SieteNotas

Sylvia Meyer presenta "Música desde Alma Mater"

01/10/2005

Sylvia Meyer nos contesta, ordenada o desordenadamente, algunas preguntas implícitas en las respuestas, otorgándole un sentido muy personal a su creación: Música desde Alma Mater, banda sonora de la película Alma Mater, de Álvaro Buela, estrenada en nuestros cines el día 16 de setiembre.

En 1991 me bajé del colectivo. Durante la grabación del disco de Alma Mater no quise conocer a las personas que participaban en el proyecto. Somos desconocidos vocacionales: no queremos ser conocidos ni entre nosotros. La música fue y es suficiente información.

Alma Mater empieza cuando termina: durante toda la película la banda de sonido tiene como objetivo construir el vacío final. Un silencio especial que durara para siempre salvo que el espectador decida inventarse la película, componer la música o escuchar el disco.

El disco y la película se proponen auspiciar actitudes y personas que no tienen acceso a la superficie. Personajes obscenos -fuera de escena- o sumergidos. Viajar en Subway por Montevideo, una ciudad de subsuelo rocoso, provoca fricción y ficción. Estimula revelaciones que Buela y Peveroni permiten sacar a flote. Gabriel Peveroni, el productor del disco, está enamorado de Pamela que es la protagonista de Alma Mater… una película de Álvaro Buela. Pamela cuando calla en el ómnibus pone cara de viajar en subterráneo y recuerda las melodías del disco underground que diseñó Peveroni. Un submundo lleno de señales queribles y contactos queridamente insignificantes.

No sabía leer ni escribir y me llevaban al cine. Me encantaba ir a escuchar películas. Las imágenes eran la música. Salía del cine y escribía las melodías en un lenguaje inventado, eran garabatos en cuadernos que tengo todavía y que me permitían recordar cada pasaje o paisaje de la banda de sonido. Me resultaba muy difícil contar la trama de la película y muy fácil tocarla en el piano.

Nino Rotta, Ennio Morricone, Michel Legrand… tenía menos de 10 años y ya iba a escuchar cine.

Todo mi trabajo relaciona imagen y sonido, acción, reacción y silencio. Así trabajé en más de 50 obras de teatro y en los dos videos de Liliana Porter que musicalicé en Nueva York.

Álvaro Buela me mandó el primer guión de alma mater hace tres años. En ese momento yo vivía en Manhattan y trabajaba con estudiantes de cine en la NYU. Empecé, como siempre, componiendo la última canción. Fui avanzando de atrás para adelante. Preparando el final desde el principio. La última canción se llama "OH!", y junto con el Tango- Bolero, Un beso, debían estar prontas para los primeros días de rodaje. La intención de Buela fue siempre que la música incidiera en el clima de los ensayos y durante la filiación o la filmación.

Alma mater es un co-relato musical. La música es parte de la "no-narración" o la nano narración. La música refleja y no ilustra. Confirma con el silencio. Se parece a escribir, borrando. El silencio es medular en el guión y su partitura. Pamela es la música que se escucha en la película: Pamela no tiene oído.

El cine uruguayo no existe porque el Uruguay no existe. Somos un país y un cine a medio hacer y en eso radica el encanto del ser nacional. A mi sólo me interesa lo que no existe. Si el cine uruguayo ya existiera, yo preferiría ser argentina. Los uruguayos sólo podemos exportar expectativas y no deshechos. Es una bendición no estar bien terminados.

El estreno del dirigible fue un hecho único y tuvimos mucha suerte los que pudimos verla varias veces. Hay gente que todavía recuerda todo lo que no entendió en El Dirigible. Las cosas que no se entienden son inolvidables. Todo lo que se entiende se termina enseguida.

Antes las bandas de sonido de las películas estaban en un sector especializado en el Palacio de La Música, Virgin o Tower Records. Ahora las almacenan con la música clásica. Todo lo que no tiene su lugar en el mundo anuncia el futuro, todo lo que se encasilla fácilmente recuerda el pasado. Por eso me resulta imposible hablar de música de películas uruguayas. El Uruguay no existe y eso hace inviable la existencia del cine nacional o que alguien identifique con una etiqueta más especifica a las "bandas de sonido de películas uruguayas".

Me gusta mucho la idea de que cada película uruguaya que se estrena intenta, y no logra, fundar el cine nacional. Una industria cero kilómetro, libre de tradiciones, prejuicios y estereotipias. Una industria recién embarazada. Esa falta de inercia, heroicidad y cimentación es la gran ventaja que el cine le lleva al teatro y a la música popular uruguaya. Todo pasado fue peor. La trascendencia hace mal a la salud, engripa y quita frescura.

Data:

Título:
Música desde Alma Mater
Producción: Gabriel Peveroni y Osvaldo Barbosa (Nada Pop)
Sello: Bizarro Uruguay
Pasterización: Riki Musso
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