SieteNotas

Contrafarsa, mejor imposible

23/04/2002

Con un gran respaldo popular y realizando un espectáculo redondo, Contrafarsa obtuvo nuevamente el primer premio del Carnaval en esta edición 2002 (título que se suma a los ya obtenidos en 1991, 1998 y 2000). Un título que incentiva mucho, pero que al mismo tiempo genera responsabilidades frente a una legión de seguidores cada vez más numerosa. Por eso esta charla con los hermanos Carlos y Gabriel Melgarejo, dos referentes de la murga de Sayago; para hablar de la hinchada, el Concurso, el riesgo artístico, la madurez del grupo y la grabación del disco. En definitiva para saber cómo vivieron este Carnaval que quedó atrás


- ¿Qué tuvo éste primer premio de distinto a los otros cuatro que obtuvo Contrafarsa?

Carlos –
Para mi en lo particular… es el más parecido al primero de todos. Porque creo que fue cuando nos pusimos a laburar dentro del grupo sin tener la necesidad de salir a buscar mucha cosa afuera, y donde creo que llegamos a una madurez artística que es la deseada. Yo este año era el que estaba más seguro que la murga tenía que ganar porque me parecía que habíamos dado con la redondez del espectáculo que no habíamos tenido hasta ahora. Por otro lado tiene un sabor muy especial porque veníamos de un año muy conflictivo, con una pérdida muy grande a nivel interno, con algunos problemas que se generaron a raíz de esa pérdida que bueno, hubo que ir encarándolo y lo que sucedió fue un poco eso que planteaba Álvaro (García) en el final de la despedida: que transformamos una rabia en energía. Y los resultados no sólo son el primer premio sino lo que significó volver a subirse a un escenario con la ausencia de un tipo y hacer lo que había que hacer, y además hacerlo bien. Entonces creo que por ese lado fue muy significativo. También por esas presiones que hay siempre en el Concurso, y los dimes y diretes, y los viejos chusmeríos de Carnaval que tuvimos la capacidad de poder pelear contra todo eso y hacerlo bien, dignamente, honradamente. Creo sin temor a equivocarme que se ganó bien y que se tenía que haber ganado por más puntos.

Gabriel – Yo coincido con lo que dice Carlos en el sentido de la sensación del primer premio, pero además a mí particularmente me parece que este año tiene el tema de enfrentar dos culturas dentro del Carnaval. Una es la cultura donde es necesario siempre contar con estrellas y cuadros de profesionales armados específicamente para lograr un objetivo, puntualmente. Y la otra cultura que defendemos nosotros que es la de apostar a que los procesos y las historias colectivas son en definitiva, hasta desde un punto de vista ideológico, lo que permite a la gente hacer grandes cosas.

- Ustedes hablaban un poco de cuestiones internas del Carnaval en cuanto a lo que son comentarios, a lo que es una manera de trabajo frente al Concurso; sin embargo si bien hay muchas cosas que les molestan de eso, ustedes dentro del Concurso lo que hacen parece encajar perfecto. De hecho han ganado tres de los últimos cinco Carnavales… como que ese estilo de murga que tienen se ve que le gusta a la gente que elige. O sea, por un lado de repente les da bronca pero por otro lado encaja perfectamente…

Carlos –
Sí, la realidad indica que el Carnaval que hay en Montevideo es éste, y esa es la estructura que tenemos. Por más que hayan muchas cosas de éste Carnaval que no nos gustan, si nosotros queremos hacer Carnaval como murga que somos, tenemos que jugar con las reglas de juego que hay preestablecidas. De repente tenemos dentro de esas reglas de juego preestablecidas muchos detractores o gente que opina que lo que nosotros hacemos muchas veces no es lo que ellos tienen en su cabeza como murga, o de repente no se bancan que nosotros sin entrar dentro de un sistema o de una rosca que pueda llegar a haber, estamos en los lugares posicionales que estamos y arrastremos la cantidad de gente que arrastramos. Pero al nosotros tener las reglas de juego preestablecidas tenemos un reglamento en el que tenemos que meter la cabeza y cubrir los rubros que hay que cubrir para estar arriba, siempre haciendo lo que uno quiere hacer pero pensando que si va a concursar pretende ganar y para ganar hay que cubrir los rubros. El jurado lo pone la Intendencia supuestamente con el aval de Daecpu, y bueno, hemos tenido la capacidad de hacer cosas que de repente a la gente que está con el lápiz en la mano le atraen más que otras cosas. Pero si bien queremos salir a ganar o a estar lo mejor posible siempre, tampoco nos pasa a la hora de plantearnos qué espectáculo vamos a hacer el ver qué hacemos para que le guste a tal jurado o a tal otro. La murga ha demostrado en esto últimos años que arriesga continuamente, que hace lo que quiere hacer. El ejemplo más claro es que tal vez hasta ahora el gran año de la murga había sido el 2000, con el famoso “Tren de los sueños”. Nosotros podríamos haber hecho en el 2001 “El barco del amor” y en el 2002 “El ómnibus de la felicidad”, y sabíamos que íbamos a ir parando en diferentes puertos o en diferentes ciudades como era la excusa de las diferentes paradas del Tren de los sueños, y sabíamos que era un espectáculo con una receta que servía, que gustó y que te daba la facilidad de que vos parando donde se te antojara tocaras el tema que quisieras tocar. Este año apostamos a hacer una cosa diferente, un espectáculo que originalmente iba a ser una vuelta por el barrio en cuarenta y cinco minutos, después se fue encuadrando en otra historia que terminó siendo “Un barrio de película” y que se hizo redondo; pero siempre arriesgando y siempre buscando dentro de un estilo ir cambiando la receta para no aburrir. Y creo que si bien un jurado te tiene que medir el año que te ve y no compararte con lo que hiciste el año anterior, llega un momento en que ese tipo de cosas pesan.

- Ese riesgo lo ve la gente en realidad, no el jurado.

Gabriel –
Exacto. Pero vuelvo a lo que preguntabas anteriormente; el tema es que a nosotros el sistema no nos gusta pero hay que convivir dentro del sistema, no somos de esa gente que dice “bueno, a mí en definitiva los rubros no me interesan”. Bueno, si no te interesan los rubros ¿para que salís a concursar? Si vos salís a concursar sabés que tenés determinadas reglas y determinados marcos donde tenés que moverte para poder de alguna forma presentar un producto. Y no te quejes después si tenés algún problema dentro del Concurso porque no estás cubriendo con lo que están pidiendo. Entonces hay como una falsa dicotomía con ese tema. Nosotros salimos en Carnaval, nos gusta ganar, queremos cubrir los rubros y si podemos intentaremos hacer algo para cambiar ese sistema que no nos gusta, un poco esa es la cuestión.

- ¿Por qué ganaron este año? ¿Qué fue lo que más les gustó?

Gabriel –
Yo creo que este año hay una madurez en materia de textos; para mí la murga tiene que tener dos condiciones fundamentales: tiene que cantar bien y tiene que tener un excelente texto. Para mí se logró un buen texto, se logró una conjunción a la interna de la murga en materia de cabezas que se juntaron para lograr un producto, y creo que hay un espectáculo global que se logra de punta a punta. Más allá de que quedó demostrado que hubo algún intento de algún jurado de tirarnos para abajo, fue notorio además, puede haber algún preconcepto por el cual te puede gustar más otro espectáculo, pero fue alevoso lo que pasó con el jurado de textos. Igual creo que había toda una unidad que permitía ver un espectáculo integral ¿no? Otra cosa que tiene Contrafarsa, que es difícil opinar desde mi punto de vista porque tengo la camiseta puesta, pero es que la murga canta desde que sube hasta que baja.

- Sí, son los cuarenta y cinco minutos cantados…

Gabriel –
Yo comparto con Carlos, estaba muy seguro que la murga este año tenía que ganar; vamos a partir de la base que no podemos ver tampoco muchas otras propuestas porque estamos trabajando, pero un poco viendo el panorama global, los comentarios y alguna madrugada que te quedás, ahora que en este Carnaval hubo mucha televisión, a ver algún tipo de propuesta y tá, tratando de ser cabeza abierta y también con la carga subjetiva, como que bueno, no había con que darle. Y te vuelvo a decir, hay una madurez interna del grupo que también ayuda. Hay un punto de cocción del grupo que está bárbaro, y eso es poder. Pasa en todos los ámbitos de la vida, si vos tenés un grupo que está consustanciado, que tira parejo, que tiene la cabeza bien puesta, que cada vez que sube a un escenario sabe cual es la actitud que tiene que tomar ante el público… porque la otra vez lo discutíamos; yo veo algunas murgas, y aparte del espectáculo, tienen una actitud de soberbia arriba del escenario que a mí me pega muy en el fondo digamos ¿no? Y yo digo ¿por qué? A nosotros la gente muchas veces nos dice “se nota que ustedes se divierten, que están a gusto con lo que están haciendo”, en el error o en el acierto ¿verdad? Y ese me parece que también tiene mucho que ver con los logros que vos conquistás. Teniendo en cuenta además que el tema del primer premio es una cuestión totalmente circunstancial porque ¿qué pasa?, son cinco personas que interpretan un reglamento, es muy difícil englobar todo eso. Supongamos que hubiésemos salido cuartos este año, yo creo que no cambiaría mi forma de ver la cuestión, y tampoco iba a cambiar el proceso de avance que tiene Contrafarsa.

- Me pareció que este año tenían una riqueza especial en la parte musical. De repente son años ¿no?, en que se da eso de tener una mejor musicalidad…

Carlos -
Sí, hay un montón de cosas que influyen. Básicamente lo musical lo define Pitufo (Lombardo), pero aportamos cada uno lo que podemos, o de repente a los que nos toca en algún momento escribir, y después de estar quince o veinte días atrás del Pitufo para que te dé una música y no te la da, terminás eligiéndola vos. Después si le gusta o no es otro problema y de repente se cambia o no se cambia. Pero muchas veces también depende de la temática, yo quiero hablar de un tema específico y creo que la música que se cuadra para hablar de ese tema es una en especial y resulta que es esa, y quedó como tenía que quedar. Y creo que eso hay años que te sale y hay años que no te sale. Es igual en los textos. Vos podés tener una idea brillante y de repente lo vas a llevar al papel y no se da, y al año siguiente tenés otra que para vos de repente no es tan brillante y la llevaste y quedó bárbara. Es muy difícil de medir. La musicalidad de Contrafarsa creo que es muy interesante a lo largo de su historia, pero que va a haber años que quede mejor que otros no cabe duda. Yo por ejemplo la despedida creo que fue netamente superior en cuanto a musicalidad este año que el año 2001. Claro, este año dijimos “por más que después se nos complique para grabar (por autorización de derechos), si tenemos ganas de meter a los Beatles los vamos a meter”, y metimos tres temas de ellos. Creo que también pesa en esa opinión que vos tenés el hecho de que la murga canta de arriba a abajo y que no tiene que parar para explicar que es lo que va a hacer después. Y que no hay un diálogo muy grande para enganchar un bloque con otro. Entonces al hacerse más de corrido el espectáculo es como que siempre tenés música en los oídos y se te hace más placentero escucharlo. Me parece que es más que nada por ese lado.

- ¿Cuándo y cómo graban el disco?

Gabriel –
Se va a grabar el 18 de mayo en el Teatro de Verano. Está definido que va a ser con entradas muy populares, y bueno, elegimos el Teatro de Verano porque apostamos a que el disco tenga realmente un marco de calor humano importante porque es cuando mejor salen las cosas.

Carlos – Nos pasó una cosa este año que creo que nunca nos había pasado, que fue ir a las tres ruedas del Teatro de Verano y parecía que salía Uruguay a la cancha cuando se abría el telón. La hinchada este año fue una cosa que… si bien la teníamos desde hace tiempo y va siempre, y está siempre con la murga, la sensación fue diferente. Entonces consideramos que había que hacer una especie de tributo a esa hinchada. Nos hubiera gustado hacer algo que fuera gratuito pero los costos no dan, el hecho de tener que montar la interna para grabar y la externa para que la gente escuche tiene sus costos y son grandes. Será un espectáculo que aparte de los cuarenta y cinco minutos de este año va a tener sorpresas de otros años de la murga y tal vez sorpresas extra murga; pero nadie se va a enterar hasta que no esté ahí adentro…

Juan Castel

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