SieteNotas

Sebastián Casafúa presenta "Caudillo"

30/11/2018

Sebastián Casafúa presenta "Caudillo"

¿Por qué Caudillo? ¿Tiene una explicación?

 

El nombre Caudillo parte de una ironía, una crítica a la necesidad de elevar en pedestales a personas que se destacan en algo que nos resulta atractivo y que gracias a eso se transforman, para el imaginario popular, en infalibles, en ejemplos a seguir.

 

En este Olimpo encontramos políticos, goleadores, técnicos, artistas y un sistema de propaganda útil a empresas y grupos de interés que juntan la baba de los fieles y la transforman en dinero. Y ay de quienes osen cuestionar a esos caudillos.

 

¿Qué diferencias y qué similitudes podemos encontrar entre este disco y el anterior?

 

Varias diferencias: en primer lugar fue grabado por una banda, compuesta por Daniel Noble en guitarras, Gonzalo Silvera en bajo, Irvin Carballo en batería y yo en guitarras y voces, cosa que en Las Causas del siniestro no sucedió. Muchas canciones fueron compuestas desde una guitarra acústica pero varias con eléctrica, lo que (sumado a la participación de la banda) le da un sonido más roquero y crudo que el anterior. También es más climático, más espacial.

 

Encuentro pocas similitudes con Las causas… ya que en todas las etapas, desde la composición hasta el master, tratamos de marcar una línea que lo mueva de los parámetros considerados en ese disco, que lo supere o busque nuevos caminos para llegar a la resolución compositiva y estética de la canción.

 

¿Qué elemento o situación disparó la composición de los temas?

 

El de casi siempre: la necesidad de crear. Las canciones empiezan con una semilla y varias crecen y logran dar una flor muy linda, que son las que quedaron en Caudillo; otras no florecieron y quedaron por ahí, esperando agua para que crezcan. Cuando una canción toma forma, ahí empieza un trabajo más exhaustivo que es el de buscar su letra precisa y un sonido que la defina, y que además sea compatible con el del disco.

 

¿Qué caminos musicales transita el disco?

 

Es un disco de rock. Con muchos climas, estribillos, mucha distorsión en algunos casos, acústico en otros.  Algunas canciones grandes, como importantes y otras más frágiles y pequeñas como una canción de autor.

 

¿Es un disco para escuchar dónde, en qué momento, con quién?

 

Solo. Viajando. De Corrales a Tranqueras.

 

¿Cuáles son las tres canciones que más te gustan y por qué?

 

Por sorteo, porque todas me gustan:

 

Barba de abejas: es un tema corto con melodía y distorsión, se transforma en un buen tema pop/rock, con un estribillo muy abierto y lindo que habla de que todos nos iremos en fade out un día.

 

Racimo de ojos: la canción que abre el disco, es muy guitarrera con una intro muy ganchera con sintetizador, onda REM o Killers, melodía y estribillo que nos recuerda que “detrás de cada bandera hay dos o tres mentiras siempre”.

 

El copiloto: es el más climático del disco, un trance oscuro de 7 minutos, medio “The cure in Chains”, de un tipo que ecualizó su pasado para que suene mejor, y abre en un estribillo luminoso y bastante optimista (“Llevo un kit de vidas para armar que puede funcionar”).

 

¿Se te ocurre alguna anécdota sucedida durante el proceso de grabación?

 

No es una anécdota per se, pero sí un lindo momento vivido, cuando mi padre grabó acordeón y coros en “Guirnaldas”, una canción que escribí para mi hijo, o sea, su nieto. Tres generaciones que se conectan en esa canción.

 

¿En el disco participan distintos músicos invitados? ¿Qué cosas fundamentales han aportado directamente a las canciones?

 

En primer lugar, hay un gran contenido afectivo y emocional en el hecho de poder concretar la participación en el disco de músicos y cantantes que admiro y con los que previamente no había tenido chances de grabar.

 

Pedro Dalton canta la parte más intensa de una canción (“La de dios”), una suerte de bossa nova muy climática que explota con su voz.

 

Fede Lima presta su hermosa y cálida voz a una canción muy linda llamada “Hombre Bengala”. Fede ha sido un compañero de ruta con el que hemos transitado caminos similares desde su época de Loop Lascano y mi época de Kirlian.

 

Iván Krisman es un amigo y músico muy talentoso que tocó la mandolina en “Niño Molotov”, una canción muy rockera, como él.

 

Maxi Suárez le puso su talento y buen gusto en samples y teclado para “Hombre Bengala”. Todos ellos jerarquizan las canciones y el disco en su totalidad.

 

¿Y quién se encargó de la producción musical y qué elementos esenciales aportó?

 

Como en Las causas…, Max Capote produjo y mezcló. Es una persona con la que trabajo muy cómodo y, como en la anterior oportunidad, tuvo la distancia necesaria para resolver de manera práctica la grabación de las canciones, hacerlas sonar. Sus gustos rockeros son distintos a los míos y eso genera una saludable dialéctica que beneficia finalmente a las canciones y al disco.

 

La última, ¿qué cosas creés que han cambiado en tu música?

 

Siento más versatilidad y más confianza en transitar por caminos no tan seguros. Los 4 discos que grabé (2 con Psimio y 2 como solista) se mueven por calles diferentes. Siento mucho afecto por cada disco y etapa, pero eso no me genera un arraigo al sonido o a la propuesta, por el contrario, dispara la necesidad de buscar nuevas alternativas para conformar las canciones, cantarlas y grabarlas. Todo está cambiando siempre.

 

Data

 

Artista: Sebastián Casafúa

Título: Caudillo

Sello: Ayuí

Año: 2018

Arte: Levedad

Grabación: Max Capote

Producción: Max Capote

 

 

Suena Barba de Abejas

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Alberto Magnone, 17/08/2001
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