Por lo nostálgico de sus letras, por lo abrasivo del bandoneón, por lo levitado de su baile, el 2 x 4 bien interpretado, bien bailado, y hasta bien actuado, puede llegar a ser un espectáculo increíblemente penetrante.
"...siempre me gustó hacer una cosa distinta aunque fuera rechazada por el público, hacer algo que quiera una personalidad. Y eso me parece que ha sido una norma general de todos los artistas del tango. Si hay alguna excepción no la conozco".
Horacio Ferrer, 15/1/2000