

Sí, de pibe escribía más bien poemas. Me olvidé de decirte esto: yo empecé a cantar ópera, a los 12 años hicimos
“La Cenicienta” en forma de ópera en el teatro Solís, la temporada de teatro para niños. Y fue una maravilla…La directora de la parte coral, digamos la parte musical de la obra, me sugirió estudiar un poco de arte escénico y de  declamación. La profesora de declamación era Cledia Cardozo. Ella fue la que me incentivó un poquito, como yo escribía poemas ella me incentivó para recitar mis propias cosas. Pero la primera canción letra y música que yo compuse se llamaba… Se llama “Milonga de veintipocos” que es una canción que yo escribí en la época de la dictadura. En ese entonces sucedía que la gente mayor hablaba del “poco compromiso” o de cierta indiferencia de los más jóvenes respecto a lo que estábamos viviendo. Y yo sentía que yo no era así y entonces se me dio por escribir ese texto que entre otras cosas dice: “Somos muchos de veintipocos que se arriman a ese montón que lucha por la nueva vida que juntos vamos a lograr” que hablaba de poder lograr la democracia. Esa fue la primera letra que escribí.

En tu caso particular, como artista, como músico, ¿cómo viviste la dictadura? O sea ¿cuánto te condicionó el estado militar?

Mirá, la dictadura tuvo lo malo que tuvo para todos: el horror, la sangre, las muertes y en lo creativo tuvo dos facetas, una mala y una buena. La mala fue la censura: nosotros teníamos que presentar por triplicado las letras de cada canción antes de cada espectáculo en la Jefatura de cada departamento del interior. Y algunas prohibiciones que surgían, yo cuando el golpe tenía trece años así que militancia política anterior no tenía, por eso digo, no estuve tan perseguido. Pero ya cuando empecé a molestar un poquito me empezaron a prohibir, me prohibieron en Maldonado, me prohibieron en Paysandú, en Rivera creo también y cuando no me prohibían directamente lo hacían indirectamente: de veinte canciones que tenía que cantar me autorizaban tres, que era lo mismo que prohibirte ¿no? Y a nivel creativo lo que sucedió fue que hizo que buscáramos un poco más el ingenio para poder decir cosas entre líneas, sugerir en vez de decir abiertamente determinadas cosas. Y creo que eso fue bueno, sobre todo para quienes escribían letras de canciones, mucho más que yo. Yo he escrito muy pocas letras de canciones o he grabado muy pocas canciones mías pero en ese sentido fue bueno. A nivel creativo incentivó un poco más el ingenio de los autores. 

Para hablar de “Aquello” que hablaba Jaime Roos

Exactamente. (Risas).

Si bien en tu repertorio cantás de todo un poco, le dedicás muchos temas a la gente del interior…

Sí. Yo viví en el interior, me identifico mucho con su gente, con su forma de ser, de hecho canto permanentemente en el interior. A mí me preguntan siempre si tengo alguna gira pensada o algo y yo estoy todo el año de gira. (Risas) salgo los viernes y vuelvo los lunes recorriendo siempre el interior del Uruguay. Sí, toco determinados temas que tienen que ver con el interior pero no desde una propuesta rural digamos, porque yo no tengo un lenguaje gauchezco para cantar determinadas cosas. Una canción que pegó muy fuerte en el interior y acá en Montevideo también, pero que habla de la realidad del interior es “Morir en la Capital” que es el nombre de uno de mis discos y de una de mis canciones. Es una canción que plantea la realidad de los hombres y mujeres que viven en la campaña, que no está cantada en un idioma gauchezco ni mucho menos y creo que de alguna forma es un poco el camino que yo elegí, tratar de contar un poco esa vieja idea, o suprimir esas barreras culturales que hay entre el interior y la capital, barreras idiomáticas, culturales, de todo un poco. Yo creo que con la canción eso se puede lograr, de hecho yo estoy apostando a eso desde muchos años y creo que en mí caso por lo menos se da. Yo he contado, y tú lo has escuchado, que yo no tengo un repertorio para cantar en el interior y otro para cantar en Montevideo, sin embargo este año he trabajado mucho más en Montevideo que en el  interior y cantando las mismas cosas.

Cuál es el recital que más recordás, no por trascendente sino por la emotividad; el que más fuerte te pegó… 

Eh…hay varios elementos porque… 

¡Te maté! 

No, no mirá (suspira) cada recital es distinto y yo siempre me conmuevo muchísimo porque hay una comunicación muy importante, muy rápida además con la gente. Pero me sucedió una cosa en un recital que fue muy conmovedora para mí, que fue en el estadio de Obras Sanitaria allá en Buenos Aires. Habíamos ido aquí con Araca la Cana, con Larbonois- Carrero, con Juceca… Creo que estaba Numa Moraes, el “gallego” Capella también… a cantar cuando la ley de caducidad, fue un espectáculo por el voto verde, para que no se aprobara la ley de caducidad. Y cuando a mí me toca subir a cantar, creo que recién a la segunda o tercera canción, veo, porque no se ve mucho el público por la luz que nos da en la cara, veo una cosa que me llamó mucho la atención. Arriba del escenario ves la primera y segunda fila y me encontré con un montón cabecitas iguales. Y en determinado momento me di cuenta que quienes estaban ocupando las primeras filas eran las Madres de Plaza de Mayo, te lo estoy contando ahora y me… me… se me eriza la piel. Fue una cosa muy fuerte para mí, me empezó a temblar la voz y la garganta porque no sabía ni qué decir, ¿cómo decirles todo lo que yo sentía por ellas? Sobre todo sabiendo todo lo que estaban sufriendo, todo lo perseguidas que eran además en Argentina en un momento, todo lo que significan como valor de la persona, el no entregarse, la gran demostración de amor que son para todos nosotros. Creo que fue una de las cosas más fuertes que me han pasado en la vida. 

Presentanos tu disco nuevo: “Trozos de Luna”. ¿Con qué se va a encontrar el público? ¿Hay alguna diferencia con los discos anteriores?

Hay alguna diferencia, no tanto en la parte temática de contenido, sino en la parte musical. Es decir, yo grabé algunos candombes por primera vez con cuerda de tambores, cosa que no había hecho. En la parte rítmica yo creo que hay un poco de riesgo porque es muy difícil grabar con cuerda de tambores, en este caso fueron mis propios percusionistas: Yamandú Pérez y el “Negro” Alonso que se encargaron de eso. Y también utilizar ritmos de murga en un par de canciones con coro de murga también, cosa que yo no había incorporado hasta ahora en mis discos. En mi primer disco Falta y Resto grabó: “Para que no digan que no hablé de Flores”; pero no es un tema murguero sino que ellos participaron ahí y yo les agradecí y les agradezco enormemente por haber cantado un coro en esa canción. Pero en esta vez, sí es lo diferente que hay.

Ya que me hablaste de murga aprovecho para hacerte una pregunta que hace tiempo tenía ganas de hacerte: ¿cómo te imaginás el Carnaval este año? Lo digo en el sentido de que la murga siempre se asoció con oposición y protesta y digamos que ahora, con las elecciones pasadas, sería más bien de festejos. ¿Cómo te la imaginás?  

Yo el otro día me reí mucho porque estuve con “Catusa” Silva y con la gente de Araca la Cana en un espectáculo y el me decía: “…Ahora no se qué vamos a hacer, siempre fuimos oposición y ahora somos una murga oficialista” (Risas). Yo mirá, creo que hay cosas que aún no han cambiado, que va a ser un Carnaval donde la esperanza va a estar muy reforzada y donde hay muchas cosas para decir. Pasaron muchas cosas también este año, va a ver mucho de crítica, mucho de risa, pero mucho de esperanza, mucho de darle para adelante a lo que viene, que creo que es lo que nos toca a todos. De hecho ya hay un ambiente muy especial, y en todo el Uruguay, yo que recorro permanentemente el interior te diría que hay como una cierta esperanza incluso en gente que no votó al Frente, que no votó a la izquierda, que están expectantes y con cierta alegría también. 

¿Qué escucha Pablo Estramín en su tiempo libre? 

Escucho de todo un poco. Menos a mí (Risas). Yo después que salen mis discos, el día que salen no los vuelvo a escuchar, a veces bueno, estoy en un programa de radio y empiezan a pasar mi música porque estoy ahí y lo escucho, pero son tantas las veces que uno escucha sus temas para ver si quedaron bien y qué es lo que hay para corregir, que después ya te satura. Pero escucho… a Maná, a Serrat, escucho a Zitarrosa, a Gardel, a los Rolling, también a Los Beatles y escucho muchísimo también a grupos como La Vela Puerca, escucho programas de rock, escucho a No Te Va Gustar, a La Tabaré, a La Bersuit que es un grupo que me gusta muchísimo, incluso conozco a algunos de ellos, tuve la posibilidad de conocerlos en Argentina. Yo escucho música muy variada, yo siempre digo que no hay un género mejor que otro, en todos los estilos hay buena y mala música. Quiero decir que estoy muy, pero muy contento con el cuerpo que ha tomado, el boom que ha tomado el rock de acá, el rock nacional. Yo no recuerdo un momento tan fuerte del rock, pero además con una energía, con un espíritu y con un profesionalismo que asombra. Yo creo que de los grupos que yo he visto todos son músicos extraordinarios: los bajistas la rompen, los guitarristas, los bateristas, los cantantes, son una cosa maravillosa. A mí me alegra mucho y siento mucha identificación también, porque siento que me revelo contra las mismas cosas, siento la misma rebeldía y también me resisto a vivir bajo determinados códigos que la sociedad me impone. Yo los canalizo también con la música, con otra propuesta estética que es la que yo hice toda la vida. Pero en ese camino de la rebeldía creo que nos encontramos. 

Pero además de los contenidos como dijiste que comparten, capaz que los favorecen otras cosas: intereses que hay en el rock capaz que le hacen bien al folclore, a la milonga y viceversa.

La música es una y creo que hay que nutrirse porque el pueblo se nutre de toda la música. Aquí en Montevideo somos un poco más esquemáticos. Es muy difícil que haya en un mismo concierto gente de diferentes vertientes. En el interior pasa. A mí ha pasado de tocar en una misma noche, yo que sé… frente a 10.000 personas , grupos de rock, de música tropical y nosotros. Te voy a nombrar uno: en Soriano estuvimos una noche que estuvo Hereford, El Cuarteto de Nos, no me acuerdo cuál era el grupo de música tropical, no sé si no fueron Los Fatales, y Pablo Estramín. Y estuvo todo bárbaro y comimos todos juntos y estaba toda la familia reunida ahí. Es muy raro que en Montevideo pase eso ¿verdad? Hay un poquito más de… no sé cómo llamarlo, nuestra cabeza como que no acepta mucho otras cosas que los que nos gusta y punto.

Para ir cerrando quería preguntarte si has presentado el disco, si pensabas hacerlo en enero, si tenés planeada alguna gira…

El disco lo presentamos oficialmente en los primeros días de noviembre y después hicimos en Locos por el Fútbol dos conciertos ahí que estuvieron bárbaros, llenísimo de gente los dos. Otro en el Mirador Azul y en el interior lo estamos presentando porque yo en el repertorio integré siete u ocho canciones de las once del disco que ya estamos cantando. Es  bravo porque la gente siempre te pide las canciones que conoce y las nuevas recién empezaron a sonar en las radios y bueno, por ahora se la bancan (Risas). Yo espero que con el tiempo las integren con más cariño, de hecho ya hay canciones del disco que me piden. Por el interior estuvimos trabajando en noviembre y diciembre muchísimo y en enero es una locura la cantidad de espectáculos que tenemos por el interior. En febrero también, tenemos cosas en vista hasta en marzo, y si Dios quiere y todo sale bien me propusieron volver a Australia en el mes de mayo. Yo ya estuve este año y bueno, la gente allá quedó muy contenta con nosotros, hay una expectativa muy linda aparentemente para que volvamos y bueno, hay muchos uruguayos que están lejos del país que extrañan y cuando va un número artístico del Uruguay se sienten un poquito más cerca del paisito. Así que voy a tener la alegría de ir para allá en mayo otra vez.

Rodrigo Ribeiro

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