SieteNotas

Pepe Guerra, Cuarenta años de canción (2da. Parte)

17/12/2002

Esa suerte de "Bodas de algo" que el "Pepe" Guerra está cumpliendo con la música a cuarenta años de sus primeros toques, fueron la excusa ideal para conversar largo con él y repasar parte de sus vivencias. Pese a que él mismo dice que no le gustan las entrevistas, esta charla con José Luis "Pepe" Guerra fue un disfrute permanente; habló de Los Olimareños, su enemistad con Buenos Aires, los cantores que lo marcaron, su relación con el público, la necesidad de vivir en Uruguay... Un tipo que no anda con vueltas, figura de peso en nuestra música. Cuatro décadas de un cantor que está metido como pocos en la piel de la gente.

¿Alguna vez en estos cuarenta años pensaste, por alguna razón, que te podías llegar a dedicar a otra cosa?
¿Vos sabés que no? Porque sucedió que, como te decía hoy, fue bien la cosa desde el pique. Desde el pique, desde el vamos, fue bien. Cuando vinimos a Montevideo, por ejemplo, por primera vez con Los Olimareños enseguida encontramos mucha solidaridad en la gente, y gente que se ofrecía para que viviéramos en sus casas. Gente muy solidaria. Y bueno, mientras eso, siempre seguíamos viajando. Nos tomábamos el tren y había un representante que teníamos que tomaba el tren antes, iba por los pueblos y nosotros después. Dejaba tal club contratado, tal otro ¿entendés? Íbamos nosotros a las entradas y el club a la cantina... así recorríamos todo el país. No, no, nunca pensé hacer otra cosa que esto. Incluso no había mucho tiempo, porque siempre fue relativamente intenso todo. Y nunca paró además, nunca paró. Era como una rueda que iba caminando, iba caminando y no paraba. Siempre en esa, chau. No pensé nunca en hacer otra cosa.

Ni siquiera cuando se tuvieron que ir, aunque ya cuando estaban afuera del país era otra cosa ¿no? Ya tenían una carrera, digamos, por más que la situación era complicada...
Ah, pero nunca nos faltó trabajo afuera tampoco ¿entendés? Porque claro, habían exiliados chilenos, argentinos, uruguayos y se precisaba mandar guita para acá. Entonces se organizaban eventos, recitales y todo... y ahí andábamos todos entreverados, y nos chocábamos con Zitarrosa, con El Sabalero... Estuvimos viviendo en Barcelona unos cuatro años ahí. Y de repente te topabas con gente como Serrat. Una vuelta hicimos un recital a beneficio de los familiares de los presos políticos de acá, era con Serrat, y cometimos el grave error de hacerle caso a Serrat. El decía "no, no, yo voy primero porque ustedes tienen que cerrar el festival porque es para los uruguayos". Claro, terminó de cantar el loco y se levantó la gente y se fue (se ríe), estaba lleno de catalanes (risas).

De esas tendrás mil ¿no?
Me acuerdo que una vez estábamos en Venezuela, estaba yo como solista ya, y a la vez yo cantaba en un teatro y Joan Manuel con Mercedes Sosa en un estadio cerrado. Entonces yo terminé de cantar y me fui a dormir, cansado ahí, después de comer y tomar unos vinos y todo. Y Conie, la señora de la casa donde yo me quedaba, fue a ver a Serrat, me pidió permiso: "perdoname pero yo estoy enloquecida con Serrat", le digo "pero por favor Conie, si además siempre vas a las actuaciones mías en Caracas"... se fue a ver a Serrat. Y lo vio de cerquita, y le dijo que yo estaba en la casa de ella. Entonces yo estaba dormido, suena el teléfono, estaba solo porque el marido de Conie dormía en su cuarto, así que agarré el teléfono y "hola, ¿quién habla?", "Serrat", "¡Manolito!" le digo yo dormido, "¿cómo coño Manolito qué?, ¡no soy ningún Manolito!". Me acordé del personaje de Mafalda, era lo peor que le podía decir, además era Joan Manuel, no era Manolito. "¡Uh!, perdoname loco, estoy medio dormido" (risas). ¿Cómo le iba a decir Manolito? Igual buena onda, Serrat un crack.

Pensar que a Sabina en aquellos tiempos no lo conocía nadie ¿no?, hacía bolichitos chiquitos y cosas. Y mirá lo que es Sabina ahora, es impresionante.

De repente vos mirás ahora a tipos con los que durante años estuviste en la vuelta, o te los topabas en festivales, y que han logrado un nivel de popularidad tan grande a nivel de varios continentes ¿no?, que tal vez en el caso tuyo, si comparamos, por el hecho de ser uruguayo, sos masivo en Uruguay, sos conocido en otros países pero no llegás a... como lo que decías vos de Sabina: ¿te das cuenta lo que es Sabina ahora?
Sí, lo que pasa es que, claro, siendo uruguayo para ser internacionalmente reconocido tenés que volcarte para alguno de los centros de poder que tenemos al lado. Para Buenos Aires, como lo han hecho Jaime (Roos) y Rada, o... en realidad nada más de ahí ¿entendés?

¿Y vos con Buenos Aires como te llevás?
No me llevo bien, nunca me llevé bien con Buenos Aires. Desde una vuelta que fuimos a grabar el Orejano y no nos dejaron grabar porque tiene una frase que dice "porque a mis gurises los he criado infieles, aunque el cura grite que irán al infierno". Y claro, en Buenos Aires la Iglesia es oficialista. Nos decían a ver si le podíamos cambiar esa frase. Nooo, por favor, todavía conservábamos nosotros la dignidad. ¿Cómo le vas a cambiar algo a un poema de esos? Le sacás eso y le sacás medio poema ¿me entendés? Además una vuelta nos dijeron que teníamos que quedarnos, te hablo de la RCA que había antes, teníamos que quedarnos seis meses viviendo en Buenos Aires si firmábamos contrato con ellos. Seis meses pa’trillar...

Por todos lados
Si, si. Y yo no estoy para eso. Las veces que he ido a Buenos Aires que tenés que hacer "prensa", que le dicen, esto que hago acá que no me gusta, que hay que hacerlo ¿no?, pero en Buenos Aires es horrible, porque..

No te conocen, ¿por eso decís?
No; te conocen. No sé, hay como otra postura... o sea, no me gusta, chau. Una vuelta venía un cantor de Entre Ríos, que era conocido nuestro de la época que andábamos con el Turco Cafrune en la Argentina, y dice "páh, ¿vos sabés de donde vengo?", "¿de donde?", "de almorzar con Mirtha Legrand" dice como si fuera una barbaridad aquello. "Ah, ¡te felicito!" (se ríe). Y bueno, si estás en Buenos Aires tenés que hacer esas cosas. Almorzar con Mirtha Legrand, por esa ventana comiendo impresionantemente mientras en la villa miseria no tienen qué comer pero tienen un televisor y ven como comen los otros... o sea, tenés que hacer ese tipo de cosas.

¿Y acá que cosas hacés de las que no te gustan para que haya laburo también?
Esto. Hablar de mí mismo; por ejemplo. No me gusta, pero tenés que hacerlo, yo que sé. Parece que es parte del juego.

Más allá de todo, cualquiera quisiera llegar al mercado argentino, es el que controla gran parte del continente
Por supuesto, pero... ¿y eso no será ambición también? Si a vos te va bien en tu casa, y estás a pocos kilómetros de tu familia, y estás cómodo, y estás bien. No tenés problemas económicos... ¿no pesa mucho la ambición también? El más y más y más. Cada vez que voy a Estados Unidos, o como fuimos ahora por ejemplo a Australia, digo "páh, otra vez el avión, otra vez... bueno, pero achicamos el invierno, Miami, bueno, fenómeno..." Pero vos sabés que no me llama la atención eso. Antes cuando éramos jóvenes era otra cosa.

Es que ya tendrás más viajes arriba también
Claro, por eso. Y me he vuelto casero. Pero casero del país además de mi casa ¿entendés? Y, no sé. No me interesa para nada ser famoso en Argentina, pero para nada. Pensando que tengo que recorrer la Argentina, cuando con las giras que hacíamos con el Turco Cafrune y Los Olimareños hacíamos un promedio de quinientos kilómetros por día, en el auto del Turco. ¿Y vos sabés lo que es eso? Quinientos kilómetros por día en un mes. Por supuesto, la mayoría terminaba matándose en la ruta; te digo del ambiente del folklore. Muchos murieron en la carretera. Porque iban de un festival a otro, de un pueblo a otro, es tan grande aquello. Y sin dormir, y dale que va y dale que va, y a hacer plata. Ojo, si vos tenés necesidad, yo que sé. Por ejemplo me parece que yo me sentiría muy ofendido conmigo mismo y hasta avergonzado si algún día hago, con todo respeto a esa industria que hay, si algún día hago un yingle para vender un producto. O sea, me sentiría mal conmigo mismo si salgo a vender un producto en este capitalismo salvaje que vivimos donde el pez más grande se come al chico y donde nos hacen comprar cosas que no precisamos, realmente. Sería como vender mis principios.

En una de esas eso es lo que te hace mantenerte también tanto tiempo. Capaz que con un público como el del interior que de repente tiene más ojo para eso ¿no?, por un tema del ritmo al que se vive
Ciertamente es otro ritmo ¿no? Ciertamente es otro compás el que llevan. Siempre lo dije, no es la locura esta. Y eso que acá comparado con Buenos Aires es una villa. No sé si la intuición de la gente, la percepción de este tipo de cosas que estamos hablando, si percibe eso en un cantor. O de pronto lo percibe muy allá adentro, inconscientemente, no sé. Pero yo no te lo planteo esto por si la gente lo percibe o no, te lo planteo como principios míos, desde muchos años atrás ¿verdad? Siempre luchando contra esto tan espantoso, este sistema, que está hecho en base a la desigualdad, en base al egoísmo, en base a acumular riquezas para un lado y dejar millones de gente en la pobreza. ¿Cómo voy a estar de acuerdo con este sistema? Y vender productos en este sistema es un poco como estar de acuerdo. Pero respeto. Porque si alguna vuelta precisan de comer mis hijos estate tranquilo que vendo lo que sea.

¿Quiénes han sido tus principales referentes musicales?
Atahualpa Yupanqui. En Brasil Chico Buarque, Dorival Caymmi antes. Dorival Caymmi para mí era el Yupanqui de Brasil. Referentes... bueno, Gardel. De chiquito vi a mi madre cantando tangos de Gardel, y valsecitos de Gardel. No entiendo como a un cantor en Uruguay de pronto no le sale cantar un tango, eso no lo entenderé jamás. Porque si hay una cosa que tenemos pegada en la ropa, y debajo de los sobacos, y en los bolsillos, es el tango. Sin embargo no necesariamente yo he vivido del tango, pero, por favor. No entiendo como, también, vos estás hablando con un cantor y estás hablando normal, y cuando va a cantar cambia la voz. Tampoco lo entiendo, respeto muchísimo ¿no?

Vos en eso ligaste bien ¿no?, en la voz
Sí, pero canto como hablo y hablo como canto. Porque no sé hacer otra cosa. No podría hacer (imposta y canta) "lairireooooo" ¿yo que sé como hacen? Impostan la voz de una manera que no es del boliche de acá. Que lo parió, cómo las influencias... ¿no?, cómo te pegan ¿eh?

Vos con respecto a la voz te cuidás mucho ¿no? Sos de cuidarte, en cuanto a dormir, en cuanto a...
Si, si. Pero esto no solamente es por eso sino porque tengo experiencias en Argentina en la ruta ¿no? No soy de los que van y vuelven. Ya pasando los ciento veinte, ciento ochenta kilómetros, ya nos quedamos toda la banda.

No arriesgás
No, no. Salimos de mañana temprano, comemos, y una siestita. La siesta es fundamental. Y de noche como una lechuguita a cantar. Y al otro día recién salir temprano. He visto mucha gente morirse en la carretera, por viajar de noche. Y cansados ¿viste?

Hablando del tema de la voz: estás entero. ¿Vos cómo te sentís?
Mucho mejor que cuando fumaba. Hace cuatro años que dejé de fumar y realmente he sentido la diferencia. Y los amigos me han dicho también. Claro, lo que pasa es que entrás a respirar distinto; o sea, no he notado cambios desfavorables. El día que note un cambio desfavorable, que me empiece a temblar la voz como a esos viejos cantores que andan dando lástima... me meto en casa, y chau.

Capaz que tiene cierta magia eso ¿no?, como el Polaco Goyeneche al final
Ah, no; pero el Polaco era una cosa especial ¿eh? No, no, el Polaco se inventó una, "estoy destruido pero yo me invento una pa’sostenerme". Se inventó el fraseo, esa cosa ¿entendés? Entonces fraseaba y le daba tiempo a respirar de vuelta y después la metía de vuelta (se ríe)

"Carpeteaba" ¿no?
Carpeteaba. No conocí nunca un cantor con más carpeta que el Polaco. Al final no le valía de nada la carpeta, pobre Polaco, pero igual seguía. (se ríe) Y comunicaba, que era lo principal. Le temblaba el micrófono en la mano pero comunicaba. Porque para cantar no necesariamente precisás haber ido a una academia de impostación de la voz, ni cosa por el estilo, sino que pasa mucho por la comunicación. Y bueno, Nat King Cole, Charles Aznavour, el mismo Frank Sinatra, no fueron a escuelas ni cosas, son voces del pueblo, populares. Y el viejo Frankie, ojo, que duró y cantó, tenía sus ochenta y seguía cantando. Cantó hasta que se murió.

Hay unos cuantos veteranos que cantan y cantan...
Si, si, siguen comunicando, y cantan y cantan. Porque también agarrás cancha y agarrás experiencia. Y canchereás.

Me imagino que ahí hay un juego con la gente, vos lo debés de tener muy junado
Sí, yo antes, con Los Olimareños, me cansaba muchísimo más que ahora. Ahora tenés más libertad para cantar, más libertad para chivear mientras estás tocando, te divertís cuando tocás, antes era media estática la cosa, media dura ahí ¿no?

¿Por qué?
Y, no sé por qué. Y eso que fuimos a un profesor de canto. Entonces hacíamos "ejercicios" (se ríe)

Pero con los años le encontrás la vuelta ¿no?
Y bueno, también te enseñaron esos maestros.

Carpeteás también...
Seguro, por supuesto. Carpeteás, canchereás, jugás con las canciones, con las letras, con los silencios. De repente metés un silencio y chau, no es que vaya, sino que estás descansando. Y después se la metés a la frase en otro lugar que no era. Sucede con muchas canciones que la gente está cantando con uno, y uno ya se acostumbró a este nuevo estilo, digamos, de cantar, y no son las mismas versiones que en la época del ’60 y ’70. Entonces la gente lo canta como aquella versión, como la que tiene su disco en la casa.

Vos me decías una vuelta, hace tiempo, de lo cansador que es a veces ser tan querido y requerido por la gente. En cuanto a que exige un desgaste importante de tu parte, porque vas y de repente tenés que saludar a quinientas personas, que te abrazan, que te aprietan... Eso no se pierde ¿no?, sigue siendo complicado
Sí, eso sigue siendo complicado.

Que debe ser muy difícil de explicar también, porque tal vez el tipo que está leyendo esto dice "¿pero cómo le va a molestar que alguien venga y lo abrace y le pida...?"
Sí, vos estás cantando y ya sabés que cuando termina la función que se viene la maroma. Pero bueno, supongo que eso es parte del oficio. Yo nunca canté tan cansado como cuando llegamos con Los Olimareños acá al Estadio Centenario. Porque desde que bajamos del aeropuerto eran unos abrazos que te dejaban doliendo el cogote ¿me entendés? Las manos, bueno, porque venían y te apretaban, y te apretaban de veras ¿eh? Y te agarraban la cara y te hacían así (se estira los cachetes). Llegamos con un cansancio, con la caravana esa que se armó desde ahí, que cantamos en las condiciones más adversas (se ríe), y pa’mejor se largó a llover después.

Hechos pedazos
Hechos pedazos. Pero fue una fiesta del pueblo ¿no? Y no podía ser de otra manera. Además no teníamos ni una lona. Yo veo los escenarios que se arman los grupos que vienen acá, con caños y cosas, y cada techos y cada luces... nosotros no teníamos una lona (se ríe). Pero ese cariño de la gente y esa cosa, yo creo que es parte de esto.

¿Eso es una responsabilidad también?
Y es también, sí, es. La responsabilidad más bien yo la miro por el lado estético. De mantener cierta estética, cierto respeto por ciertos autores, por ciertas cosas. Y la responsabilidad fundamental de no chabacanear. De no pizarrear. Eso se ha mantenido como una premisa toda mi vida. Porque viste que a veces es facilísimo hacer una canción que va a pegar, que vos sabés que va a pegar. Siempre preferí no pegar con una canción y que la canción se mantenga ahí. Cuantas veces dijeron "grabame ésta que si la grabás, por el derecho de autor y que sé yo..." Sobre todo en Buenos Aires ¿no? Te decían lo que vos tenías que cantar, "ah, esto si que va a marchar". Claro que marchaba: le daban una manija impresionante y marchaba. Pero duraba un año o dos y cumplía su objetivo que era hacer guita. Estamos llenos de esos casos, estamos invadidos. Y uno se ha mantenido en la otra, en la, se podría decir, sobriedad; aquello que es muy del cantor de acá, lo "zitarrosiano" ¿no? Esa sobriedad, esa discreción; la canción pensada, la reflexiva.

Juan Castel

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