SieteNotas

La Teja Pride, amanecer de un día agitado

07/09/2004

Seguramente pasaste más de una noche dando vueltas en la cama sin poder pegar un ojo. En esos momentos tu cabeza gira alrededor de miles de ideas y las horas son interminables. “Las noches duran tanto aquí” dice la voz sampleada de Neo en “Intro 03”: el tema que abre “Filosofías de Insomnio”. Es que La Teja Pride transformó estas largas madrugadas sin dormir en uno de los más brillantes discos de estos últimos tiempos. Climas sonoros desde el primer track hasta el último, con melodías, rapeos y letras más que interesantes hacen de este CD un viaje a medio camino entre los sueños y la realidad, entre la imaginación y la verdad, entre La Teja y el Uruguay... “¿Y si tuvieras que elegir?”...      

¿Todavía los siguen viendo como a una banda que hace música extraña para lo que es el medio?

Davich: O sea, acá en el barrio por ejemplo –vamos a ser más localistas- nunca nos vieron, a mí personalmente nunca me trataron como a una persona que hacía cosas raras o música extraña sino que: “ahí va el músico”. Acá en el barrio es como si nada hubiera pasado en realidad.

Leonidas: Dentro de la escena del rock local sí hacemos música diferente porque hay un montón de bandas que suenan muy parecido... Tenemos un común con otras bandas, pero igual es diferente: Contra las Cuerdas hace hip hop, pero es un hip hop muy distinto y hay otras bandas que meten cosas más electrónicas, pero digamos que sí, que hacemos cosas bastantes diferentes.

Ustedes desde que arrancaron en el ’97 hasta hoy, se han caracterizado por una búsqueda constante de un sonido, ¿verdad?

Davich: La Teja Pride es una banda dinámica en el sentido de “movimiento”. Nuestra búsqueda continua de cosas nuevas, de sonidos y texturas diferentes, siempre estuvo. Hemos experimentado con algunas cosas y de repente las abandonamos para embarcarnos en otras. O nos hemos metido en un camino que es el de experimentar y meter cosas que nos cuelgan, sin importar mucho la ortodoxia en algunos estilos. Eso es lo que determina un poco el carácter de la banda.

¿Y cómo fue tomando forma ese carácter?

Davich: Se empezó con la idea de hacer hip hop y hasta el día de hoy se sigue con esa idea pero se le suman otros géneros. O sea desde el hip hop tomamos distintas influencias de otros géneros y los amalgamamos, pero no cambiamos de estilo.

Leonidas: O sea, ¿qué es un estilo? El problema es que cuando empezamos no éramos músicos: en un principio apenas programábamos la Miga 1200 –que era una computadora que teníamos con una caja de ritmos- y lo que hacíamos era rapear arriba de lo poco que podíamos hacer o que un amigo nos programaba. A partir de que fuimos aprendiendo a dominar ese tipo de herramienta es que empezamos a agregarle cosas. Así que no creo que hayamos cambiado... Sí hemos cambiado el sentido material de las cosas que producimos, pero no en nuestra cabeza ni en la forma de entender y probar con la música.

¿Les han dicho que si hacen rock con la computadora no es música?

Davich: Frente a mí esos comentarios nunca me los hicieron, pero se sabe que hay gente que piensa eso...

Leonidas: Yo pensaba lo mismo. Cuando empezamos a hacer música yo decía: vamos a rapearnos todo, total, la computadora son tres botones. Sí, son tres botones, pero solos no hacen nada. La guitarra es una máquina, es un elemento de la tecnología igual que la computadora, pero por si sola no hacen nada.

De afuera, “Filosofías de Insomnio” parece un disco que costó mucho trabajo hacer, ¿fue tan así?


Davich: Mirá, varios de esos temas ya tenían dos años y medio de compuestos, por ejemplo “¿Y Si Tuvieras?” que creo que es el tema más viejo del disco. Cuando dijeron vamos a grabar el disco, cuando dieron el sí que fue en abril de 2003, ahí nosotros teníamos nueve temas que se agarraron uno por uno para grabar todo de vuelta, re-versionar...

Lo empezaron de cero.

Davich: No sé si de cero, pero sí a cambiar muchas cosas del mismo tema. Y la unión en sí fue una gran mano de Daniel Anselmi. Porque nosotros teníamos una idea de lo que queríamos hacer con ese disco, que era lo que habíamos hecho con el demo “Sueños de Invierno”: generar un clima, que el disco arrancara al atardecer-anochecer y terminara al amanecer y bueno, no sé si se logró así en un cien por ciento pero...

Leonidas: Sí, sacrificamos algunas cosas para lograr eso, dejamos dos canciones afuera: “Sólo Por Hoy” y una versión “Power Diesel” de Prodigy. Lo que se hizo fue trabajar mucho en los colchones armónicos y en los finales de las canciones: que los finales de las canciones pegaran con los principios de las otras.

Davich: O tratar de generar una fusión. Por ejemplo: “¿Y Si Tuvieras?” y “Locuras Cuerdas”, lograr que ese mismo tono de guitarra se fundiera.

Leonidas: O “Te Imaginas” y “Nadie Se Da Cuenta” que, con los tambores que se van descomponiendo aparece el sonido las gaviotas.

Davich: Se trató siempre de que no quebrara un tema con el otro. En algún tema puntual sí...

Leonidas: En “Afuera” por ejemplo. Pero igual el nombre del disco es “Filosofías de Insomnio” y no hay ninguna canción que se llame así: generalmente los discos tienen el nombre del hit o de alguna canción. La idea era tener una unidad conceptual en donde una canción no fuera más importante que la otra y todas fueran un capítulo del mismo libro.

¿Ese es el concepto que ustedes tienen de un disco?


Davich: Para mí sí, porque de lo contrario sería como una ensalada. Si no hubiera una idea de algo que vaya de principio a fin sería hacer un disco tipo ensaladas. Me parece que un disco de una banda es algo bastante personal, en donde cada uno aporta algo.

¿Y cómo son los aportes en esta banda?

Davich: Hasta ese momento... Fijate que ahora somos ocho, en ese momento éramos cuatro y medio. (Risas).

¿El medio era Anselmi?

Davich: Sí. (Risas).

Leonidas: Porque no es de la banda, no toca en vivo, pero estaba ahí. Pero volviendo a lo que estábamos hablando, cada uno creo que aporta desde su campo, ¿no? El Vampiro [Daniel Noble] se mete con la guitarra eléctrica igual que Álvaro [Caner] lo hace con la electroacústica. Lorena [Nader] con las melodías vocales. Davich hace todas las programaciones y algunas partes de letras. Yo hago las letras e Iván las líneas de bajo...

Daniel: Y ruidos afines...

Davich: Entre El Vampiro e Iván se sacan chispas para ver quién hace más ambiente.

Leonidas: Ahí va: hicimos una canción para un compilado que va a salir por los cien años del nacimiento de Pablo Neruda, que uno lo escucha de una y dice que es una electrónica común hecha con máquina, y todo el fondo esta hecho con acoples de guitarras.

Daniel: Parece una gran máquina pero en realidad hay manos humanas detrás de todo eso...

Ya que todos aportan algo, ¿cómo hacen para aprobar la finalización del tema?

Leonidas: Porque hay un Director Técnico que es Edgardo Davich.

Daniel: Es él quien recolecta el material.

Leonidas: El que programa con la computadora, de última es el que termina armando todo, el que ve cada uno de nuestros aportes uno por uno y termina resumiendo.

Davich: Más de una vez me cagan a pedos también. (Risas).

Es decir: vos sos como Fossatti.

Davich: Claro (Risas). O sea, si hay un desacuerdo o algo, se lo revisa, se escucha y ta.

Leonidas: Generalmente se busca un consenso.

Daniel: Siempre en la composición la canción tiene un determinado concepto y todos aportan hacia eso. Luego con el material que hay se va armando.

Davich: Hay una muy buena voluntad de todos y cierta cabeza abierta.

¿Hoy día qué opinión tienen de “Filosofías de Insomnio”?

Davich: Mirá, apenas se terminó yo ya no lo quería escuchar más. Fueron dos meses de encierro en la casa de Daniel y que un tema lo escuchabas sesenta o setenta veces en un día. Pero igual, al escucharlo en una disquería o en otro lado que lo estuvieran pasando, llegabas acá y lo ponías para ver si lo habían cambiado en algo. (Risas). Y ahora este CD lo tengo como algo muy personal y es una joyita.

Leonidas: Lo que decía él de escuchar los temas y lo de las pistas y todo; hay que tener en cuenta que cada canción tiene como setenta pistas: es un disparate. Eso es por la exclusividad que nos dan los software’s pirateados...

Eso es otra cosa que me llamó la atención: ¿los software’s para hacer este CD los bajaron todos de Internet?

Leonidas: Alguien los bajó: nosotros no. (Risas). Porque en realidad queda feo decir que fueron pirateados, pero sí, fue así. Estamos hablando de software’s de códigos de fuentes cerradas, que cuestan mil dólares el paquete... Los programas que usamos si los tuviéramos que comprar nos costarían cinco mil dólares: ¿quién en Uruguay puede producir música con cinco mil dólares? El que tiene plata y como tiene plata seguramente no le interese producir, más que nada consume.

¿Qué les han dicho otros músicos sobre el disco?

Leonidas: Mucha gente se sorprendió por la calidad del sonido. Nos suelen preguntar con qué micrófono grabamos las voces y grabamos con micrófonos normales. Lo que tiene es un trabajo muy fino de ecualización pista por pista que llevó mucho tiempo.

Davich: Es un trabajo artesanal.

Leonidas: Hemos recibido muy buenas críticas. Hay algunas críticas despectivas pero más que nada porque no se bancan el estilo, no se bancan el rapear.

¿Y los que no se bancan el rapear qué les dicen?

Leonidas: Que rapear lo hacen los que no saben cantar. Es verdad: yo no sé cantar, ¿y? O sea rapear es muy fácil, pero rapear bien es distinto...

¿Y cómo es rapear bien?

Leonidas: Hay que tener una dinámica, una velocidad. Claro: uno puede rimar cerveza con cabeza ¿y eso es rapear? Y sí, pero es espantoso. Tiene su sheito rapear, no es fácil y no lo puede hacer cualquiera...

La última: ¿qué peso tiene el barrio de La Teja en todo esto?

Davich: Es el barrio en que vivimos.

Leonidas: En realidad en este momento hay dos que vivimos acá. Hay una condicionante muy fuerte desde el punto de vista de que el que escribe las letras se crió en La Teja: nació, después tuvo un paréntesis de seis años en otro lado y después volvió acá. Entonces toda esa leyenda del barrio que se alimentaba de las fábricas, de la clase obrera y todas esas cosas tiene un peso muy fuerte porque nos es propio, lo tenemos bastante interiorizado. Es un barrio que no existe más, por lo menos en esas condiciones: La Teja ya no es el barrio social que era. Yo me acuerdo de cuando era chico: la fábrica en la esquina de la casa de la abuela, lo de ir a la escuela, eso de que la mayoría de mis compañeros de liceo nunca llegaron a la universidad... Se ven las cosas distintas si uno es de acá. La gran mayoría de las bandas son del este de Montevideo. Ser del oeste le da una perspectiva particular a la banda.

Nicolás Hidalgo


 

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Nicolás Arnicho (Tribu Mandril), 15/04/2001
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