SieteNotas

Abuela Coca, el cuarto de la abuela

01/04/2006

Afortunadamente, la abuela Coca ya tiene su cuarto pronto, más ordenado y prolijo; pero claro, no puede vivir sin su cocina y sin su famoso tuco, que ésta vez, emocionada por su nuevo y renovado cuarto, le quedó más pesado de lo normal...

Extrañamente, en vez de achicarse, la abuela está creciendo, su paladar ya no es el mismo y ahora pide distorsión para su receta favorita.

Gonzalo Brown, vocalista de Abuela Coca, presenta el nuevo disco de la banda: “El cuarto de la abuela”.

¿Qué podemos encontrar si entramos al cuarto de la abuela?

Vamos a ver que el cuarto está un poco más ordenado y esto es porque la Abuela “creció”. La experiencia de haber estado tanto tiempo juntos dando vueltas por ahí, nos ayudó a recorrer un camino diferente al de todos los discos anteriores, que fue el siguiente: estando en Europa, en las eternas charlas que teníamos, de un lugar a otro, decidimos que debíamos tener un productor interno dentro de la banda; cabe recordar que “Abuela Coca” siempre se manejó de una manera cooperativa, incluso desde las ideas ese espíritu permanece en la banda pero con la diferencia que este productor interno ayuda a ordenar un poco mejor las ideas de todos. Así fue que el nominado fue “Palito”, yo diría que unánimemente decidimos que él debía serlo. Así fue que lo metimos en ese “problema” de coordinar a la Abuela desde adentro; por lo menos de lo musical.

¿Cuanto tiempo llevó la grabación de este disco?

La grabación llevó seis meses, de abril del ´05 a setiembre de ´05. Como anecdótico de esto y también como parte de este proceso de ordenamiento interno, decidimos grabar de manera inversa a la que usualmente se graba, es decir, por lo general el orden es batería, bajo, guitarras, vientos, voces. Nosotros para este disco, a pedido del baterista (Chancha), grabamos todos y él fue el último. Esto le dio a él una comodidad mayor y eso se siente en el resultado final de la grabación. El disco fue grabado íntegramente en Montevideo, con el maestro Daniel Báez y Diego Berdie, en el estudio Octopus. Con ellos ya habíamos hecho la experiencia de “El ritmo del barrio” (tercer disco de la banda), lo que nos permitió conocernos, lo que hizo que esta grabación fuera más ágil.

Como banda independiente, ¿cuales son los pro y los contra que surgen a la hora de armar un disco, difundirlo, etc.?

Ser independientes nos da la libertad de tener el control de lo que pasa a nivel musical; decidimos los arreglos nosotros, los textos, las canciones… en ese sentido, nos hacemos muy responsables de todo lo que pasa musicalmente; no podés desligar. Pero la experiencia de haber hecho “El ritmo del barrio” cien por ciento independiente, en todas las áreas de trabajo: promoción, difusión, venta, nos generó una pequeña trampa. Eso sumado a que nos agarró la crisis de 2002, que nos partió al medio. Por eso es que luego de haber aprendido esto, no decidimos hacerlo independiente; es decir, somos los dueños únicos del material y de las decisiones de lo que musicalmente pasa, pero la distribución y otras partes del trabajo, que nos salen mal, las pasamos a Montevideo Music Group. Lo que más lamentamos es en relación al disco anterior, y ahí te respondo un poco más puntualmente la pregunta: es que nosotros sacamos un material que fue nuestro tercer disco, que es un disco al que queremos mucho, y que es el disco que nos abrió las puertas en Argentina, Brasil y en Europa, pero que lamentablemente no le pudimos dar la difusión que él necesitaba. Recién ahora, en el 2006, la gente lo está terminando de conocer, siendo que lo editamos en el 2001; entonces bueno, nos lamentamos de eso… Veníamos de una experiencia pésima con la Sony y necesitábamos más que nada mostrarnos a nosotros mismos que podíamos hacer las cosas bien, pero por nuestros propios medios. Ligamos mal en un montón de aspectos, sobre todo el económico regional. Bueno, pero el tiempo pasó y si me preguntás si lo haría otra vez, te digo que sí, porque ese proceso nos llevó a estar hoy de nuevo, un poquito renovados, pero, por sobre todas las cosas, con ganas de seguir haciendo lo que nos gusta, que es música.

El cuarto de la abuela ¿es un disco más roquero?

Más roquero, mmm… bueno, mirá, lo que pasa es lo siguiente: en este proceso de cambios, la banda, después del segundo disco, dejó de tocar con el teclado; eso es algo muy importante porque si hacés memoria el teclado fue re importante en los dos primeros discos; entonces ya en el tercer disco de la banda: “El ritmo del barrio”, las guitarras pasan a ocupar un lugar muy importante armónicamente. Naturalmente, luego de haber pasado cuatro años tocando así, de haber ido a Europa y todo el rollo, las guitarras crecieron en importancia dentro de la banda; eso es lo que pasó, la banda sigue mezclando ritmos y haciendo su tuco, pero el tuco ahora está un poco más pesadito, porque se le está agregando un poco más de distorsión.

¿Cómo es la experiencia con ese nuevo condimento?

Bueno, el mayor trabajo tal vez lo tuvimos los cantantes, el hecho de que todo pase por la viola te lleva a desarrollar el laburo de otra manera, pero yo me siento cada vez más cómodo. Por otro lado, tanto Chole como yo, componemos desde la guitarra; pero bueno, después lo agarra la banda y se hace Abuela Coca.

¿Cómo fue la experiencia en Europa este año?

Llegar a Europa es un sueño, pero llegar a Europa con un producto artístico que creaste colectivamente con un grupo de amigos, que nació de algo re intimo, de un momento en tu casa, o quien sabe dónde, es maravilloso y absurdo. La gente nos recibe de una manera super cálida y amigable. Los lugares son increíbles y, por sobre todas las cosas, tener la oportunidad de ver y conocer un circuito alternativo tan grande y variado como el europeo y sentirte que estás dentro de él, es como encontrarle lo bueno a la globalización, sentirte que sos parte de un mismo mundo y que cada uno aporta lo suyo para que el jardín sea más colorido y perfumado. Y es así, los locos van a ver una banda latina, cantamos en español, les hablamos de nuestro lugar, de cómo vemos al mundo, de cómo lo sentimos, de cómo sufrimos, de cómo gozamos, y lo mas lindo e interesante de todo… es que les interesa; pero les interesa con “desinterés”, por paradójico que parezca. Quieren conocer más de lo que pasa acá, se sienten identificados con nuestra manera de ver el mundo, comparten muchos sentimientos. A nosotros esta experiencia nos abrió la cabeza y el corazón, de repente decíamos ir a Alemania, República Checa, ¿que tengo que ver yo con un vienés? Y bueno, de repente no tanto, pero de repente me puedo sentar a hablar y encontrar más cosa en común que con otra persona que vive muy cerca nuestro… con un vecino, por ejemplo. Conocimos gente alucinante, este año se vinieron unos cuantos para acá y se volvieron re copados, también es una manera de hacer marketing de Uruguay. Allá decís Uruguay y se piensan que es cerca de Vietnam.

¿Cuando es la presentación del disco en Uruguay?

9 de junio en Cine Teatro Plaza. Nos parece un lugar que no es demasiado grande ni demasiado pequeño; somos muy concientes de los que es nuestro poder de convocatoria hoy, por lo tanto, tirarnos a hacer algo más grande puede ser contra producente. Por otro lado, está bueno saber que el disco salió también en Europa, acá por supuesto, y saldrá también en Argentina. Todo esto hace unos años era impensable. El resto del año nos dedicaremos a presentar el disco por el Interior del país y en Argentina; en fin, mostrarlo lo más que se pueda. Para el exterior hay unos planes de volver a Europa, pero no está aún confirmado.

Algunas letras son irónicas y a la vez muy críticas sobre la sociedad que nos toca vivir ¿cómo sentís que estamos?

Yo cuando compongo me despreocupo un poco de si va a gustarle a la gente o no, no es que no me importe, pero importa en la medida que lo que yo esté diciendo o haciendo me haga sentir bien, porque se trata de eso un poco, de sentirse bien. Cada vez que hacés una canción decís algo de vos, de como te ves hoy, pero por sobre todo (más si pienso en Abuela Coca) de cómo te ves en el mundo… y cómo te ves en el mundo, mmm… ¿sabés? o ¿creés que sabés que está girando constantemente, que se derriten los polos, que se acaba el agua, que la pasta base se carga un amigo tuyo o al vecino; en fin, manejás un montón de información, que mas o menos es la misma que manejamos todos, y ahí decís: ¿que puedo hacer yo por todo esto? Un día te levantás re solidario y se te ocurren mil cosas para decir y hacés una canción, pero al otro día te levantás de bajón porque le entraron a robar a tu vieja y se le paralizó la cara del susto. A la mierda con todo, que se jodan… y puteás. Pero es común ¿no? es lo que le pasa a cualquiera. Sentimos y vivimos cosas re parecidas, pero estamos tan pero tan preocupados por resolver lo inmediato: la luz, el agua, la comida, el material de estudio de los pibes; que mientras se derrita el polo pero no me llegue el agua a casa, no me preocupa; tiran bombas en Mururoa, si no escucho ni veo el humo, ni me jode, invadieron, invadieron, invadieron… y bueno, así es como estamos. De todas maneras, yo creo en la gente, siento que tengo que creer: creo en mi, en mis amigos, en mi familia, y creo que hay un montón de gente hoy que está pasando como por un despertar que le hace bien al país. Es necesario creer, es lo que me da fuerza para levantarme cada día: “pensar global resistir local”.

Analía Puentes

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