SieteNotas

Gastón Rodríguez, Nacer en el sur

29/09/2003

Junto a los bancos, los aeropuertos deben ser los lugares (o los "no lugares" según alguna teoría antropológica) más significativos para los uruguayos en los últimos tiempos. No es casual entonces que Gastón Rodríguez, uno de los principales referentes de nuestra canción urbana, los haya elegido como escenario virtual de su nuevo trabajo discográfico. "Surnacimientos" se llama el nuevo material y tampoco el nombre fue elegido al azar. Sobre ésta y otras "no" casualidades, conversamos con su creador: Gastón Rodríguez Aroztegui.

El nombre del disco es lindísimo...

¿Sí, te pareció? He tenido opiniones de todo tipo. A mí me gusta mucho, pero quizás es muy obvio en algún sentido, pero no encontré otro término. En realidad tiene que ver con una cuestión de actitud: las dos palabras "nacimiento" y "sur" como que juntas implican una actitud. La actitud de cómo hacer nacer dentro de los finales, comienzos.

De hecho el disco es como un saludo a los comienzos de todos los tiempos. No me gusta la palabra "homenaje" (no me gustan las palabras muy trascendentes) por eso es un saludo nomás. Por ejemplo hay una canción que se llama "Los comediantes" y hay otra que se llama "Leyenda" que tienen que ver, en el caso de "Los comediantes" con los comienzos del teatro y en el caso de "Leyenda" con los comienzos de los libros. Es un saludo a esa cantidad de gente anónima que en su momento creyó en eso, en crear comienzos.

A los pioneros...

Exacto: a los pioneros. Quizá no tiene una lectura así directa con respecto a eso, pero ese es el espíritu... Hay una canción que quedó afuera que sintetiza un poco todo eso.

¿Quedó afuera deliberadamente o fue circunstancial?

No, quedó afuera porque en realidad yo la estaba haciendo y se terminó el disco. Me parece que es el nexo con el próximo trabajo.

Capaz que no fue tan casual entonces...

No, para nada, yo no creo en las casualidades. Inclusive creo que está marcando el inicio de otra cosa que tiene que ver con algo más chico y también con una música más folklórica, que tiene que ver con volver un poco a los comienzos, a las raíces, con una lectura de lo tradicional, nueva. Esa es una de las características que me gusta trabajar, es decir no me interesa para nada ningún tipo de corsé musical. O sea si la canción tiene que tener una música yo qué sé de bolero, o un rock and roll, no me importa.

Sos amplio en ese sentido, sos ecléctico.

Sí, o sea musicalmente me gustan todos los estilos. Escucho mucho música antigua y también las cosas más nuevas que salen. Un poco el trabajo de docente me da para estar muy al día. Lo que sí nunca me interesó es el tema de estar a la moda. Capaz que es una frase muy fuerte, pero alguna vez escuché que "la moda es la canción que cantan los esclavos"... O sea llegó un momento en que me dejó de preocupar. Tampoco me interesa el tema de encasillar: me llevo muy bien con gente de distintos movimientos, cosa que está muy buena. Por ejemplo el trabajo anterior que hicimos para la Red Uruguaya de Música hace unos años, fue con toda gente del rock and roll y estuvo buenísimo, yo me llevaba bárbaro. Por otro lado está la contra de que uno no está como en ningún movimiento exacto... Inclusive se me hace difícil cuando me preguntan "¿y vos qué hacés?" definir en qué parte de la disquería me encuentro, en qué "góndola" estoy. Y eso repercute en cuanto...

Al famoso público cautivo ¿no?

Sí, es difícil, pero bueno, es como un precio también... De última lo único que interesa es llegar a parecerse a uno mismo. Como que de a poco me fui dando cuenta de que era eso: buscar el ser, encontrar lo que uno es.

Y si tuvieras que ubicarte en una "góndola", ¿qué dirías?

Si bien he hecho música instrumental, he trabajado para teatro, me parece que la canción es lo que yo trabajo. Eso que en definitiva dura tres minutos, que es una pequeña película de tres minutos. Se puede decir que es una canción influida –por ahí se ha dicho- por la ciudad, se ha hablado de "canción urbana"... Quizá más asociado al viejo concepto de lo que eran los trovadores...

Te iba a decir eso: cantautor, trovador, songwriter...

Sí, ahí está. Aparte leo mucho sobre eso. En realidad gracias a Eduardo Darnauchans, a un libro que recomendó hace muchos años en un curso que él estaba dando, una antología de los trovadores del siglo X, XI y XII. Eso me determinó muchísimo, yo tengo a ese libro todo marcado y dos por tres vuelvo a él. Y una cosa interesantísima es que la primera canción de esa antología habla de la nada. O sea en realidad uno dice "Ah los trovadores" porque tiene como el arquetipo, pero en realidad es una canción que si bien tiene mil años, perfectamente la podría haber escrito Leo Maslíah.

Además de ese libro, ¿qué otra cosa te determinó? Si tuvieras que mencionar discos por ejemplo, ¿cuáles dirías?

Discos muchos, pero hay algunos a los que siempre vuelvo como por ejemplo el álbum blanco de Los Beatles, que siempre lo escucho distinto, que son como especies de encuentros con uno... Me determinó mucho el disco "Presentación" de Jorge Galemire. Galemire es un referente importantísimo de lo que ha sido la música uruguaya en los últimos años. Ha influido por ejemplo en el sonido de Jaime Roos, en el sonido de Darnauchans, en el sonido de una cantidad de gente muy determinante. Después ni que hablar de Eduardo Mateo... Después de Brasil yo adoro a Chico Buarque, pero de Brasil te diría que casi todo me interesa... Y después música antigua. Me gusta mucho también la corriente más de la música de las islas británicas, ahora que hay una cierta vuelta a la música celta... Y la música así oriental me gusta, pero en eso soy un pequeño estudiante, todavía no terminé.

Al ser guitarrista trato otro rubro que es el tema de la guitarra en sí y es un rubro que llevo con mucho respeto porque me gusta mucho. Cuando componés, cuando estás en una banda estás más expuesto y sin embargo cuando estás como instrumentista es otra la cabeza, uno está en otro lugar. Además el Uruguay tiene una cultura guitarrística impresionante.

Sí, el formato cantante con guitarra es como...

Sí acá tiene toda una trayectoria. Un alumno hace poco me decía "¿cómo te animás a salir solo con una guitarra?", porque hoy por hoy el formato de banda es el más standarizado... Pero en realidad es como decís vos, la dupla cantante-guitarra tiene una gran tradición en el Río de la Plata. Y además hay una enorme cultura guitarrística, porque en cualquier lado donde uno esté, si uno toca no sé, una parte de Bach, un tango, lo que sea; todo el mundo lo valoriza, se sensibiliza ante el instrumento.

Los músicos suelen decir que una buena canción es esa que se puede interpretar solamente con una guitarra...

Sí... Pero me parece que hay algunas emociones (que tienen que ver con una cosa muy de éxtasis y muy colectiva) que no se pueden expresar solamente con un instrumento... Lo que genera una orquesta o una buena banda, es muy difícil lograrlo de otra manera ¿no? Hay cosas que uno las tiene que sentir... En oriente por ejemplo dicen: "hay cosas que se piensan con el cerebro, la mayoría, pero cuando algo es muy trascendente, piénsalo con el viento", porque no hay racionalidad que valga. Y hay músicas que a uno le pegan en el pecho y que hay que escucharlas de esa manera y otras que tienen que ver con otro tipo de sensaciones.

Igual de alguna manera la versión del instrumentista solo es el ejemplo claro de la síntesis... Esa es una cosa que yo escribí -yo escribo bastante, en realidad lo hice antes de componer canciones, escribí siempre- porque me parece que es un momento en el que, como nunca, aparece el enfrentamiento entre la simplificación y la síntesis. O sea, me parece que hay un enfrentamiento en nuestra vida cotidiana: hay muchos simplificadores y lamentablemente hay muchos que están en el poder. Tenemos la tendencia a volver un poco a eso y eso siempre es peligroso... La simplificación implica darle un orden racional a las cosas; la síntesis es muy parecida pero en realidad guarda la esencia... Es un tema mucho más grande ¿no? Y ando escribiendo sobre eso, son como crónicas, cortas...

¿Y tenés imaginado algún destino de eso o son sólo para vos?

Me imagino y de alguna manera ya hubo... Por ejemplo la presentación del disco fue hecha con una lectura que yo escribí que se llama "Los naipes de Espartaco" que tiene que ver con un encuentro entre mi viejo y Espartaco. Porque mi viejo murió hace muchos años y cuando el falleció yo era un niño y él me estaba contando el libro de Espartaco... Entonces hay toda una imaginación sobre ese encuentro: los dos, jugando a las cartas... Pero los naipes no dicen nada, son todos blancos. Eso le gustó a mucha gente, aparte hubo toda una escenografía en torno a las cartas y se repartieron unos naipes que tenían la contracarátula de lo que serían los naipes clásicos, pero en la carátula eran blancos. Un poco mostrando la metáfora de lo que es hacer canciones, del tema de la libertad, pero de la libertad como una especie de condena, como dice Daniel Drexler: "cargo con la pesada cruz de ser libre"...

¿Y cuándo empieza toda esa inquietud por la composición literaria?

Empecé a escribir mucho en una etapa en la que vivé una gran crisis para decidirme: todo el tema vocacional, la opción por el arte en un medio, en una familia donde eso en realidad era "¿te parece?", "¿de qué vas a vivir?". Ahí tenía 17, 18 años, estuve un mes y medio internado y de ese lugar en el que estuve tengo como cinco, seis cuadernos escritos... Eso para mí fue como un nacimiento realmente de lo que yo era. Por eso creo totalmente en las crisis... En realidad la ira y todo eso tiene que ver -lo que decía la mitología griega- con la incapacidad de darse cuenta cuál es el momento nuevo que empieza. Hasta que uno no asuma esa etapa nueva, todo es tormenta.

Así que a los 18 años fue esa crisis que te determinó...

Sí, la madre de un amigo me acuerdo que me dijo: "alguna gente lo quiere vivir a los 50 años y ya no puede". A mí me parecieron palabras un poco enigmáticas, pero después con el tiempo dije "qué impresionante"...

Hoy me hablaste de dos temas del disco: "Leyenda" y "Los comediantes", te propongo que para terminar, hagas lo mismo con el resto de las canciones.

"Surnacimientos": De alguna manera el comienzo del disco es una bienvenida y por eso surgió un poco lo del aeropuerto. Aparte había un ánimo de aeropuerto por un viaje que viví en ese momento que estaba haciendo el disco que me influyó mucho. En realidad yo no he viajado mucho ni nada que se le parezca, pero por una situación así del destino me surgió un viaje a Nueva York y fue impresionante. En realidad el sonido con el que empieza el tema y el disco, es de la Central de Trenes de Nueva York, que fue el lugar en el que yo más me sentí de acá. Un lugar donde en media hora escuchás siete, ocho idiomas fácilmente, cosa que me pareció maravillosa: la diversidad. "Surnacimientos" es la bienvenida. Es eso de pasar de una frontera a otra, eso que yo sentía que me estaba pasando y que además nos está pasando como sociedad.

"Sobre la misma plaza": Es una canción que me parece que tiene mucho de lo que yo escribo en otros lados: ese realismo fantástico. Es una plaza donde aparecen niños pintados de colores. Esos escenarios me encantan, me parece que se dan en una situación que es el sueño, pero que a su vez tienen que ver con la realidad, que podrían ser la realidad. Esa canción después tuvo una derivación que fue impresionante: unos niños de La Teja la cantaron para recibir a lo que vendrían a ser los líderes de la Asociación Cristiana. Fue un trabajo con once niños que hicieron toda una dramatización... Se trata de niños en situación de calle, que trabajaron con máscaras, también en un ambiente de ensueño, pero con algo que en realidad ellos están viviendo.

"Surnacimientos 2": Una cosa que me gusta mucho -quizás es una herencia un poco de la onda beatle- es la aparente ingenuidad de las cosas. En este caso es un personaje que está esperando y que se pone a armar personajes con las nubes. Pero en realidad para mí está cargado de las anécdotas de la gente que vive en los aeropuertos hoy día: una cosa mucho más profunda y mucho más dramática.

"Danza sin tiempo": Es un tema dedicado a los contrarios, por eso las dos voces. Incluso en el video la idea era que fuera lo blanco y lo negro, se podría decir el ying y el yang de los orientales. Yo tengo una gran admiración por los bailarines. La danza sin tiempo es esa danza constante que en definitiva mueve el mundo. En algún libro por ahí decía que si había algún arte que se relacionaba con el movimiento del universo, ese era la danza.

"Gatos": Es un animal al que le tengo bastante aprecio. Si bien no me gusta tener animales cautivos, justamente a los gatos les tengo cierta admiración porque son medio libertarios, siempre están por ahí, no se apegan mucho.

"El Turista": Toca un poco el lado que a mí realmente me gusta y lo tengo bastante, pero que quizás sale en cuenta gotas que es lado del humor. Es la anécdota de algo que en parte me ha pasado a mí. En un momento me acuerdo de adolescente de decir: "yo me voy a vivir a Brasil y ahí sí". O sea, toda esa admiración que nosotros tenemos en el Río de la Plata en general, aquello que decía Charly García de que la alegría era sólo brasilera. Entonces el turista hace ese viaje y cuando llega aprende la bossa nova y la sabe bien de bien, pero los brazukas le piden "tocate algo de allá". En síntesis tiene que ver con que uno no puede dejar de ser lo que es en ningún lado, tiene que ver con que volvamos a creer en nosotros, en nuestra identidad.

"El jinete rebelde": En realidad fue una cosa que capaz que me quedó grande: tratar de hacer una canción sobre un retrato artiguista. El que hizo el libro "Jinetes rebeldes" -que es un argentino, que se lama Hugo Chumbita, que es historiador, que un día que vino acá yo fui a la conferencia para pedirle permiso para usar el título- me dijo una cosa que estuvo buenísima: "el que está haciendo un trabajo similar al tuyo es un músico de allá de Argentina, no sé si lo ubicás, que se llama León Gieco". Al poco tiempo salió el disco "Bandidos rurales" que también se basa en un libro que se llama igual, que parte de la misma teoría que "Jinetes rebeldes": cómo los bandoleros devienen en revolucionarios.

"Sólo el brillo de un diamante": Es un tema medio escondido del disco. Es una canción que a mí me gusta mucho que tiene que ver con el deseo, con la sexualidad y que está planteada de manera muy enigmática, con muy pocos términos. Tiene que ver con que el deseo es algo (también lo dicen mucho los orientales) que nunca puede ser satisfecho completamente, pero que es impresionante, que es el motor, que es la misma energía que lleva a crear y que de alguna manera de eso estamos hechos.

"Canción del viento": Fue una historia que se fue uniendo de a poco. Yo había hecho una canción que era "La canción del viento". Un día Enrique Cotelo presentó un trabajo sobre folklore uruguayo y latinoamericano y leyó un texto de Atahualpa Yupanqui que se llamaba "El canto del viento" que a mí me marcó profundamente, que dice: "Aquel que sea capaz de entender el lenguaje y el rumbo del viento, de comprender su voz y su destino, hallará siempre el rumbo, alcanzará la copla".

Analía Camargo

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