Bajo Fondo Tango Club en Sala Zitarrosa

12/2/2003

con el debido respeto  
Sala Zitarrosa, 21:45hs.

Un silbido onda estadio sorprende a los presentes. Un instante más tarde reina un absoluto silencio. La potencia de las luces desciende y todo se oscurece lentamente.
Inmediatamente después, comienza a proyectarse un audiovisual en el que los creadores de Bajo Fondo adelantándose a nuestras preguntas, dan respuesta a las interrogantes tácitas: explican qué es y cómo surgió, Bajo Fondo Tango Club.

Luego suben a escena los protagonistas: el gurú del rock latino: Gustavo Santaolalla; el ex Peyote Asesino y devenido productor artístico Juan Campodónico; el otro DJ, integrante además de la banda estable de Jorge Drexler: Luciano Supervielle; el violinista argentino Javier Casalla y el guitarrista uruguayo Nicolás Mora. Luces, humo, y comienza el show.

No hubo presentaciones, ninguno de los músicos habló durante el espectáculo, ni tampoco hubo bisses; pero el concierto fue realmente emocionante. Las luces súper climáticas jugaron un rol muy importante, también el humo y las imágenes proyectadas en la parte posterior del escenario; pero lo que conmovió fue la música.

¿Por qué? Porque no es música electrónica "atangada". Tampoco es tango con "piques" electrónicos. Es una fusión de los dos géneros pero en proporciones tan exactas, que el producto no es sumatoria, sino síntesis. Las piezas del rompecabezas están encastradas de manera tan precisa, tan sutil, que lo que deviene como resultado es un lenguaje nuevo, original.

Lenguaje que incluyemáquinas e instrumentos tradicionales del Río de la Plata; y que integra house, trance, dub, drum´n bass y lógicamente tango.

La voz de "El Polaco" Roberto Goyeneche cantando fragmentos de La última curda; el clásico de Homero y Virgilio Expósito: Naranjo en flor con la misma letra y diferente melodía, tuvieron su lugar junto a composiciones originales de la banda, caracterizadas todas por perseguir un espíritu de búsqueda y experimentación, y por lograr unir de manera magistral, tradición y modernidad.

El resultado fue una Sala Zitarrosa colmada, aplaudiendo de pie, celebrando el virtuosismo, pero también el debido respeto y la necesaria irreverencia con que estos músicos se acercaron a géneros tan disímiles, y lograron crear "un exquisito sonido urbano,referente de un Río de la Plata posmoderno".

Analía Camargo

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