SieteNotas

Diego Zecharíes, El Tango en la tierra Toscana

31/8/2007

Desde Italia

Italia es un país hermoso en toda su extensión, desde las ciudades más turísticas como Roma, Florencia o Venecia, hasta los pueblos de más difícil acceso, esos a los cuales el turismo, afortunadamente, no contamina. La región Toscana es una de las más bellas de la península, conocida por sus extraordinarios paisajes. Durante más de dos mil años, el hombre aportó a esta zona de colinas, su sabiduría, su luz, su arte. Allí, en la tierra de Dante, muy cerca de Florencia, se encuentra un pueblo medieval llamado Monte San Savino. Desde hace trece años, la Alcaldía de esta ciudad organiza durante el verano uno de los Festivales de Música más importantes de esta bota del mundo. Se trata de una serie de seminarios y master clases dictados por los maestros más prestigiosos de Italia, que atrae a estudiantes y profesionales de la música nacionales y extranjeros. En este Festival, el Tango, desde hace un par de años, ha adquirido un lugar de relevancia.

El Maestro argentino Hugo Aisemberg, pianista referente en Europa cuando se habla de Piazzolla, dirige los cursos de tango para los diversos instrumentos, dirección y arreglos. La soprano uruguaya Beatriz Lozano, también radicada en Italia, complementa la propuesta en canto con un curso de técnica e interpretación de la musica culta rioplatense, con un especial énfasis en la obra de Piazzolla-Borges y Piazzolla-Ferrer.

Durante las noches, el Festival ofrece además un ciclo de conciertos de primer nivel. Así es que, participando de este curso, asisto al concierto de Novitango x 4. Dirigido por el Mtro. Hugo Aisemberg, se trata de uno de los grupos de tango más prestigiosos en el mundo que se dedica principalmente a la obra de Piazzolla, logrando un equilibrio perfecto entre jazz, tango y música contemporánea. Con más de veinte años de trayectoria, el grupo se compone de Juan Lucas Aisemberg en viola, Francesco Manna en flauta y el contrabajista uruguayo Diego Zecharíes, con quien tuve oportunidad de conversar para DelUruguay.net.

Diego, naciste en Montevideo y cuando tenías apenas diecinueve años fuiste becado para estudiar en Jerusalén. Hoy, con 34, vivís en España, tocás a un nivel internacional y tenés agenda completa de conciertos hasta el 2009. ¿Cómo fue ese camino de logros?

Estaba en Tel Aviv, tenía diecinueve años, me encontraba en un ensayo con la Orquesta Juvenil de Israel donde yo tocaba y llegó la Filarmónica de Berlín… me colé en primera fila y mirando el grupo de contrabajos me di cuenta que era ese el nivel al que yo quería llegar. Así que finalizado el concierto me fui atrás del escenario y literalmente le pregunté al primer contrabajo (en mi inglés de aquel momento que era bastante precario) a quién había que matar para estudiar con él. Y me contestó: “No, no tenés que matar a nadie, tenés que entrar en la Universidad de Artes de Berlín y ¡adelante!”. En menos de dos meses me mudé para Berlín con mi contrabajo y mi valija y el Maestro me puso abajo del ala. Te cuento una anécdota, en la primera clase: yo tenía sólo cien dólares en el bolsillo para pagarle, no sabía cuánto me iba a cobrar y me acuerdo que empezamos la lección y yo le decía: “Maestro, tengo que hacerle una pregunta”. Y él me respondía: “No, no, toca, toca”. Me pongo a tocar y a los quince minutos lo interrumpo desesperado y le digo: “Maestro, por favor, usted me tiene que decir cuanto me va a cobrar la clase”. “No -me responde-. Yo no necesito tu dinero. A mi sólo me importa que trabajemos”. A partir de allí, mi vida transcurrió entre clase y clase.

Y de allí de Berlín llegás a España, donde estás viviendo hoy.

Sí, en Berlín terminé mi carrera y me puse a trabajar porque gané un puesto en una orquesta en Alemania como primer contrabajo. Sin embargo, la idea de vivir en Alemania nunca me convenció y cuando se presentó la posibilidad de concursar para una buena orquesta en España, no me lo cuestioné.

¿Cómo te encontrás hoy en Espana?

Muy bien. Trabajo en lo que me gusta, de la manera que me gusta, tengo el puesto que creo que es idóneo para mi. Puedo dar clases, conciertos, organizar festivales, cosas que en Alemania hubiera sido más difícil.

De hecho, te encontrás en la organización de un importante festival de música en España...

Sí, un festival de piano que tiene más de diez años de vida. Allí tenemos una orquesta de cámara formada por un quinteto de vientos que ganó el Primer Premio del Jurado y el Público en el principal concurso de Alemania en este género. Con ellos hago tres giras al año.

Me sorprendió verte tocar esta noche. Lo primero que pensé fue: “Diego es un músico de jazz”, por tu forma de interpretar y de moverte mientras tocás el contrabajo. Sin embargo, me decías que prácticamente sólo interpretás clásico…

Sí. No creo que sea obligado ser músico de jazz para entender Piazzolla. Creo que es más fácil haber nacido en el Río de la Plata y haberlo escuchado de chiquito en el kiosco de la equina, haber sentido su bandoneón que te eriza la piel. Eso creo que es más que suficiente para poder tocarlo. Mi conexión con el Tango comenzó con un cuarteto en una gira a Paraguay; yo tenía dieciocho años y desde ese momento nunca pude desvincularme, a pesar de que siempre estuve muy concentrado en la carrera como músico clásico. Cada tanto, afortunadamente, soy invitado a tocar en conciertos de tango.

¿Siempre con ganas de volver a Uruguay?

Cada minuto que puedo vuelvo.

¿Por qué no te escuchamos con más frecuencia tocar en Montevideo?

Es que yo creo que es más fácil que yo vaya a dar un concierto como solista en la Luna de que me abran una puerta en Montevideo. Supongo que debe ser por el tipo de organización y de gente que controla el programa en las Orquestas Sinfónicas de Uruguay. Yo hasta ahora lo intenté sólo con la Orquesta Filarmónica, porque con el SODRE nunca tuve ningún contacto. Y esas personas prefieren traer a un solista que invita la Embajada de Japón y que tal vez le sale gratis a la orquesta, cuando yo siempre dije que no necesito cobrar un cachet. Lo que a mi me interesa es ir a demostrar que es posible, que cada uno elija su camino, su carrera y se lo crea y vaya para adelante. Sólo quiero compartir con mis colegas lo que sé y aprendí.

De todos modos, por suerte vamos a poder escucharte en octubre en dos conciertos junto a la Orquesta Sinfónica de Galicia; en el Teatro Solís y en Punta del Este...

Se trata de una gira por Santiago de Chile, San Pablo, Rosario, Buenos Aires y Montevideo con diversos programas sinfónicos para cada ciudad. El repertorio que toca para Uruguay es un concierto para violín de Brahms y música española. Soy el primer contrabajo de la orquesta, así que será un placer tocar en mi país.

Te esperamos entonces en Uruguay. ¡Buen viaje de regreso a España!

Gracias a ustedes. No veo la hora de llegar a mi país para compartir con todos mi musica.

Ana Karina Rossi

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