SieteNotas

La Poltrona, “de la cara”...

22/07/2002

Desde hace tres años vienen trabajando y mucho, perfeccionando su sonido, acicalando armonías y refinado acordes. Su receta es una equilibrada mezcla: algo de rock tradicional, algo de ska y mucho reggae; todo esto sazonado con letras astutas y hábiles estribillos.

Sin un gran trabajo de difusión pero sin perder calidad -según palabras de su vocalista-: “fueron ganando un lugar entre las bandas montevideanas”... y la gente les ha respondido. Y es que en La Poltrona se notan los genes: la fuerte ráfaga de Mano Negra, los serruchos melódicos de los Redondos y Divididos, y el aporte alegre de los ritmos de varias fronteras.

Con temas propios y mucha personalidad, con un cover de Manu Chao y una voz femenina que contagia e impone su ritmo, hoy La Poltrona está en la ruta y nos propone un espectáculo con mucha fuerza, energía y más de una sorpresa.

De su historia, de su gira y de cómo fue tocar con Manu ... nos hablan cuatro de los siete músicos que conforman esta banda.

- Podríamos comenzar diciendo que la historia de La Poltrona se inicia hace más o menos tres años ¿no?

Emiliano:
Sí, fue en marzo del ´99, aunque algunos tenemos más tiempo y otros menos, pero en general el proyecto tiene tres años. Nosotros tocábamos con Camilo, con Martín y dos personas más, pero veníamos tocando otras cosas; habíamos hecho algo en Facultades pero no mucho más. Después esas dos personas se fueron, pero igual seguimos ensayando algunos temas nuestros así, sin vocalista ni nada Pasaron seis meses hasta que invitamos a Melania. Se podría decir que ahí empezó la verdadera Poltrona (risas).

Federico: Después entraron y salieron varias personas; hubo una flauta traversa por ejemplo, y también un saxofonista. Hubieron varios instrumentos y varios integrantes. Ahora estamos en un momento bastante peculiar, pero bien, la banda está consolidada en esto que ves ahora.

- Ustedes son: seis, siete...

(Piensan. Sacan cuentas, risas, y... por fin la respuesta a coro) Siete. Sí, siete. Hoy La Poltrona está compuesta por: Andrés (saxo y voz), Melania (voz y guitarra), Camilo (guitarra), Martín (bajo), Emiliano (batería) y Federico y Camilo en (percusión).

- ¿Por qué La Poltrona?

Melania:
Eso lo tiene que responder Emiliano que fue el fundador de la banda, pero mejor yo te cuento la anécdota según lo que dicen los fundadores: Emiliano, Camilo y Martín... Resulta que en una clase de literatura -ahí podemos comprobar que los muchachos no estudiaban- (risas), agarraron un diccionario y ahí apareció la palabra: Poltrona. Después, al tiempo, nos enteramos que significaba: sillón antiguo, de la época greco-romana, y todo aquello de la gordas y las uvas, y toda esa época... De ahí, de esa mezcla, salió el nombre y también el logo con el diván, la gorda, la poltrona y... por supuesto las uvas.

- Y así, con nombre nuevo, empezaron a construir un estilo; ahora, bien sé que es difícil definirse, y más si hablamos de música, pero si tuvieran que catalogar lo que hacen, ¿qué dirían?, ¿cómo se presentarían?

Emiliano:
Lo que pasa es que entre nosotros hay distintas vertientes. El bajista, el guitarrista y yo veníamos de escuchar a Sumo, Divididos, Redondos y todo ese tipo de rock. Después con ellos, nos fuimos abriendo más a la movida latina.

Federico: Sí, nosotros tenemos esa escuela de rock and roll, pero también tenemos la escuela latina. Somos más del zamba, del reggae, del zamba reggae y de lo cubano ¿no? Por ahí viene nuestro aporte, y eso se nota, sobretodo en la percusión. Yo diría que lo que hacemos es una fusión de rock and roll con reggae y ska; todo mezclado, con un toque latino.

Emiliano: Pero también hay una diferencia que es ella (Melania), porque en realidad yo no conozco ninguna banda de este tipo que tenga una vocalista, y muchas veces el público se queda con eso. Más allá de que le guste o no lo que hacemos, la gente se queda con la imagen de la banda de ska, de reggae, en la que canta una chiquilina... y eso está bueno. Está bueno porque los estilos se pueden mezclar y hasta podemos parecernos a otras bandas, pero nos diferenciamos mucho por eso... por ti.

Melania: En realidad es eso: reggae y ska, pero la propuesta en sí es distinta. En nuestro caso el saxofonista también canta, entonces tenemos temas que se hacen a dos voces, y eso marca una diferencia en la banda ¿no? El hecho de poder hacer una propuesta vocal mixta nos brinda infinitos recursos. A veces cantamos en el mismo tono pero Andrés con su timbre de voz y yo con el mío, y después de ahí surgen un montón de combinaciones y de variantes. Ahí se nota la versatilidad: en el aporte de la voz masculina combinada con la mía. Es el dúo y la mixtura de las voces lo que marca la diferencia.

Camilo: Y si te ponés a escuchar esas bases se notan. Digo, a nosotros nos gusta ese tipo de fusión y la hacemos con todo, desde el funky al rock and roll, pero creo que el fuerte de la banda está en el reggae y en el ska.

- Y esa combinación y mixturas de las que hablan se dan en gran medida por el aporte de la voz femenina, pero imagino que no debió ser fácil tu incorporación Melania... Lo digo por el hecho de que no es común ver a una vocalista en una banda de este estilo acompañando, nada más y nada menos, que a seis pibes ¿no?

Melania:
Mirá, cuando yo entré, yo ya los conocía por una amiga, que es la hermana del bajista, que fue la que me invitó a ver un ensayo y me dijo que ellos no tenían vocalista. Yo venía tocando la guitarra hasta que me invitaron a probar. Me acuerdo que ese día caí con mis cosas -porque soy re del cuadernito y tengo mi atril y mi memoria-, y me recuerdo que ellos me dieron una gran amplitud, me mostraron los temas y fui cantando poco a poco acompañada con mi guitarra acústica, hasta que Camilo -el guitarrista-, me dio la idea de la guitarra eléctrica y ahí me compré la guitarra eléctrica y me empezó a pasar muchos piques, porque yo no tenía ni idea de cómo se tocaba el reggae y el ska y lo aprendí con Camilo Negro. Está bueno porque aprendés de todos, y si bien es cierto que está ese mito de la mujer, de su lugar, de que hay que respetar nuestro lugar… pero en La Poltrona al menos hay un respeto hacia mí, como lo hay entre ellos. Yo aporto ideas y ellos aportan ideas. Hay ideas que gustan y otras ideas que no. No te voy a negar que al principio había curiosidad de cómo sería, pero después las cosas se fueron dando de a poco. Además los gurises venían de tocar solos y cuando entré vi que encaraban muchísimo, ahí me puse más las pilas y me puse a estudiar música. De ahí para adelante es lo que salió...

- Y para ustedes... ¿cómo fue?

Emiliano:
A mí me costó. En verdad los artífices de eso fueron maña bien El Peludo y Camilo pero... Yo venía más del rock y de esas cosas, y por prejuicios que trae uno claro... en verdad, que cantara una mujer, a mí no me cerraba, pero quería ver cómo era eso. Después fue otra cosa, no sólo por lo que es ella, sino por lo que me aportó a mí en el sentido de que me abrió la cabeza musicalmente hablando. Ahí vimos que la música no tiene que cerrarse a una determinada cosa, sino que se pueden mezclar cosas y hacer algo diferente sin perder lo que uno quiere hacer y sin perder los gustos de cada uno. Además el trato, el que haya una mujer a nosotros al principio nos cambió un poco porque éramos bastante degenerados (risas) y nos manejábamos con algunos códigos que al tener una mujer presente no podés decirlos.

- Hablemos de las composiciones: además de los covers que mencionaban también tienen letras propias, que van ¿por qué lado?

Federico:
En realidad casi todos los temas son nuestros. Varios de nosotros componemos, tenemos a Emiliano y a Andrés, a Melania que ha hecho algo y también a Camilo.

Emiliano: Trabajamos como empezamos, primero uno escribe la letra o una tonada, por lo menos ese es mi caso porque no tengo conocimiento de guitarra, entonces hago tonos o notas y después se los paso a los que saben tocar. Nos manejamos así: la letra, la música y después viene todo lo que puede agregar cada uno. El arreglo es colectivo y al final puede quedar algo totalmente distinto a la idea original, pero está bárbaro. No hay algo fijo, es un colectivo.

- Las melodías se van armando colectivamente, pero qué pasa con las letras, ¿qué tópicos recorren?

Melania:
Por lo general todos los grupos que estamos en la vuelta buscamos decir cosas ¿no? Más allá de que cantás porque te gusta. Hay una cosa que está muy bueno con las letras y es que si bien hay algunas muy alegres, también hay otras que apuntan más a la sociedad y tratan de reflejar las cosas que pasan, que nos pasan. De repente hay letras de amor a las que les buscamos una vuelta para hacerlas más alegres, algo que por otra parte es típico del reggae, porque se cantan cosas así muy saladas pero poniéndole un toque de felicidad.

Emiliano: La idea es hablar de lo que nos pasa, como a cualquiera ¿no? No sé, a veces pasa que estás con bronca por algo, estás mal porque te dejó la novia o el novio o porque se fueron tus amigos... O capaz que es todo lo contrario.

Melania: El tema de la vieja y querida emigración ha generado alguna letra también. Uno de los temas que compuso Emiliano trata sobre eso y es una cosa que sentimos todos; más en un momento social como este, donde todos los días pasan cosas y la gente se sigue yendo. Está bueno poder apresar ese montón de sensaciones y volcarlas en vivo después ¿no? Y que la gente también lo entienda...

Emiliano: Aunque cuando recién arrancamos tuvimos un período donde costaba entenderse lo que decíamos por un tema de volumen, un problema que con el tiempo y con un sonidista bueno, se solucionó. Ahora logramos un sonido donde se entiende lo que cantamos y se entiende el conjunto. Eso es un logro, porque creemos que la letra una vez que la dijiste ya no te pertenece; pasa a ser del otro... Y el “Pelado” –Gustavo Ruvertoni- que es el sonidista, fue muy importante para eso; por cómo trabaja y por cómo nos llevamos con él. Más allá de que trabajamos con otros sonidistas, hoy lo consideramos “el sonidista de la banda”.

- Con él, en setiembre del año pasado, grabaron un demo ¿no?

Emiliano:
Con él grabamos, pero el tipo, no sé... nos agarró la vuelta. Veníamos medio como alborotados así pero... como decía Melania, habían cosas que no se entendían y el “Pelado” lo que hizo fue hacernos sentir cómodos, tocar cómodos, escuchar y que la gente escuche, sin perder absolutamente nada de lo que estábamos haciendo.

Melania: El sonido también se perfecciona con un gira que hicimos en enero. Fueron doce días en los que tocamos mucho. Arrancamos en La Pedrera y había que armar, y el loco ya tenía en la consola escrito todos los volúmenes, toda la historia de cada instrumento, y se tocaba, se desarmaba y se iba a otro lado y se volvía a tocar. Ahí nos acomodamos más, tanto que no estuvo él un día y se notó la diferencia. En la gira se logró afianzar lo grupal, porque nosotros más allá de ser un grupo de músicos somos muy amigos, somos una familia, y bueno, de ahí para adelante. Logramos sacar lo que nosotros queríamos tocar.

-¿Y en esa gira cómo se dio la relación con el público?

Camilo:
Mirá, esa gira fue un descontrol, a la gente le gustó y nosotros la hicimos porque era algo que teníamos ganas de hacer. Para salir nos la jugamos de plata y de todo. Si te mostramos como fuimos...

- ¿Todo bancado por ustedes?

Emiliano:
Sí, todo, pero recuperamos la plata allá ¿no? Bueno, casi la recuperamos, en realidad salimos en pérdida porque perdimos un equipo y lo tuvimos que pagar; pero si no salíamos cero a cero. Pero la movida fue esa: salir a ver qué pasaba más allá de la situación económica que estaba brava, por la situación de Argentina.

Camilo: Eso nos complicó bastante, porque no había nadie afuera, entonces como que llegabas a un lugar a tocar y... los boliches no querían arriesgar nada, porque el único público que había era el uruguayo y... viste como somos los uruguayos que compramos una cerveza y no tomamos más nada... Entonces se cancelaron pila de toques y tuvimos que salir a pucherear, a tocar por la comida del día. Pero igual nos sirvió porque aprendimos que nadie nos soluciona nada. La idea era tocar por lo que hubiera y si no había plata tocábamos por la comida, por el flete o lo que pintara. Lo importante era tocar. Y así metimos once toques en diez días.

- Y esa gira dio sus frutos a la vuelta ¿no?

Melania:
A eso iba. Mirá, yo creo que la gira sí rindió, porque nos fuimos en enero y en febrero ya teníamos toques en Atlántida, en La Petrolera y otros acá en Montevideo. Después de la gira fue como que cambió mucho, porque la gente se acordaba ¿no? Aún hoy pegás afiches y ven el logo o el nombre y se acuerdan. Aunque siempre trabajamos para eso, hacemos afiches y los salimos a pegar, llamamos a las radios y yo que sé... autogestión ¿no?

- Volviendo al tema de los covers, hoy mencionaban a Manu Chao, pero, ¿qué otros grupos completan la selección?

Emiliano:
Cidade Negra, Bob Marley, algo de Sumo y de Mano Negra, no sé. Lo que hacemos mucho es meter arreglos de covers en un tema propio. Por ejemplo, en el medio de una canción nuestra que se llama Más allá, hacemos una parte de un tema de Los Pericos, para luego volver a lo nuestro.

Melania: La función que tiene el cover para la gente que te ve por primera vez, es la de enganche. Pero ojo, es todo un desafío para nosotros el tener que mostrarle al público que no te conoce, que podés hacer un tema como ese. Si lo hacés, lo tenés que hacer bien. Además nosotros tratamos de imprimirle un toque personal. El hacer un tema de Manu Chao fue un desafío grande, porque el dueño de ese tema tiene un sentimiento particular hacia él y si uno lo va a tocar, lo tiene que tocar lo mejor posible.

Emiliano: Es que los covers en La Poltrona cumplen una función específica. No se hacen para enganchar a la gente con temas conocidos y digan: “Pa’ que bien que lo hacen”. La idea no es tener a la gente ahí sentada nada más. Nosotros siempre hacemos uno en la primer parte y después en la segunda metemos otro, y eso nos permite enganchar al público. Ahí se enganchan y hablamos, nos comunicamos (risas). El elegir temas de Manu Chao tiene su razón de ser, es que su visita al Uruguay marcó un quiebre para nosotros. Pasó que de casualidad íbamos a tocar en la Facultad de Humanidades -en uno de los toques que se hicieron por el tema presupuestal-, parecía que se suspendía pero al final se hizo y nosotros nos habíamos quedado de casualidad... y entonces cayó Manu Chao y terminamos tocando si se quiere, de teloneros de Manu Chao.

Melania: Sí, el mismo Manu Chao tocó en nuestra batería y con nuestras pailas. Me acuerdo que llegamos a las seis de la tarde y los gurises de la Facultad nos decían: “Che, Che, saben que viene Manu Chao. ¿Por qué no dejan los equipos acá, así el loco toca...?”. Yo me acuerdo que, no de mala ¿no?, pero realmente no creía que Manu Chao fuera a venir, pero cuando subimos al escenario improvisado en el hall de la Facultad, yo quería pasar con la guitarra y dos muchachos grandotes no me dejaban. Yo les decía: “Che, lo que pasa es que yo voy a tocar”, entonces pasé así... me metí por un costado, por una escalerita por atrás del escenario y lo veo a él ¿no? Y no sabía qué hacer. Yo que sé, no te lo puedo explicar. Aparte yo mujer, todos varones y yo dije: “Pa’ que cosa tan rara, ¿qué hago ahora?”. Entonces nos paramos ahí adelante y no podíamos creer. Hasta que por fin tocamos cuatro temas a full, mientras el loco estaba sentado al lado nuestro sacando fotos y sonriendo. Cuando terminó el toque salimos y el loco seguía sentado, tomando una coquita. Me acuerdo que nos habló y nos dijo algo, pero no recuerdo qué fue... Yo sé que el loco debe de ir al baño y debe tener novia y tiene vida propia como todo el mundo, pero no le pude decir nada. Me dio un beso y un abrazo y no le pude decir nada.

Federico: Lo más impresionante de todo es que estaba el bajista y el acordeonista, y uno de ellos me dice en una mezcla franco-española: “Muy bien en-sam-bla-dos us-te-des”. Yo quedé pensando: “Chau loco, este tipo me dice a mí esto. ¡No seas malo!”. (risas) Digo, son esos reconocimientos que están buenos, que valen la pena ¿no? Como el de la gente que te va a ver y agita con tu música.

Emiliano: Por eso marcamos ese momento como el del quiebre, porque veníamos con ciertas expectativas pero con un perfil bajo. Esa fue una inyección, y nos dijimos: “Bueno, a esto vamos a ponerle mucho huevo, muchas pilas, porque vale la pena”. Y ese reconocimiento, sumado al de la gente que estuvo ese día marcó el quiebre.

Melania: Estuvo bueno porque eso lo sentimos como un premio a ese esfuerzo diario. Para nosotros la música implica mucho esfuerzo y dedicación. Nosotros estudiamos y trabajamos mucho por esto, y ese día tuvimos la oportunidad de tocar con él. Después lamentamos no haber tenido un demo para darle, pero igual eso fue un regalo que vino de algún lado que nos hizo quedar maravillados.

- Y hoy después de tanto andar presentaron un demo en el concurso de bandas de Canal 10, quedaron seleccionados entre los 88 y ahora les toca grabar ¿no?

Emiliano:
Sí, la cosa fue que presentamos un demo y quedamos seleccionados, aunque algunos de nosotros no nos teníamos fe, otros sí y quedamos. Ahora estamos tranquilos en relación a eso porque sabemos que más de lo que somos no vamos a dar. Nos tenemos fe porque el nivel de los concursantes es bastante parejo y creemos que tenemos posibilidades. La verdad, llegar a la final estaría bueno, pero si no el sólo hecho de participar ya es algo. Precisamente el otro día tuvimos una reunión y hablamos ese tema y yo les decía a todos que ya el estar participando es un reconocimiento al laburo que hacemos todos los días, que es mucho, que se une con el que te llamen para tocar en un boliche o que nos hagan una nota o que una radio te pase un aviso. Por eso nos alegra haber quedado entre las 88.

- A ese reconocimiento del que hablan, se le suma la posibilidad de grabar un CD junto a otras bandas, en un futuro proyecto financiado por el FONAM. ¿Es así?

Melania:
Sí, pero eso está en veremos todavía. La idea del FONAM es hacer un disco con varias bandas, porque muchas han presentado proyectos para ser financiados, pero claro, está el tema de la plata ¿no? Hay muchos grupos que quieren grabar su primer CD y no se podía dar plata a cada uno, entonces se hizo una selección, en la que quedamos. Lo importante es que vamos a grabar y de no tener nada a tener un disco con uno o dos temas, es algo.

Emiliano: Esto es una puerta. Lo que tenemos es una información, llamaron y nos comentaron de este proyecto. Ahora, para hacerlo tenemos que ver qué aporta el FONAM, qué nosotros, en qué condiciones se graba y todo eso. O sea, ahí hay cosas que firmar, cosas que arreglar, aunque sean mínimas. Hay que ver si realmente nos sirve, yo creo que sí y en la medida que salga servirá de trampolín hacia eso que realmente queremos. Por ahora este CD, si se mueve, puede abrirnos alguna puerta para poder grabar el nuestro después.

- Esa es la eterna lucha del músico nacional, el poder abrir puertas... A propósito de eso, ¿cómo ven la movida musical montevideana? ¿Qué cosas escuchan ustedes?

Camilo:
De todo.

Emiliano:Como bandas así que me gustan y que voy a ver, ahora no tanto pero si cuando puedo, No te va gustar por ejemplo me gusta, pero hay muchas cosas uruguayas que están buenas y hay muchas bandas que están ahí en la vuelta. A mí me gustan cosas que van desde Darnauchans hasta No te va gustar, pasando por Cabrera y otros. Escucho mucha murga también, en realidad en música nacional hay cosas buenas.

Melania: A mí me encanta Jaime Roos, Rada, Drexler, Schellemberg, Canoura, La Abuela Coca. Hay miles de grupos, hay muchísimas bandas que andan por ahí que suenan y que suenan bien. El cuarteto vocal La otra es un grupo que sigo mucho porque es un referente femenino, como también lo son Laura Canoura, Samantha Navarro o Malena Muyala, pero también cuando escucho a Jaime con sus fusiones y esos arreglos que hace de murga y rock and roll. Esos arreglos nos sirven como músicos jóvenes, de ahí sacamos piques y aprendemos un montón. Los Buitres también me gustan, y te podría seguir diciendo unos cuantos, Cabrera, LosTerapeutas, ¡Mateo!

-Mateo es una cita obligada para el músico nacional, pero con él, como con muchos, el reconocimiento parece no haber llegado a tiempo ¿no?

Federico:
Mateo está desde siempre en la tapa del libro, es un referente. El problema es que hablan de Mateo sin conocer bien quién era.

Emiliano: Referente a eso que decías de Mateo, y desde hace algunos años hasta ahora se nota un cambio, ha sido como un boom eso de escuchar mucho a Mateo y el que no lo escucha es un ignorante. Lástima que eso se dio demasiado tarde... y eso pasa por como somos todos ¿no? Tuvo que morirse el tipo para que muchos lo reconocieran. Lo lamentable es que eso hoy se repite con otra gente...

- ¿Con el Darno por ejemplo?

Emiliano:
Sí, pasa con Darnauchans. Y el día que se vaya, y ojalá que ese día demore, va a pasar lo mismo, y es una lástima porque lo que le ha dado el Darno a la música nacional, no se lo va a dar nadie. Fijate que él hoy es un referente para los músicos y para mucho público, mientras para otros permanece en la penumbra. Claro que, dos por tres él sale y toca nuevamente, o Fernando Cabrera lo resucita, pero eso no alcanza.

Melania: En cierta forma es como cuando se hacía aquel ciclo de Mateo x Seis, o por ejemplo los ciclos de Urbano, que para mí también es otro tipo que es un referente, y uno de los salados. El toca y al hacerlo se nota que lleva la herencia de Mateo. Hay que ver que el loco tocó con casi todos: El Kinto, Tótem y la lista sigue...

Federico: Si te ponés a pensar, si te ponés a escuchar la música de La Poltrona, vas a encontrar un guiño de esa música, o por lo menos eso es lo que nosotros intentamos hacer. Básicamente las canciones de La Poltrona salen de dos acordes sencillos y de ahí muchos arreglos, y no te podés cerrar solamente a ensayar lo tuyo, sino que tenés que salir y ver cosas de otros. Por eso vas a encontrar muchas cosas uruguayas, pero también cosas del exterior. Nuestra música es en definitiva un cúmulo de cosas que suenan en nuestras cabezas.

-Para finalizar, ¿qué le dirían al público que no los conoce?

Federico:
Que si ven un afiche por ahí en la calle se acerquen, porque nosotros hacemos música para la gente.

Emiliano: Creo que sí bien hacemos música para la gente, hay también todo un proceso interno por el que ya pasamos, que es el del perfeccionamiento de nuestro toque. Entonces es importante ese doble juego: por un lado poder darle cosas al público, y por el otro que el público se cuelgue. Es de nosotros para ellos y cuando hay una respuesta, es lo mejor.

Leticia Fraga

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