SieteNotas

Martín Jorge

El privilegio de hacer música es la motivación fundamental para Martín Jorge, por lo que no es de extrañar que su vida entera esté enfocada en lograr que este privilegio se materialice una y otra vez: como director invitado en orquestas de Estados Unidos, México, América Central, Sudamérica y Europa; como director musical desde 2004 de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador; y como un gestor cultural que concentra su labor en que otros también pedan vivir la música.


Reinventarse de forma constante, trabajar sin horario definido y dejarse sorprender siempre por la música se han convertido en las herramientas que le permiten hoy por hoy dedicarse de lleno a su carrera.

Su labor está marcada por la premisa de no olvidar nunca que un organismo sinfónico hace música con y para la comunidad a la que sirve. Presenciar una función de Carmen en 1990 marcó su decisión de convertirse en director de orquesta, meta que cumplió en la Universidad de la República de Uruguay, en las cátedras de Federico García Vigil y Sara Herrera.

Tras realizar sus estudios superiores, la búsqueda de la excelencia profesional lo ha llevado a Venezuela, Chile, Nueva York y España. Es así como estudió con los maestros Piero Bellugi y Zsolt Nagy, trabajó en las temporadas de ópera del Teatro Principal de Palma de Mallorca, asistió al Instituto Universitario de Estudios Musicales de Caracas, y estudió en la Universidad Católica de Chile.

Desde su debut profesional con la Orquesta Filarmónica de Montevideo en el año 2000, ha disfrutado sobre manera su papel como director invitado, al tiempo que ha consolidado su gestión al frente de la Orquesta Sinfónica Juvenil de El Salvador, donde junto a un ompetente equipo de trabajo ha logrado transformar y posicionar a dicha orquesta como uno de los proyectos musicales de referencia en la región centroamericana.


Distinguido como Joven Artista de la UNESCO por la Paz en 1999, Martín Jorge se sabe una persona afortunada por el sólo hecho de tener la libertad de dedicarse a ese gran absoluto en el que se apoyan todos los aspectos de su vida: la música.

 

(fuente: Banda Sinfónica de Montevideo)

 

"...nosotros, la generación mía, somos tipos muy afortunados, porque de alguna manera vinimos a cubrir un espacio dejado por los músicos que se habían tenido que ir del país; esos espacios vacíos que ellos dejaron los ocupamos nosotros y desarrollamos nuevos lugares...".
Laura Canoura, 16/10/2000
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