Psiglo, Héroes de papel (Cap.8 - Luis Cesio)

16/3/2000

LUIS CESIO, las seis cuerdas del gigante

UN TROVADOR EN MONTEVIDEO

LUIS CESIO CACCIALI nace en Montevideo, en la calle Enrique Martinez del barrio La Figurita. A los seis años de edad, junto a su asistencia a la Escuela Nº 90 "Pedro Figari", inicia sus estudios musicales, junto a la profesora Piñeyrúa en el mundo del piano. Al tiempo que ingresa al liceo Nº 17 "Francisco Acuña de Figueroa", deja atrás el teclado, atraído por el irresistible encanto de las seis cuerdas de la guitarra y el tono blues de su ídolo B.B. King.

Toma algunas clases hasta compenetrarse de la esencia y afinación del instrumento, luego de lo cual prosigue en forma autodidacta, trasladando a la guitarra sus conocimientos adquiridos a través del estudio del piano. A los 15 años, junto a Gonzalo Farrugia entre otros amigos, comienza sus primeras actividades a nivel grupal, influenciados por el arrasador predicamento musical de los Fab four de Liverpool: los Beatles.

En los años posteriores, integra una serie de grupos con los cuales perfecciona su técnica y logra un importante dominio de la guitarra. Por entonces, Cesio alterna la música con sus estudios de Derecho y su trabajo, en tanto llega a conformar la primera alineación de Psiglo, con la que participan en eventos como bailes, fiestas, etc.

Luego, con la incorporación de Ruben Melogno comienza la etapa fundamental de Psiglo, en la que la banda escribe con letras de oro su nombre en la historia musical de Uruguay. Al respecto, Luis recuerda: "El ciclo de Psiglo es una parte de mi vida imposible de olvidar, más asimismo es imposible de recordar en todos sus mágicos detalles. Ha sido una de las etapas que más me ha marcado, debido a que los momentos que pasé entonces con la música, el público y mis cuatro grandes amigos fueron maravillosamente intensos". No obstante, y más allá de los enormes éxitos en el Uruguay, las condiciones generadas por el golpe de Estado cercenaban el necesario ámbito de libertad, elemento imprescindible para la creación del artista. Psiglo resuelve entonces probar suerte del otro lado del Río de la Plata.

Imposibilitado de abandonar Montevideo por compromisos laborales y familiares, Cesio debe quedarse en el Uruguay mientras sus amigos inician la inevitable diáspora del indeseado exilio. Esta separación, ha sido un trago amargo en la vida de Luis Cesio.

UN ALTO EN EL CAMINO

Comienza entonces, una nueva etapa en la vida de Luis Cesio. Luego de la experiencia de Ceibo, donde militaron músicos de la talla del percusionista y baterista José Luis Pérez (posterior Arcoiris y Jon Anderson de Yes) suspende la actividad profesional en el campo musical, para abocarse exclusivamente al ámbito laboral. Sobre esa decisión recuerda hoy: "El momento era muy dificil para dedicarse a la música. Los espectáculos se suspendían, se cerraban salas y ante eso los músicos de mi ámbito se vieron obligados a emigrar. Así, en muy poco tiempo me encontré, musicalmente hablando, en soledad en Uruguay".

No obstante, Luis no olvida su gran amor y continúa dedicando a la guitarra un pedazo grande de su corazón. Asimismo, en los viajes que por su trabajo debe realizar a diversos países del mundo, canaliza su pasión con una exhaustiva búsqueda de nuevos ritmos, melodías, técnicas, métodos, como así también equipación. Sin embargo, Cesio hace esto respondiendo al impulso profundo de su vocación sin que el propósito fuera en ese momento el volver a estar algún día sobre un escenario con sus camaradas de toda la vida.

EL COMIENZO DEL REENCUENTRO

La oportunidad llega cuando el grupo Níquel, (que acababa de grabar una nueva versión de "En un lugar un niño" para sus LPS "Gargoland"), invita a Luis a realiza una serie de presentaciones en vivo. Sobre eso Luis recuerda: "Alfonso López Dominguez, un amigo personal y además creativo y representante de Psiglo, persona que ha significado un alto porcentaje en la vida del grupo, fue quien auspició y generó la reunión con Jorge Nasser, para primeramente mostrarme una grabación de Niquel de "En un lugar"... y luego invitarme a participar de un espectáculo en homenaje a varios grupos uruguayos de aquella época. Me pareció bien lo que habían hecho y accedí, participando como invitado en la serie de recitales "De memoria", en el Teatro La Gaviota, el Teatro Solís y otros, en lo que fue para mí una experiencia muy linda, llena de sensaciones gratas".

Lo que la natural modestia de Luis le impide contar es la resonancia que despierta su aparición en escena. No era fácil para nadie prever y mucho menos para él mismo, lo que fue la reacción del público al anunciarse la presencia de Cesio. Apenas pone un pie en escenario se produce la primer gran ovación de la noche en lo que, según Luis, "fue un homenaje a la trayectoria de Psiglo". Ahora bien, ese argumento rebosante de humildad no explica el delirio del público cuando Cesio, tras tocar "En un lugar un niño" y "Gente sin camino" se retira del escenario. No es, por cierto, su trayectoria pasada lo que el público aclama, sino la vibrante, vigente y espectacular ejecución que Luis brindara, al conjunto de su legendaria Fender Stratoscaster roja, aquella mítica viola con que tocara junto a Psiglo, que también tiene su historia propia...

"Una amiga viajó a las islas Canarias y le encargué que me buscara una guitarra de esas características. Sinceramente, no tenía mayores esperanzas, dado su elevado costo. Sin embargo, mi amiga encontró en una casa de música un instrumento como el que yo deseaba, arrumbado en un rincón luego de años sin ser vendida. Estaba cubierta de polvo y tenía algunos pequeños rayones, por lo que daba la falsa impresión de ser usado. En vista de eso el dependiente lo vendió por menos del costo real de su encordado. Cuando la tuve conmigo no salía de mi asombro. Era una de las primeras Fender Stratocaster, anterior a la producción en serie, construída artesanalmente en forma manual. Se trataba de un instrumento de primer nivel, igual al que usaban los grandes maestros a nivel mundial. Fue algo increíble".

EL CONCIERTO DEL PSIGLO

Las actuaciones en vivo de Cesio constituyen al catalizador que acelera la tan acariciada idea del reencuentro de PSIGLO, que se hecha andar en el verano del '92, con la actuación de cuatro de los músicos originales de la banda en Atlántida, invitados "secretamente" por Jorge Nasser y los muchachos de Níquel.

Ahora, luego del espectacular evento del 23 de marzo de 1993 en la Estación Central de AFE (del que Luis ofició de anfitrión) y de las 2 noches de homenaje en 1997 a Ruben Castillo y su "Discodromo Radio-TV" y su reunión en la sala de conciertos "La Factoría", han quedado muy atrás los tiempos de soledad. Cesio recuerda: "Siempre fuimos personas acostumbradas a plantearnos desafíos en nuestras vidas, en todo sentido. La vida es un desafío constante y no creemos que haya un momento en el cual el hombre tenga que parar ante sus desafíos. Cuando somos niños nos aferramos a fábulas, duendes, y querubines alados. Vivimos en un mundo de magia que nos resistimos a abandonar y queremos prolongar en el tiempo. Luego, la cotidiana realidad nos impone obligaciones y suele limitar nuestra capacidad de imaginar". Más los sueños, sueños son...

Más Luis Cesio siempre llevará en su corazón el anhelo de volver a empuñar su Stratocaster para levantar al gigante de su letargo y darse el gusto, contra viento y marea, del prometido tercer LP de la banda que marcara a fuego a mas de tres generaciones e inscribiera con letras de oro su rúbrica en la historia de la música popular uruguaya. O, como decía en los años 80's el maestro Enrique Pereyra (Q.E.P.D.) en su "Rock hasta el mediodía" (El dorado FM 1003): "quién sabe que puede pasar en algún lugar del tiempo"...

Ernesto Sclavo ernestosclavo@hotmail.com  

Colaboración: Liliana Fernández Churi

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