SieteNotas

Once Tiros, dispara con madurez

06/09/2005

Son grandes amigos y músicos con ganas de hacer las cosas bien… Los muchachos de Once Tiros pasaron de “promesa” a “consagración” y hoy disparan con más fuerza porque, como ellos mismos admiten, están más maduros.

Su más reciente producción discográfica, titulada Glamour y Violencia, da buena cuenta de eso y ahora la banda se prepara para la presentación del nuevo material con un show en el Cine Plaza, el próximo 21 de junio a las 21 horas.

El flamante disco de Once Tiros vuelve a hacer una mirada crítica e inteligente de temas sociales que nos tocan a todos… reflexiona… analiza... Pero esta vez agrega la madurez que da el propio paso del tiempo más las experiencias compartidas por una barra de amigos que ya es casi una familia.


Pablo Silvera en voz, Bruno Andreu en guitarra, Ignacio Piñeyro en saxo, Lucas Lessa en trompetas y coros, Santiago Bolognini en guitarra y coros, Martín Maristán en batería, Juan Lerena en bajo y Andrés Bolognini en percusión, integran esta banda de rock fusión que el 23 de Diciembre del 2004 dio a luz a su nuevo disco.

Glamour y Violencia (Bizarro Records), rompe con la hegemonía del disco anterior, Pardadomus (2002), e incorpora una amplia gama temática con nuevos matices. Incluye un par de baladas, reggaes, skas, rocks y hasta un tema instrumental que compuso Lucas. “Teníamos ganas de hacer un disco variado que tuviera muchas facetas”, dicen los muchachos. La producción incluye también dos videos, uno de ellos con animación realizado por “Adrito”, un ex integrante de la banda que vive en Miami.

La experiencia del primer disco les permitió conocer herramientas que no habían podido utilizar en aquel momento y el objetivo de hacer esta vez “algo diferente” se planteó naturalmente. En esta nueva producción participan doce músicos invitados con los cuales el disco logra diferentes texturas. Hay una madurez en la banda y en la vida de cada uno de sus integrantes, que obviamente se ve reflejada en lo compositivo y en lo musical. “Estamos más maduros que antes. En la música, por ejemplo, miramos más lo que son las cuestiones de sonido. Más allá de no perder melodías y espontaneidad, nos fijamos en obtener timbres diferentes”, explican.

Para el arte del disco, si bien en un principio la banda manejó la posibilidad de incluir fotos, terminó optando por un diseño sobrio que simula ser la tapa de un clásico. “Al principio teníamos otra idea que era con fotos pero después ésta nos gustó mucho porque tenía que ver con el repertorio y con el concepto del disco”, señalan.

“En la tele hay cada vez más programas de cocina donde de repente están mostrando cómo preparar una carne al horno que no podés comer”

El nuevo disco tiene una columna vertebral que nace a raíz del rap Televicio (track 6) y alcanza el propio título de la producción: Glamour y Violencia se refiere al concepto que se ve plasmado a lo largo de sus diecisiete temas. Rodrigo “El Chancho” Labella (manager), fue quien propuso el nombre y después se hizo el tema número uno, con igual denominación, como una suerte de introducción al concepto.

No obstante, la idea del contraste entre el glamour y la violencia no nació por y para el disco sino que era un tema recurrente en las charlas de la banda.”Dos por tres saltaba el tema de lo loco que es ver en la tele tanta gente cocinando cuando hay miles muriéndose de hambre; estás mirando cómo hacen una carne al horno que no podés comer”, comentan.

El análisis crítico de la realidad, la capacidad de absorber lo que pasa alrededor y de reparar en las contradicciones es para Once Tiros una manera de vivir. “No estamos por fuera y no es demagogia, es parte de nosotros”, afirman. Y esa manera de vivir conlleva la responsabilidad de aprovechar la música para decir las cosas que les preocupan, para trascender y plasmar en una canción debates que no son nuevos pero tampoco menos importantes. “La mayoría de los músicos no se la juegan, nosotros nos arriesgamos a decir cosas que pueden no gustarle a mucha gente… No estamos hablando de nada nuevo, simplemente tenemos la oportunidad de decirlo. Un disco queda en la historia y con él dejamos plasmadas nuestras ideas”, afirman.

Al igual que lo hizo Parvadomus, Glamour y Violencia incita a pensar, pero esta vez con “más sentimientos y menos hormonas”. “Parvadomus era más de guachos, más de expresar repudio a un montón de cosas. Teníamos 16 años cuando compusimos algunos de los temas de ese disco. Ahora esa frescura no se perdió pero estamos más reflexivos”, dicen los jóvenes de Once Tiros.

Sin embargo, uno de los temas que descartaron para el primer disco fue incluido en esta segunda producción. Se trata de Cabo Suelto, el último track. “Pensamos que dentro de diecisiete temas con una gran gama estaba bueno cerrar en disco con un punky re cuadrado. A su vez tiene una letra que va pila con el concepto del disco”, explican.

“Once Tiros es un Ostentoso Núcleo Creativo y Espiritual Tomado Irónica y Ridículamente Omitiendo Sarcasmo”

Esta segunda producción discográfica llega en un momento ideal para la banda. Transcurrieron tres años muy intensos y progresivos desde que saliera Parvadomus en el 2002, durante los cuales hubo festivales, eventos con gran cantidad de público y un sinnúmero de toques en el interior del país. “No estábamos ni apurados ni desganados con hacer otro disco. Llegó en el momento exacto”, señalan los muchachos de Once Tiros. Pablo, Santiago y Lucas, que son el núcleo compositivo del grupo, ya tenían diecisiete temas para hacer un demo cuando llegó la grabación del disco. “El demo de golpe terminó siendo el disco”, cuentan.

En cuanto a la parte compositiva cabe aclarar que, de alguna manera, todos los integrantes participan; trabajan mucho en equipo y esa mecánica los enriquece. “La música es subjetiva y está bueno cuando en un tema participa más de uno porque son varias cabezas que se reflejan”, dice Pablo, quien entró a la banda siendo más compositor que vocalista. Según él, “no se trata de componer entre los ocho porque sería un divague, pero sí está bueno juntarnos entre varios con una idea. A mí me gusta compartir y no cerrarme a terminar un tema yo solo”. Entre ellos hay quienes saben componer mejor y hay otros que tienen mucha capacidad para hacer arreglos; todos aportan su ingrediente, se complementan y opinan a la hora de seleccionar lo que se hace y lo que no.

Lo cierto es que a la hora de componer, Once Tiros tiene muchas ideas y, en general, “hay un buen tren”. Son un grupo creativo que toma ideas de todo lo que pasa y de lo que no pasa también; nótese que el tema Agartha es una ficción que alude a una tierra desconocida… Por ese motivo se aplicaría perfectamente la explicación que a veces dan algunos integrantes del grupo cuando les preguntan el por qué del nombre de la banda. “Once Tiros es una sigla que significa Ostentoso Núcleo Creativo y Espiritual Tomado Irónica y Ridículamente Omitiendo Sarcasmo”, dicen para ofrecer una respuesta concreta inexistente. Y en caso de que el entrevistador pida más explicaciones, la contestación es inmediata: “lo decimos sólo una vez por cábala”. Pero más allá de las respuestas estructuradas para las entrevistas, el nombre Once Tiros no tiene razón de ser más que una simple combinación de palabras que el Chino y Juan escucharon alguna vez y que impactan, suenan bien. Eso sí, pueden adquirir la interpretación que cada quien le quiera dar. Algunos dicen que se debe a que son unos “tiros al aire”.

Fidelidad ante todo…

Son amigos fieles y se nota. Lo comparten todo: fines de semana, ensayos, trabajo… Después de siete años funcionan prácticamente como una familia y lo expresan diciendo: “nos agarramos de los pelos, pero nada del otro mundo, y tenemos nuestras etapas en las que cada uno hace más la suya para poder respirar un poco. Es como una familia, se da solo. Bien lo saben Santiago y Andrés que sí son hermanos de sangre y, como tales, se viven peleando para diversión del resto de la banda.

Pero más allá de la fidelidad en cuanto a la amistad, está la fidelidad en cuanto a lo musical y ésa Once Tiros también la respeta a ultranza: tocan con gusto, con transparencia. “Tratamos de no quedar encasillados, pero somos fieles a la banda porque lo que hacemos lo hacemos con gusto, sin pensar en lo comercial o si se pega; nos pega a nosotros y con eso estamos satisfechos”, aseguran.

Glamour y Violencia es un disco que Once Tiros quiso hacer a su modo y, por tal motivo, la banda financió gran parte del mismo. Reconocen que aprendieron de los errores y que se dieron muchos palos, pero se sienten satisfechos por haber hecho lo que realmente querían y en paz por haber concluido una etapa en la que invirtieron tanta energía. “Somos afortunados porque es difícil acá para los músicos hacer lo que quieren y como quieren”, señalan.

“Fernando Cabrera es una persona excepcional y un gran productor que supo generar la atmósfera para trabajar con libertad y comodidad”

El respeto por la transparencia fue clave en cuanto a la producción artística de Glamour y Violencia, realizada por Fernando Cabrera. La banda destaca que había muchos aspectos que ya tenía claros a la hora de producir el disco y que el productor los supo respetar. “Nos dio nuestro espacio y supo meterse con las cosas que no teníamos claras. Tiró ideas que estaban buenísimas”, admiten satisfechos, al tiempo que recalcan los beneficios de trabajar con alguien cuya cabeza musical difiere con la de la banda. “Fernando tiene una cabeza distinta, una postura diferente, pero siempre hubo respeto; nosotros somos unos pendejos y él tiene muchos años en la música, pero pese a eso nunca se planteó una desigualdad, se podía discutir todo”, cuentan Pablo y Santiago recordando la buena experiencia.

Once Tiros y Fernando Cabrera trabajaron durante varios meses en el disco y el transcurso de ese tiempo permitió que se generara la confianza necesaria para trabajar con libertad y comodidad. “El era como uno más, había onda y nos decíamos las cosas en el momento; todos trabajamos desde el mismo lugar”, explican queriendo demostrar que Cabrera ejercía su experiencia pero nunca con un sentido de autoridad. Todos los integrantes de Once Tiros destacan la calidad humana del productor, que supo generar la atmósfera adecuada para grabar. 

Más allá de la coyuntura de grabación, el respeto es un concepto que convive visiblemente con Once Tiros en todos los aspectos: respeto por la música, por el trabajo, por el público, por la banda y por las personas que la integran. Dentro de Once Tiros, hay quienes viven de la música y de sus padres, otros tienen otros trabajos y, sin duda, cada quien debe manejar sus tiempos y lidiar con sus responsabilidades. “Tampoco sirve eso de vivir de la banda e ir a tocar a cumpleaños de quince porque eso no le hace bien a la banda. No podemos matar a la banda porque querramos que dé más plata”, opinan quienes siempre dividen el “cache” entre doce, ya que manager, iluminador (El Super), sonidista (Freddy "Cata" Parrilla), plomo (Sebastián Campero) y músicos cobran por igual. Y en base a ese criterio de “no matar a la banda” es que se entienden y se “hacen el aguante”.  “Los que tienen más responsabilidades extra banda son los que a veces llegan más tarde a los ensayos, pero es todo cuestión de entender al otro. Todos nos ponemos mucho las pilas con la banda y sentimos la necesidad de estar por dentro de la historia”, afirman.

Once Tiros ensaya normalmente tres veces por semana, o mejor dicho, seis horas semanales, lo cual facilita la comunicación dentro de un grupo tan numeroso. No obstante, actualmente están ensayando más, prácticamente a diario, en vísperas del show que darán en el Cine Plaza el próximo 21 de junio, donde van a presentar Glamour y Violencia. “Para el Plaza vamos a tratar, de tocar igual que el disco y  de meter todos los invitados que tuvo el disco”, adelantan y enseguida agregan que “No tenemos tanta idea de cómo hacer un show así, ojalá no nos demos contra la pared”.

El recital en el Plaza va a ser el primer show grande que la banda va a ofrecer en Montevideo y, según comentan, será una forma de medir qué está pasando con la banda actualmente. “En el 2002, cuando sacamos el primer disco, había pibes que tenían doce años pero que ahora con quince ya están escuchando las bandas. Hay un público nuevo”, apuntan.

“Cuando salís con un disco nuevo y la gente no sabe las letras, salís a batallar otra vez. Está bueno pelear la reacción del público como cuando nadie te conocía”.


Para Once Tiros, Glamour y Violencia es un disco más difícil de escuchar que Parvadomus porque requiere más tiempo para que los temas te lleguen; es decir, es menos pegadizo. Salir con un disco nuevo es, para ellos, como recuperar la etapa cuando nadie los conocía, batallar de nuevo por la reacción del público. Consideran que esa pelea le hace bien a la banda y la ayuda a no perder nunca la sorpresa y la motivación. “Está bueno no siempre ser la banda del momento y que todo el mundo cante porque sino te acostumbrás y ya sabés cómo va a ser la reacción. Está bueno tener mariposas en el estómago de nervios cuando salís a tocar”, dicen los muchachos.

La relación que tienen con su público y la posibilidad que la banda les ha dado de conocer el Uruguay a través de las giras por el Interior son las cuestiones que ellos más valoran. “En localidades chicas del Interior, donde no hay tantas posibilidades de entretenimiento, te reciben como una bendición. Los tipos van y entregan todo y eso a vos te hace sentir increíble. Chocás con un fanatismo que no esperabas”, comentan con asombro. 

Y la química que existe entre Once Tiros y su público sale a relucir cuando la banda se presenta en vivo, donde se llega de forma más directa, con menos timbres y más piel; una química que se ha logrado en base al respeto por quienes los van a ver tocar y a la fidelidad de la banda en el escenario. “Los toques en el Interior a veces son mortales porque los bolicheros te hacen tocar a las cuatro de la mañana. Vos llegaste a las siete de la tarde a probar sonido y tenés que esperar hasta las cuatro de la mañana, sin tomar nada… Pero es nuestro trabajo y hay que respetar a la gente que te va a ver. El momento de trabajo no es momento de distensión por más que para los músicos se mezclen los ambientes y el límite no sea tan claro”, cuenta Pablo, quien desde el escenario es el principal encargado de conectar a la gente con la banda. Pablo, el único de la banda que ya es papá, es el extrovertido en el escenario, el que se siente cómodo con la gente, pero increíblemente es también quien evita dar entrevistas frente a una cámara de televisión. “Si somos ocho nos podemos delegar las cosas”, dice para zafar.

Glamour y Violencia es un disco “joven” porque salió en diciembre pero “viejo” porque está maduro, porque tiene la variedad propia de quien ha vivido más. Y, al igual que Parvadomus superó las expectativas uando los muchachos ni lo imaginaban, esta vez no esperan nada. “Esta vez es igual, entregamos todo y nos agarramos de eso, del trabajo que hicimos, no de lo que esperamos”, afirman con orgullo mirando el disco sobre la mesa…

Once Tiros sigue creciendo. Son ocho cabezas y miles de influencias… Son una barra de amigos con miles de cosas por decir… Son una banda de música con cabeza y actitud de roqueros. Y si disparamos once tiros entre el glamour y la violencia, todo puede pasar!!!

Cecilia Olivera

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