SieteNotas

Roberto Galletti, un grande de la batería uruguaya

01/04/2006

Yo conocí a Roberto Galletti en 1986, en IFU (Tristán Narvaja entre Cerro Largo y Paysandú); yo estaba grabando mi primer álbum con "Los Tontos" y él estaba allí, tomando mate junto a la consola y conversando. Al igual que entonces, hoy sigue siendo una linda persona y un músico excepcional (algo que vi en el nuevo espectáculo de Diane Denoir; primera vez que vi a ambos en vivo).

Nos encontramos algunas veces desde entonces (hablo del ´86) y ahora me animé a entrevistarlo. Menciona épocas, músicos y circunstancias que revelan mi ignorancia acerca de otras épocas, de otros músicos y de otra música uruguaya; también menciona músicos que nunca vi ni escuché. También habla de jazz, de guaracha y de salsa (algo también desconocido para mí). Esta nota era para alguien con mayor conocimiento de causa, pero lo mío era entrevistar al baterista del "Totem" y esto fue lo que salió:

¿Cómo arrancás en el tema de la música y más específicamente con la batería?

Yo arranco con la música allá por el '57, en la ciudad de Las Piedras.

¿Vos sos de Las Piedras?

No soy de Las Piedras, soy de Montevideo pero me fui a vivir a Las Piedras en el '57. Mi padre era carnicero, tenía carnicería y yo trabajaba de cajero. Y resultó que pegado a mi casa vivía un baterista, Enrique Cabrera, que me invitó a tocar.

¿Enrique Cabrera tocaba en alguna agrupación conocida?

No, Enrique Cabrera era un gran baterista que enseguida consiguió contrato con “Suspiros de España", se fue para España y nunca más volvió; está recorriendo mundo todavía. Nunca más apareció por acá.

¿Vos estudiabas con él?

Sí, yo estudiaba con él y me orientaba; me vendió mi primera batería.

¿Por aquél entonces que música escuchabas?

Sobretodo escuchaba y tocaba, porque él me puso a tocar enseguida con una batería Gretch muy elemental: un bombo, un tambor, un ton-ton chico y un plato. Y teníamos un grupito que hacíamos muchos baiones bailables con acordeón, trompeta, batería y bajo. Ahí empecé y después se juntó una crema muy buena allá que eran los Crespo, los Trobo, los de Oliveira, los Carámbula y se armó una orquesta de dixieland con buenos elementos y sonaba que era precioso. Nos cultivábamos en esa escuchando mucho dixieland, escuchando a Armstrong, a Pee Wee Hank. Escuchando lo que se podía conseguir de dixieland y ensayando diariamente. Dando algún recital en Las Piedras.

¿También tocaban en bailes?

A veces hacíamos algún baile con invitados, pero era más bien para recital, porque el dixieland no es muy bailable, es muy alegre pero no es muy bailable, es escuchable. Y de ahí nos surgieron conciertos; después todos nos vinimos a estudiar a la Peña del Jazz de Montevideo, que estaba en Rondeau y Mercedes. Era una peña maravillosa, especialmente para nosotros que tendríamos quince o dieciséis años. Allí era un culto de la música de jazz en general. Había grandes maestros como Pasquet, Quinta Moreno, Dardo Martínez, Alberto Alonso, Silvera Lima, cantidad de maestros ¿viste?, que nos enseñaban a todos nosotros lo que era el jazz, la cultura del jazz. Había mucha discoteca, mucha lectura, había gente muy culta y ahí aprendimos y nos formamos. Después me vine a vivir a Montevideo y empecé a trabajar con Jorge Lencina en jingles, con Jaime Durán en cabaret y en boites; hice muchas tareas.

Digamos que a esa altura ya eras un músico profesional.

Sin lugar a dudas, para ese entonces ya había tocado con todo el mundo. Después de lo de Jaime Durán, donde también tocaba Huguito Fattoruso con nosotros. La orquesta tocaba en "Orfeo Negro" de Carrasco, una boite: éramos Jaime Durán, Tito Caballero, Enrique Aguilera y Roberto Galletti, ese era el cuarteto. Luego se sumó Hugo Fattoruso.

¿Y qué música hacían ahí?

Música brasilera, boleros, alguna cosa de Ray Charles, algún temita de jazz estándar. Hugo estuvo años allí con nosotros, después se fue Durán, me fui yo, se fue Aguilera y entró Hugo con el trío de él, con Osvaldo y con Pelín de bajo, también estuvo tiempo ahí. Luego me fui para el Hotel Lancaster con Manolo Guardia, Héctor Rossi, Juan Lamas y ahí trabajé años también. Luego vamos a Sarandí 640, una boite muy bonita, con un grupo que armó Juan Lamas que se llamaba "Alfa 4". Estaban Juan Lamas, Enrique Deboni, Mary Lamas (la señora de Juan) y yo. Era un grupo muy bonito, se cantaba a tres voces, hacíamos temas de Jair Rodrigues, Elis Regina, de María Bethania, de Joao Gilberto, de Antonio Carlos Jobim. También hacíamos boleros, alguna guarachita que otra… y ahí nos contrató George Roos (el tío de Jaime) para ir a España y nos surgió el contrato y allí estuvimos cuatro años trabajando a todo nivel. Maravilloso, alternábamos en los mejores boliches, era un grupo de la gran puta. Alternábamos con Serrat que recién empezaba, con Raphael, con Antonio Gadés ¡Alternábamos con todos los cracks de allá! Una belleza. Y nos fue muy bien, ganábamos muy bien, coche, casa, batería, andábamos bien de bien.

¿De qué año estamos hablando?

Y allí estuvimos del ´67 al ´70.

¿Y por esa época ya tenías contacto con grupos como El Kinto?

Yo toqué con un grupo que se llamaba "Omega", con Mateo, antes de "El Kinto".

¿Quiénes integraban "Omega"?

Estaban Mateo, Antonio Lagarde, Enrique Deboni y yo. Nunca pudimos grabar y no tenemos registro de eso; tenía una cinta madre de aquello pero me la robaron. Hacíamos música brasilera.

¿Y Mateo no metía alguna composición propia por ahí?

No, todavía no estaba en cuestión de componer en esas épocas, no era compositor, él tocaba y tocaba precioso, tocaba que era una belleza. Tomaba leche en los boliches; vos sabés que yo me tomaba una caña y se enojaba conmigo. ¡Mateo tomaba leche, se cuidaba que no te imaginás lo que se cuidaba!

Después de tu periplo español llega el "Totem".

Sí, después de lo de España, me vine con la intención de volver allá y entonces surge el "Totem".

¿Y cómo surge?

Mirá, es medio complicado porque Rada se pasaba en mi casa componiendo todo el día, se pasaba en casa porque era novio de mi prima y estaba como un pariente. Se pasaba todo el día en casa, comiendo, jodiendo, haciendo chistes y componiendo. Y ahí apareció Eduardo (Useta) con Lobito (Daniel Lagarde), Lobito consiguió al Gordo Rey (Enrique Rey); bueno, Lobito y yo porque el gordo Rey también tocó conmigo en "Orfeo Negro", y el Lobito lo llevó a probar. Empezamos a ensayar en el Hot Club, las ideas eran todas de Rada.

Pero los arreglos eran del grupo.

Se arreglaba entre todos, el Lobito aportaba la parte armónica, Useta también más los solos y los punteos, Rey acompañaba a toda máquina, Cabral y yo hacíamos lo rítmico con mucho equilibrio. Elementos muy profesionales todos.

Entonces no había muchos bateristas que tocaran candombe en el instrumento. Los nombres que me vienen a la mente son los de Luis Sosa ("El Kinto") y vos, con lo cual no quiero decir que fueran los únicos. Fue como que lo inventaron.

Lo inventaron Bebe Bassi y el "Loco" Prendes, porque eran mayores que nosotros y los primeros en grabar con Manolo Guardia, con Escayola; allá por el '66 ya estaban rimando candombe como locos en la batería.

De cualquier forma, creo que lo que hicieron Sosa y vos fue sentar las bases de cómo se hace candombe en batería hasta la actualidad, pienso en bateros como Gustavo Echenique y es notoria la influencia de ustedes en lo que vino después.

Sí, a mi Fernando Cabrera cuando me ve tocar me dice piropos. Me dice: “Galo vos no sabés lo que aprendo cuando te veo tocar la batería, los silencios tuyos son muy bonitos”, y pila de cosas más. ¡Imaginate, Fernando Cabrera, un guitarrista que toca divino! Y yo le digo: “¡Cómo me alabás y cómo te agradezco, capaz que tenés razón!

Pero escuchando el primer álbum del "Totem", también hay cosas de jazz, de rock´n´roll. ¿Eso también eran ideas tuyas?

Mirá, todos aportábamos en todo, había un aire muy bueno. Y cuando digo un buen aire me refiero a un buen estado de cada individuo, que la economía andaba, cada uno tenía su trabajo, no se estaba llorando, mendigando desesperado para pagar tal o cual cosa que la cabeza se te va. No, cada uno estaba centrado, tenía su casa, se comía bien, se estudiaba, se trabajaba, tenías tu novia, tu familia. Entonces, se hacía más fácil complementar un grupo que se entienda, que se logre, que se salga y que sea una cosa interesante. Que sea agradable como ha sido el "Totem", que lo nombran todavía. Y "El Kinto" fue una cosa similar, una belleza que no te cuento. Yo lamentablemente estaba en España cuando las mejores sesiones de "El Kinto"; escuché después las grabaciones, una cosa preciosa.

¿Y con el "Totem" dónde se presentaban?

Más que nada tocábamos en bailes y no era orquesta para bailes ¿sabés?, la gente se paraba a mirar, no podían bailar. La paisanada se paraba, pero como era tan agradable el espectáculo, había tanta musicalidad, tanto movimiento, tanto color que la gente lo aceptaba.

¿Y con qué bandas alternaban?

"Psiglo", "Los Campos", "Los Killers", "Las Sandías", "Días de Blues", "Opus Alfa", con todos ellos; buenos bailes en la Aguada, en La Caldera del Diablo, en el Club Nacional de Football, Centro de Protección de Choferes; por todos lados tocó el "Totem", recorrimos todo el país.

¿Y después?

Bueno, en un momento luego de un baile, vi que me había sangrado una mano y yo dije no, ya es demasiado para mí. Aquello me estaba desgastando.

¿En qué sentido?

Mental, la música para mí era muy violenta, mucho volumen y yo no estaba acostumbrado a la música muy fuerte; puedo tocarla y sé hacerla, pero aguanto hasta ahí nomás. A mí más bien me gusta trabajar en acústica, que podés tocar con escobillas, metiendo algún golpe con el palo, trabajar con acústica, matizando. O tocar jazz con contrabajo, piano, vientos, pero no a esos volúmenes roqueros que se te metían en la cabeza y a mí me la destrozaban. Y se tocaba fuerte, se tocaba muy fuerte y cuando me sangró la mano, bueno... fui al médico y me paró, me dijo que no toque más, me hizo descansar y dormir dieciséis horas por día y me calmó, me hizo bien.

¿Y era muy intenso el trabajo por entonces?

No, se ensayaba todos los días y se tocaba los fines de semana no mucho, dos o tres actuaciones. A mí se me tenía muy en cuenta y Alfonso (López Domínguez, el manager) entendía que el desgaste era muy grande y no se agendaban muchas más actuaciones. No se exageraba.

Escuchando el primer disco de "Totem" y cuando te vi en la Sala Zitarrosa en el recital de Diane Denoir, me llamó mucho la atención la fineza que tenés con los platillos. Es un trabajo muy fino y poco frecuente ¿Es algo que lo estudiaste o que lo fuiste desarrollando a través del tiempo?

Mirá, yo tuve la suerte de tocar todos los días del ´57 al ´70, y el hecho de tocar todos los días con gente que ejecuta bien y te enseña continuamente, como los pianistas o los bajistas, que te dicen: "no rajen, matizá acá, tocá esto acá", además de los profesores que yo he tenido...

¿Qué profesores?

Roberto Sorrentino, primer maestro del SODRE; Enrique Cabrera, Cacho Trobo, Regolí en España, Pepe Nieto también de España, esos son mis maestros digamos prácticos, en cuanto a estudio.

Esto hay que decirlo, mientras vos llevabas adelante tu carrera como músico profesional, seguías estudiando.

Estaba todo el día estudiando en casa, tocaba de noche y estudiaba de día.

¿Y cuántas horas estudiabas?

Mirá, era demasiado, estudiaba todo el día; mate amargo, Gene Krupa, Cozy Call, Goldenberg, todos los métodos, la tabla (practicable) y técnica y ejercicio. Alguna noviecita de vez en cuando, ahí al costado, tranquilito y con respeto, pero la música primero. Estudiar y estudiar es lo que más me dio resultado. Y respetar.

Vuelvo un poco a lo de antes, lo que tocás en el charleston no es algo frecuente en la música uruguaya.

No es frecuente y no es fácil tampoco. Eso aparte de estudiarlo, cuando tocás todos los días te da una cierta agilidad en la pierna y el dominio que tenés es casi automático. Pero requiere estudio sin lugar a dudas. Y eso no sólo lo hice con el "Totem", hay grabaciones que hice con Mike Dogliotti. Allí además de Dogliotti y de mí, estaban Federico García Vigil en el bajo, Huguito Jasa. Los álbumes se llaman "Chikalanga 3 + 1" y "Despedida", son medio comerciales si se quiere, pero son muy agradables de escuchar y están muy bien logrados. No es sólo el "Totem", he grabado con Zitarrosa, Diane Denoir, con “Pareceres” tengo trabajos hechos de timbaletas, no sólo de batería.

¿Sos percusionista también?

No, percusionista no, pero si no hay batería... También grabé cosas que vos no tenés ni idea.

¿Por ejemplo?

Girondo, La Cinta Verde en el ´58 o ´59, con Héctor Rossi, con Alonso, con Pasquet, con unos brasileros, con orquestas de cuerdas, en la fonoplatea de "El Espectador", si sigo acordándome no te cuento.

¿Y de la música uruguaya actual, qué es lo que más te gusta?

Y lo más lindo que he escuchado es lo que se sabe, es decir, comercialmente, porque yo soy medio que me tiro al comercio porque yo considero a la música una profesión y un trabajo y te tiene que aportar. Yo no puedo hacer música-arte porque yo no vivo de ella. Quizá ahora de viejo pueda dar manos en algunos lados, pero si el trabajo musical no te genera un ingreso, vos no podés vivir. Entonces para mí vale el comercio, como Jaime Roos, Ruben Rada, El Sabalero, Braulio y Pepe, Leo Maslíah, Cuarteto de Nos, gente que está armada, sabe lo que hace y sabe de qué se trata.

Estás dando clases ahora ¿qué es lo que más te piden los alumnos?

Lo que más quieren es rock´n´roll. Yo se lo puedo enseñar, pero yo le voy mechando, yo les doy conceptos de rock´n´roll, les doy formas, las bases digamos, les enseño a golpear, pero que no golpeen muy fuerte e intentar que apacigüen la cosa porque no es todo golpe, a hacer técnica en la tabla; tengo lindos métodos. Y a los que no saben las divisiones les enseño a leer, las corcheas, las semicorcheas, los silencios, los puntillos, el doble puntillo, lo que significa, mano izquierda, mano derecha; los voy llevando por el camino baterístico. Les enseño ritmos de todo tipo, desde el baión, la rumba, hasta el cha-cha, la guaracha, pasodoble, murga, candombe, pasa por todo ¿viste? Jazz, diferentes estilos de jazz, les enseño dixieland, les enseño swing, hot, a medida ¿viste?

Me contabas (previo a esta entrevista) que andás tocando por ahí.

Sí, en el Mercado de la Abundancia cada dos jueves hay sesiones y yo estoy ahí como invitado especial, no estoy contratado, voy por amistad, sociabilizo con los músicos y me invitan a tocar. La gente me dice ¡Galo, tocate una! y yo no desprecio. Están Ameijenda y Mingo Roverano, Chiche Bella, Quique Cano, Bertolone.

EPÍLOGO

Me encontré con Galletti y me encontré con una época en que los músicos vivían dignamente de lo que hacían, se tomaban en serio a la música, y la música en vivo era preponderante en la movida nocturna (y no necesitaban a miles de personas para que su trabajo fuera efectivo). Luego llegaron los disc-jockeys, los cassettes, los CDs, las radios, los MP3 y terminaron con una cultura de música en vivo (y esto no fue solo en Uruguay) que era muy saludable.

Renzo Teflón

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