SieteNotas

Astroboy, En tono de gris

1/6/2007

Con un sonido rockero, inconfundiblemente británico, canciones que revelan un sentir inconformista y un estilo que abandona el glamour y el perfil adolescente de sus primeras épocas, Astroboy irrumpe en la escena montevideana con su nuevo disco “Big for the city”; una ciudad que los inspira pero que por momentos, con más sombras que luces, les queda demasiado chica.

Cuando empieza a sonar, “Big for the city” demuestra la necesidad de escapar, esa sensación de atomicidad del entorno. Respecto a lo musical, si bien hay planteados diferentes climas, con altibajos (temas muy lentos y otros con guitarras bien marcadas) el disco presenta cierta homogeneidad, por momentos muy down.

Martín Rivero:
Está pensado así.

Leandro Boné: Fue buscado.

Martín: Que tenga en el sonido una homogeneidad, una unidad en las canciones y en las letras. Que vos los pongas y digas: “Esto es todo un disco. Todas estas canciones pertenecen a este disco. No podrían estar en el próximo, no podrían estar en el anterior. Son de este, de Big for the city”. No es un disco conceptual, pero es un disco como temático. Tiene un tema que es la ciudad y los sentimientos que te despierta estar en una ciudad que es chica, que todos se conocen o por lo menos el círculo que tenés es un poco reiterativo y un poco te cansa. Entonces de eso se trata el disco y las canciones van por ese lado y tienen ese sonido y esa unidad por gusto.

¿Por dónde bucearon para encontrar los sonidos, los arreglos que les interesaba plantear?

Martín:
Por ejemplo, la primera canción del disco yo la compuse pensando en Bob Dylan. Me la imaginé que era acústica pero medio fuerte, con armónica, y al final quedó como una aplanadora de guitarras eléctricas. Eso fue cuando la pasamos para la banda y quedó otra cosa. Escuché muchos temas. Una banda que me gusta que se llama Spunk, mucho Kinks, Elvis, Dylan, todo eso fue para este disco.

Leandro: En la etapa de preproducción yo creo que volcamos más lo de cada uno con el instrumento y lo que cada uno había consumido durante cierto tiempo, musicalmente hablando; no como en el disco anterior, que dos días antes de entrar al estudio nos sentamos solamente a escuchar discos para agarrar diferentes sonidos: este sonido va acá y este sonido para esta guitarra... Ahora fuimos con una idea que venía más de la cabeza y no tanto de lo musical.

Martín: Ahora lo que ellos hicieron, por ejemplo, era decir: “Estos son mis pedales y voy a tocar con estos pedales y con esta guitarra voy a tocar estos temas con este equipo. Quiero que suene siempre igual...”. Fue más por ese lado.

Leandro: Y también buscar que sea un disco que lo llevemos a tocar en vivo y suene igual.

Fue una producción que no dejó lugar a la improvisación.

Martín:
Sí, porque cuando vamos a grabar tenemos una preproducción. Pero exclusivamente para este disco y con este productor fueron quince días en los cuales se establecieron en esos días: “vos hacés estos arreglos en esta canción, vos hacés lo otro”; entonces cada uno ya sabe lo que va a hacer. Nosotros no improvisamos a la hora de tocar. Nosotros estamos casi en contra de eso. Cada uno tiene sus arreglos y hacés eso.

¿Y al componer las letras pensaban en todas aquellas cosas que les molestaban? Martín se refiere a que: “son como quejas detallistas o personales”.

Martín:
Las letras que escribí… hay una que se llama “You were wrong”, es cuando te enroscás, por ejemplo, en una relación de amistad o de pareja, porque siempre pasa eso de: “yo tenía razón y vos no”; todas esas cosas que en realidad no importan. Son detalles mínimos que sólo hacen que te pelees en ese momento. A eso me refiero con “quejas detallistas”. Hay un montón de canciones. “Who killed the sun” es un poco eso, buscar cosas en otro lugar cuando en realidad ni siquiera acomodaste las cosas en tu casa. La primera canción para mí es una canción de protesta, no sé para el que la escuchará… yo me estoy quejando.

Es un trabajo enteramente en inglés con un sonido de rock británico mucho más definido. Siempre decían que en el escenario del rock local no existían este tipo de propuestas. Llegaron a definirlo como: “Este es el mejor disco que sacó Astroboy y el mejor disco de rock and roll en Uruguay de los últimos veinte años, por no decir de todos los tiempos”.

Martín:
Es un poco en broma que digo esas cosas para darle sabor a cosas como: “Sí, es un buen disco, es el disco que siempre quise grabar...”.

Leandro: Dentro de la escena local hay una realidad que es que lo que hacemos nosotros no se hace. Y este disco… tampoco habían hecho algo así antes, entonces evidentemente eso ya hace que sea único. La idea es hacer cosas que no hacen los demás y ahí ya estás marcando la diferencia. Si bien no somos el nuevo gran descubrimiento de la música, vamos por un camino diferente.

Martín: Vamos por algo que acá todavía no se hizo, no se exploró. Este es el mejor disco que sacamos, donde tocamos mejor, donde cantamos mejor, donde toda la musicalidad de cada uno de nosotros está mejor puesta.

Los discos anteriores, Cinco Estrellas (2003) y Automática (2004), planteaban un espíritu de diversión, este trabajo apela a un ambiente más introspectivo. ¿Esto tiene que ver con el momento, con la actitud que la banda asume actualmente?

Martín:
Es más íntimo, es mucho más íntimo.

Leandro: Los chicos están más grandes...

Martín: Es verdad. Es un álbum más maduro. Amigos nuestros que lo escucharon cuando estaba terminado decían: “parece que ustedes tienen cuarenta años y que están tocando hace veinte...”.

¿Dónde quedaron los adolescentes revoltosos?

Martín:
No es la imagen adolescente que tenía Astroboy. El próximo disco será otro paso que haya que dar, si no, te estancás.

Big for the city, que se presentará el 16 de junio en el Teatro Metro, viene producido con un soporte visual importante: un video del corte de difusión “In the city”, que se verá por MTV, realizado por Pablo Stoll (Control Z), y un documental, “Grande para la ciudad”, dirigido por dos productores argentinos, Juan Schnitman y Pepe Estrada, donde se registra el proceso de grabación del disco.

Martín:
El documental: nos llamaron el año pasado, antes de empezar a grabar el disco, de Argentina y nos dijeron que querían que hiciéramos un soundtrack para una película. Dijimos que todo bien. Al final la película aún no se hizo y lo que se hizo fue este documental, porque los directores se coparon mucho con Astroboy y la película que ellos iban a hacer iba por ese lado del rock, de una banda de rock. Entonces, a modo de investigación, en primera instancia decidieron filmarnos, ver cómo interactuábamos con el mundo. Y al final quedó una película, un documental que lo estrenaron hace dos semanas en el BAFICI (Festival de Cine Independiente de Buenos Aires) a sala llena. Es un documental muy gracioso y habla de todo.

Leandro: Todo lo que llevó la preproducción del disco, la grabación...

Martín: Hay días en la casa de Leandro, días en la casa del baterista...

La producción audiovisual, el manejo de la imagen, es un elemento clave que siempre acompaña a Astroboy y eso se traduce también en el cuidado especial que demuestran por la estética, tanto a nivel personal como en los shows.

Martín:
Nos preocupamos por la estética de la banda. No es que nos vestimos así para los shows, nosotros nos vestimos así para la vida en general, pero marca una diferencia. Ahora quizás le dan más bola, hay bandas que le dan más bola. Pero le da una diferencia: ves a cinco pibes que tienen un corte de pelo extraño o distinto y llama la atención. Pero no es ese nuestro fuerte como banda. En el primer momento, Astroboy cuando surgió, que fue en el 2002, un poco era eso. Ahora hace tiempo que no tenemos más glamour. Aparte, era una escena bastante revoltosa, hacíamos cualquier cosa arriba del escenario; ahora estamos más preocupados por la música.

Después de todo este camino recorrido, ¿siguen considerando que no son virtuosos?
Martín:
No somos virtuosos en lo que se refiere a instrumentación. Pero tenemos otras virtudes. No sabemos las escalas, él (Leandro) no sabe hacer buenos solos... Nuestras virtudes pasan por otro lado: hacemos buenos chistes, contamos buenas historias...

Natalia Castelgrande

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