Psiglo, Héroes de papel (Cap.2 - Los Comienzos)

16/3/2000

los comienzos (1969-1971)

Remontémonos al año 1968. La era de la "Beatlemanía" ha quedado atrás y varios grupos uruguayos, que con bastante éxito habían intentado reproducir la estética de los "primeros" Beatles, se han desintegrando o están en proceso de transición hacia otro tipo de propuestas musicales. Los ex Malditos han evolucionado hacia El Kinto, y Los Shakers (la más importante banda latinoamericana de rock'n'roll de la década), está a punto de regalarnos su notable (y último) disco: La Conferencia Secreta del Toto's Bar.

Una nueva camada de jóvenes compatriotas ha comenzado a emular a sus nuevos ídolos roqueros del norte. Y hay para elegir: rock sicodélico, hard rock (de la mano de Led Zeppelin y Deep Purple, precursores del heavy metal), blues y blues-rock (con Cream, John Mayall, Paul Butterfield, Keef Hartley, Fleetwood Mac), las propuestas de The Who y Ten Years After, o las nuevas mezclas y fusiones de grupos como Jethro Tull, Blood Sweat and Tears y Santana.

Cinco muchachos del barrio Figurita se han juntado para armar una nueva banda. Se trata de Luis Cesio, Jorge García Banegas, César Rechac, Julio Dallier y Carmelo Albano. Un íntimo amigo de ellos, Gonzalo Farrugia, no puede acompañar aún el proyecto. Él está tocando en Danger Group, un conjunto que viene trabajando muy bien en bailes. Sin embargo, Farrugia se pasa horas junto a sus viejos amigos y es, de hecho, el que sugiere el nombre para el grupo.

FARRUGIA: Una vez, estando en el bar de Gral. Flores y Garibaldi les comento a aquellos que había tenido un sueño increíble. En el sueño yo estaba tocando la batería con ellos en un festival grandísimo, lleno de gente y el bombo de la batería decía "SIGLO". En aquella época creíamos tanto en lo que hacíamos, nos escuchábamos tanto y nos dábamos tanta pelota, que nos quedamos todos con la pizza a medio masticar, diciendo: "¿Siglo, Siglo? ¡Y tá! ¡Siglo!", y entonces Jorge dijo: "¡Tá bien, tá bien! Pero mirá" y escribió en una servilleta "PSIGLO" con una p adelante, porque andábamos en la época de la psicodelia y de la psicología. Lo vimos escrito y dijimos: ¡Tá loco, ése es y ese va a ser!.

Y Farrugia no puede aguantar demasiado tiempo. Al retirarse Carmelo Albano a fines de 1970, Gonzalo ingresa formalmente a la banda.

FARRUGIA: Me separé del Dangers y ellos lo entendieron perfectamente. Me fui con mis "cuates", con la gente de toda mi vida.

Psiglo hace su debut en recitales el 9 de enero de 1971, en ocasión del Segundo Concierto de la Rosa, evento organizado por Carlos Martins en el teatro El Galpón. En esa oportunidad también se presentan El Sindykato y Totem que, de hecho, también está haciendo su debut en Montevideo. El grupo continúa haciendo covers en inglés y tiene a 'Sacrificio Soul' de Santana como su caballito de batalla. Pero estamos a punto de dar una verdadera vuelta de página en la historia del rock en nuestro país. La radio Ariel y el diario Acción (con Gastón Ciarlo "Dino" y Alfonso López Domínguez a la cabeza), organizan el Segundo Concurso Nacional de la Música y la Canción Beat que tiene sus instancias finales en el Parque Harriague de la ciudad de Salto. Allí llegan cerca de 300 pelilargos jóvenes músicos provenientes de todos los rincones del país para presentarse ante una audiencia integrada por no menos de 3000 muchachos y muchachas quienes, durante tres días, ponen el marco apropiado para este verdadero clon uruguayo del Festival de Woodstock. Psiglo se presenta como uno de los grupos invitados (no concursa). La popular revista argentina Pelo hace la cobertura del evento y su director, Osvaldo Ripoll, no puede disimular su admiración por los bateristas uruguayos:

Revista Pelo: [...] De todos los instrumentistas, los uruguayos se destacan por los buenos bateros. Y este grupo [Génesis], lo único que tiene de rescatable es su baterista Yamandú, poseedor de una fuerza excepcional. [...] Gonzalo Farrugia, con poca técnica pero con una fuerza excepcional, está considerado como uno de los grandes bateros del Uruguay pero también podría serlo en la Argentina. [...].

A la vuelta de Salto ya Psiglo no es el mismo, ni Opus Alfa es el mismo, ni ninguno de los músicos ni organizadores, ni periodistas o disc-jockeys que allí estuvieron, volvieron siendo los mismos. La experiencia ha sido muy fuerte y ha acelerado la concientización en lo que se refiere a componer y cantar en nuestro idioma. Además, el efecto multiplicador a nivel nacional producido por la cadena radial se vio acrecentado por todos esos jóvenes que vuelven a sus respectivos departamentos entusiasmados e impactados. Entusiasmados por la experiencia e impactados por haber presenciado la actuación de muchas de las bandas más importantes del momento. En lo que se refiere al descubrimiento de "nuevos talentos" fue sin duda el caso de Carlos "Pajarito" Canzani el de mayor trascendencia. Carlos se contacta así con el medio montevideano y es estimulado para mudarse a la capital.

Durante el resto del 71 Psiglo va elaborando su nuevo repertorio propio mientras continúa presentándose en bailes y "cuevas". Es por ese momento que se les une un notable cantante.

FARRUGIA: Con Psiglo estábamos componiendo muy despacito. Estábamos buscando una línea. Éramos muy criteriosos. Me acuerdo que Jorge [García] me dijo: "vamos al Stella a ver a Ovni 87 que hay un cantante que quiero que escuches". Y yo me morí con Ruben [Melogno] y dije: "este tipo tiene que cantar con nosotros de cualquier manera".

Ruben Melogno viene de integrar Ovni 87 y está a punto de claudicar ante tantos años de intentos que no dan los frutos que él espera.

MELOGNO: Yo estaba a punto de tirar la toalla con el tema de la música. Te diría que la toalla iba en el aire justo cuando me vienen a hablar los muchachos de Psiglo. Y entonces entro con ellos. Ya tenían algunas canciones, yo aporte unas mías, más algunas cosas que venían de Ovni 87. Yo venía totalmente desilusionado. Pero fue entrar en Psiglo y darse vuelta todo. Los tipos eran locos. Me di cuenta de que iba a funcionar porque esos tipos eran tan locos como yo. Nos poníamos una meta y todos a muerte hasta conseguirla. Luis [Cesio] era un tipo muy loco a nivel de negocios, ambicioso, atrevido y no se detiene a pensar mucho las cosas. No tiene ese típico defecto de los uruguayos. Si hablamos de la parte musical había también una locura muy especial. En el escenario cada uno iba a mostrar todo lo que sabía. Nadie tenía prejuicio de nada. Iban para adelante al tope. Abajo del escenario y arriba del escenario. Todos a un mismo fin. Y empezó a funcionar. Yo me decía "¿Qué pasa? Hace un par de meses, con Ovni 87, no era nadie y ahora ¿qué pasa?, ¿en un mes aprendí a cantar? ¿ahora soy bueno?". Qué sé yo, se dio la casuística de que tenía que funcionar y todo salía para adelante.

FARRUGIA: Me acuerdo que ensayábamos en el garaje de la casa de José Belloni donde la madre de César [Rechac] tenía un jardín de niños. Yo entraba al estudio y sentía la presencia del maestro, me inspiraba y después me iba a tocar al garaje. Sentía que estaba haciendo esculturas de Belloni con la batería. Estamos hablando de una época en que te podías enroscar con lo que fuera.

Para el segundo semestre del 71, Psiglo queda conformado con la que será su más célebre integración: Gonzalo Farrugia (batería), Luis Cesio (guitarra), Ruben Melogno (voz principal), Jorge García (teclados) y César Rechac (bajo). Su actuación más importante del año se da en el megafestival argentino B. A. Rock II, en donde el 20 de noviembre se presentan ante una atiborrada tribuna del Velódromo de la ciudad de Buenos Aires (15000 personas).

Revista Pelo: (Sobre Psiglo) Inesperadamente estos cinco uruguayos trajeron el beat (entiéndase bien el término) más prolijo del festival: duros y acompasados, con golpes de voz bien ubicadas, dejaron la sensación de ser muy compactos. Quizás por la excelente actuación del batero (Gonzalo Farrugia) que para muchos fue el mejor baterista del festival.

Aquel sueño de Gonzalo Farrugia (que un año y medio atrás había dado el nombre a la banda) se ha hecho realidad.

Fernando Pelaéz

*A modo de adelanto de su libro "De la cuevas . . . al Solís" (El rock en el Uruguay 1960–1975), Fernando Peláez Bruno nos entrega un resumen detallado sobre la trayectoria de una de las bandas más populares e influyentes de nuestro país: PSIGLO

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