SieteNotas

Fixión, el lado oscuro del corazón

29/08/2003

Dos discos grabados ("Unknown Pleasure" y "Closer"), un elepé doble con rarezas y parte del último recital ("Still") y el temprano suicidio de su cantante, compositor y líder: Ian Curtis; hizo de Joy Division una banda de culto en todo el mundo. Millones de jóvenes comenzaron a identificarse con la oscura y desoladora visión de Curtis y grupos como The Cure se encargaron de alimentar y popularizar esta nueva forma de ver las cosas.
En 1985, mientras Uruguay vivía la primavera democrática, era bastante común ver bandas (Estómagos, Traidores, Zero) y jóvenes vestidos totalmente de negro, con su piel pálida y los pelos peinados hacia arriba, embanderando el dark-rock como filosofía musical.
Hoy en día la cosa ha cambiado y son pocas las bandas que continúan esta gótica costumbre en nuestro país. Una de ésas pocas bandas es Fixión: integrada por Daniel Bonilla (guitarra y voz), Lucía Varela (guitarra y voz), Juan Navatta (bajo) y Damián Rodríguez (batería).
En esta nota, Fixión nos muestra el lado más oscuro del rock nacional y nos adelanta "Nadie a quién herir", su trabajo debut.

Hoy en día es raro ver en Uruguay a un grupo con una estética dark...

Daniel: Y es raro realmente, porque es una corriente que en el mundo tiene una pegada alucinante. Hay bandas de primer nivel como System of mercy en giras monstruosas, con veinte shows por mes.
Lucía: En una de esas no hay bandas de ese estilo acá a raíz de que a veces dicen: "uuuuh, música de los ‘80"... Como que sos prácticamente un dinosaurio.
Daniel: Habiendo gente que toca estilos mucho más viejos: rockabilly, cosas del ’50... que vos decís: "¿y cómo?"; esto de última es un poco más actual.

La cosa es que hacen lo que les gusta a ustedes.

Daniel: Y es lo que nos sale. Yo creo que toco un reggae y me sale dark realmente, me sale dramático porque es lo que sé hacer. Nosotros no tocamos para una secta ni nos gustan los guetos. Yo hago lo que sé hacer y que lo tome el que quiera; esa es la postura de la banda. De aquí en más no depende de nosotros la suerte que puedan tener nuestras canciones: depende del mercado, los contactos y el destino. Nosotros vamos a tratar de hacer todo bien y lo más profesional posible.

¿Y cómo comenzó esa influencia o ese gusto por el dark-rock o lo gótico?

Lucía: Con The Cure: para mí fue la primer banda que conocí. De ahí en más me empezaron a interesar otras cosas por el estilo... Yo nací en el ’80 así que lo primero que agarré fue eso.
Daniel: Yo estuve mucho tiempo con el punk-rock. Después empecé a escuchar cosas de Joy División: me gustó y empecé a buscar más material. A veces encargaba porque no había muchas cosas acá y conseguí letras de Joy Division... Porque no sólo me entró por la estética o el sonido, sino que también me gustó al leer las letras de Nick Cave y Ian Curtis: me identifiqué más.

¿Y algunas influencias de bandas de acá?

Daniel: No tengo muchas influencias de bandas de acá... Dentro de lo nuestro lo que más me gusta son Los Estómagos.
Lucía: Yo no escucho mucho rock nacional, pero hay temas de Zero por ejemplo que me encantaban.

En marzo comenzaron a grabar el disco ¿no?

Daniel: Sí, grabamos unas baterías en estudio antes que se fuera Carlos [Conil, ex batero] a los EEUU, pero como empezamos a armar el video clip nos dedicamos un poco a eso y el disco quedó un poco detenido.

¿Y ahora cómo va el tema del CD?

Daniel: Va bien. Lo que pasa es que tuvimos varios problemas, principalmente por el tema económico, así que vamos trabajando a medida que van saliendo los recursos. Los temas están todos compuestos, están las bases grabadas y de a poco le vamos agregando cosas, y ya hay una persona que está diseñando la tapa.

¿Quién compone los temas?

Lucía: El que compone los temas es Daniel... En principio él traía los temas ya hechos, con letras casi todos y después era trabajar sobre esa idea.

Los temas que están en los demos van al disco ¿no?

Daniel: Claro, esos tres ("Sed y Sangre", "Up" y "Más allá") más una versión de [el tema de Eurithmics] "Sweet dreams"... El disco va a tener doce canciones, capaz que a último momento agregamos algo más.

¿Cómo seleccionaron los temas para el disco?

Daniel: Después de tocar un año y medio hicimos un proceso viendo lo que más nos gustó, lo que más le gustó a la gente... hemos descartado unos diez temas...

¿Cómo supieron los temas que más le gustaron a la gente?

Daniel: Mirá, no sé... te das cuenta. A veces presentamos algunas canciones que después la gente nos comenta o nos dice: "qué bueno está ese tema". Hay otras canciones que la gente no nos dice nada...
Lucía: Te das cuenta que no tienen ningún efecto.
Daniel: O gente que escuchó el demo y te comenta algo.

¿Cuándo empezaron a grabar el video de "Sed y sangre"?

Daniel: En junio. Tuvo una producción de dos meses, el rodaje fue en dos días en dos lugares diferentes y después vino la parte de edición.

Hicieron el proceso al revés, porque en general primero se saca el disco y después el video clip.

Lucía: Es que acá mucha difusión no hay, entonces podés estar años tocando en un pozo. Con un video ya es otra cosa. También se dio que Carlos y yo estudiamos en la Escuela de Cine de Cinemateca, entonces dijimos: "vamos a aprovechar que somos dos para hacer algo". Además sabíamos que Carlos en determinado momento se iba a ir y decidimos apurar la cosa.

¿Y está en rotación el video?

Daniel: Lo han pasado en algún cable del interior, en TV Ciudad... Está en el sitio web nuestro en una versión comprimida para bajar y lo hemos llevado a Buenos Aires y algunos medios lo han visto y nos han comentado algo.

Entonces cuando esté listo "Nadie a quién herir" también van a apuntar al mercado argentino ¿no?

Daniel: Totalmente, Argentina y más allá. Estamos pensando en eso porque acá el medio es muy chico, para todas las bandas de todos los estilos, hagan lo que hagan.
Lucía: Y acá está complicadísimo. Por ejemplo: hablando con otras bandas argentinas más o menos del mismo estilo que nosotros, nos comentaban que el público fiel a esto era unas quinientas personas en una banda under; y acá serán seis personas (risas). Así que acá todas las bandas son under.

Es que hablar de un circuito under acá es medio irónico, ¿o hay diferencias entre una cosa y la otra?

Lucía: Es que a comparación de lo que es el under en otro lugar, acá directamente no existe eso.
Daniel: Nosotros quisimos tocar el verano pasado en Atlántida en distintos lugares y nos cerraron las puertas; no conseguimos ni un toque.
Lucía: Y mirá que preguntamos en todos lados: desde el más chico, hasta boliches que decís: "no puedo creer que acá toquen los números uno".

Daniel: Preguntamos en un pub donde tocaban grupos grandes y la diferencia era que ellos tocaban sobre un escenario, mientras que nosotros tocaríamos en lo que sería el living del pub...
Lucía: Corremos los sillones... (Risas).
Daniel: Te amplifican por donde sale la música de los CD’s y ni siquiera teníamos el retorno de lo que tocamos. O sea: dijimos muchas gracias y nos fuimos... Lo que pasa es que queríamos tocar en ese escenario en las mismas condiciones de sonido y de luces, donde hacen una prueba de ensayo a las diez de la noche y no a la una, a cinco minutos de empezar a tocar. Entonces sí hay diferencias entre una banda under y otra que no lo sea, y son ésas.

Y eso que ahora pasamos un buen momento en cuánto a lo que es el rock nacional, por lo menos en cuanto a difusión y a público.

Daniel: Lo que pasa es que acá hay más músicos que público.
Lucía: Aparte los músicos tampoco quieren ser público.
Daniel: Dicen que en Montevideo hay 800 bandas y deben haber más. Multiplicalo por cuatro y te da 3.200 pibes tocando; y no hay un circuito de pubs y lugares para tocar todos. También acá todo es muy lento ¿no? Hay bandas que tienen ocho años de trabajo y recién se empiezan a conocer.

Bueno, en el ’85 pasó lo mismo que ahora: aparecieron un montón de bandas nacionales, pero después quedaron dos o tres.

Daniel: Las bandas que van a quedar son las que realmente puedan hacer lo que quieren, en el momento que quieran y no dependiendo del medio. Acá el mercado tiene sus límites y a eso no hay con que darle. Hay cinco bandas que están tocando seguido y en cualquier lado, hasta en lugares que tocan para tres personas: ¿vale la pena eso? ¿es real? ¿de qué te sirve?
Lucía: Acá podés tocar todos los fines de semana, pero es una ficción, porque nadie te va a seguir: no hay público.
Daniel: La Vela Puerca tocó 56 veces en Europa, pero acá no lo podés hacer, hasta siendo La Vela Puerca. No hay gente y no se puede inventar. Ese es el límite que tiene el mercado y contra eso no se puede ir.
Lucía: Después del cuarto toque, seas quién seas, la gente se agota.
Daniel: Igual creo que para tener un suceso en este medio, tenés que hacer música o ritmos que realmente sean populares, que peguen en la mayoría de la gente, o sino mezclar tu música con cosas populares, que realmente cuando suenen agarren a la gente. Y nosotros eso no lo hacemos: no usamos el ritmo de la murga por ejemplo. Así es el juego nuestro y vamos a entrar en donde nos dejen entrar. Es imposible para nosotros entrar a jugar en ese territorio: dudo que estemos en un ranking o en lo que quiere la gente, no la veo.

Nicolás Hidalgo

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