SieteNotas

Herrumbre, El valor de la persistencia

3/7/2007

Con Pablo Blanco de Herrumbre

No tenía ninguna expectativa puesta en ellos porque a lo sumo, uno le puede dar dos oportunidades a una banda y Herrumbre se había encargado de desperdiciarlas con un primer disco muy malo (Tiempo arriba y sangre adentro) y un segundo (Perros cimarrones) donde los datos que anunciaban una progresión, eran del todo insuficientes para concretar un trabajo que en todas sus líneas reuniera emociones fuertes y un ajustado trabajo instrumental.

Su tercera placa (Tierra madre, Montevideo Music Group 2007) sin embargo, tiene todo lo que hay que tener para ganar el aprecio de los sentidos, con lo que queda demostrado que el talento –algo que por lo pronto, no brotó de manera espontánea en los dos primeros discos de la banda- no es condición sine qua non para la creación artística y que a veces, la perseverancia, también puede sacar un conejo de la galera.

ROCK Y FOLCLORE

¿Es buena o mala señal que una agrupación grabe cada uno de sus tres discos en sellos diferentes? ¿Cómo debe leerse ese constante peregrinaje? Porque es de suponer que si las ventas superan un determinado nivel, la editora debería mantener en su catálogo a un colectivo que le brinda ganancias. Y otra pregunta: ¿cuánto debe vender una banda para que la casa discográfica otorgue una nueva oportunidad? Porque a pesar de que Perros Cimarrones no sea una obra apuntalable desde el punto de vista estético, los fans de la agrupación agotaron una edición de por lo menos 500 ejemplares.

“Cuando surgió lo de Tiempo arriba…, fuimos a conversar a Ayuí –dice Pablo Blanco, vocalista de Herrumbre-, se recibió la idea y se trabajó para ella. En el momento de hacer Perros cimarrones, también fuimos a golpear puertas pero aquel tiempo histórico (2002 – 2003) era muy particular y Ayuí nos dijo que no podía editarlo. Así fue que llegamos a Sondor, les mostramos el proyecto, les gustó y se hizo. Con Tierra madre recorrimos el mismo camino: Ayuí tenía los tiempos tomados, con una lista de espera ya superada; los tiempos de Sondor no coincidían con los nuestros que queríamos largar el disco en el 2006, y tuvimos que tomar una decisión tajante: ir a hablar con MMG”.

En los discos anteriores Herrumbre probó cosas que luego desechó. En el primero por ejemplo, hubo un intento de mezclar metal con folclore que no volvió a repetirse en los otros dos discos. ¿A qué se debe?

Tiempo arriba… tiene un montón de mojones dentro del folclore y faltaron inclusive algunos que por cuestiones de tiempo y de dinero no pudimos insertarlos. Hasta el día de hoy hacemos covers de “Maldición de Malinche” y de canciones de Tabaré Etcheverry, y a pesar de que en Perros cimarrones esa mezcla no aparece, no hemos dejado de tocar folclore en vivo y de tocar con folcloristas. En 2004, Numa Moraes nos invitó a la presentación de uno de sus discos en la Sala Zitarrosa y allí hicimos “La patria compañero”, canción con la cual también realizamos un video clip a la manera de Herrumbre y con el Numa cantando. En los discos la veta folclórica la dejamos descansar para probar otras cosas pero para nosotros sigue siendo un centro de interés.

¿Sienten que esa apuesta de amalgamar metal y folclore cuajó bien o que es algo que podría mejorarse?

Al día de hoy nos encanta y si se da grabarlo de vuelta, lo haríamos. También un montón de temas de Perros cimarrones los grabaríamos de vuelta desde la perspectiva que tenemos ahora, porque sabemos que hay cosas que se le pueden agregar y que a veces cuando estás grabando y tenés un tipo taxímetro que te baja la bandera, que empieza a correr y va cayendo la ficha, a veces dejás de lado otras cosas, arreglos que lamentablemente no podés trabajar por un tema de tiempo y dinero.

LA TERCERA, LA VENCIDA

Nacida en los 90’s, el sonido primero de Herrumbre hundía sus raíces en el metal más duro que se curtía en el cambio de década 80 – 90. Desafinada pero potente, sucia pero avasallante, la música de la banda de la ciudad de La Paz fue ganando prestigio en el medio, al tiempo que álbum a álbum forjaban un adelanto tanto en el cuidado de los detalles como en la construcción de una estética.

Tierra madre no es apenas muestra de un sonido pulcro sino del encuentro de dos maneras de entender el metal: la crudeza demoledora característica de los 90’s junto al toque sutilmente melódico de los primeros 80’s. En el plano de la concepción musical por ejemplo, hay reflejos de Metallica, Slayer, Sepultura y Celtic Frost, acodados a giros instrumentales y arreglos clásicos de bandas como Iron Maiden, Quiet Riot o Saxon.

“En los comienzos nosotros hacíamos thrash y doom pero cuando vos te volvés a encontrar con un nuevo disco de las escasas bandas que quedan de aquel tiempo, ves que conservan poco de aquel sonido. Yo he escuchado grupos que han evolucionado tanto –reflexiona Pablo Blanco- que no se parecen en nada ni a ellos, son totalmente desconocidos. Se han pegado tanto a los sonidos nuevos y a las tendencias que al final se dieron cuenta que es mejor volver a las raíces”.

“Pero además de hacer la música que hacíamos, siempre seguimos escuchando metal de los 80’s, y las bandas de esa década siguen sonando hasta el día de hoy. Eso no es casualidad y yo no soy un tipo que crea en las casualidades. Fijate que en el año 84 salieron los álbumes cabecera de la gran mayoría de los escuchas de heavy metal mundial, álbumes fundamentales en la historia del metal”.

A pesar de que oyen esa música desde siempre, recién aparece nítida en esta última placa. ¿Hay alguna explicación para ello?

Yo creo que la banda y sus integrantes están pasando por una etapa de maduración y de ver todo con otra perspectiva. Existe en esta etapa eso de abrir la cancha y probar con diferentes cosas a ver cómo suenan. Otra diferencia con el disco anterior es que este es el primero que mezcla mi hermano Marcelo Blanco y es evidente que le ha puesto su impronta personal. En los otros discos estábamos los cuatro ahí, tratando de que el barco siguiera su rumbo mientras que en Tierra madre sintetizamos todo en Marcelo porque él tenía la idea de cómo el registro debería sonar. Cuando nos trajo las primeras muestras quedamos encantados.

La crítica no ha sido buena para los dos primeros registros de la banda. ¿Les interesa ese tipo de opiniones?

Las críticas son siempre bienvenidas sean buenas o malas, y de varias cosas que se han dicho hasta he sacado conclusiones. Entre nosotros también se da eso de auto criticarse para madurar, ahora y desde la fundación de la banda.

Otra característica de la obra de Herrumbre es el compromiso político social de sus textos. ¿Uds. creen que el Uruguay tiene arreglo?

No vivimos en una caja de fósforos y estamos tocando la realidad día a día cuando vas al almacén o cuando hablás con un vecino. Los temas de índole social que tocamos siempre fue nuestra manera de ver las cosas. Ni hablar que uno desea que la gente viva mejor, que tenga para la educación, para la salud, para comer… Pero lo del Uruguay es una cuestión que va a llevar mucho tiempo. Aquí hubo un sacudón, un tsunami muy grande donde se favorecieron cuatro y fueron a paliza un lote de gente que, en general, son los que menos tienen. Todos esperan que esto en algún momento empiece a tomar un perfil para reencauzar al país.

La esperanza que manifestás, ¿está ligada al gobierno actual o es independiente del tipo de partido que gobierne?

Mirá, yo pienso que al país lo hace la gente con sus ideales y sus principios. Ni hablar que aquí hubo gobiernos que hicieron cualquier desbarajuste y que eso se transformó en un retroceso soberano. No sé si lo va a lograr el Encuentro Progresista o el gobierno que venga, pero depende de cómo se encauce porque si se apuesta a intereses que no son los de la gente, esto va a seguir con el palo en la rueda.

Me contabas recién que siguen oyendo metal de las décadas anteriores. ¿Están al tanto de lo nuevo que sucede?

Las nuevas tendencias como el nü metal están fabricadas por la industria, son un invento… Capaz que hay algo por fuera que uno desconoce pero lo que suena es eso. Me acuerdo que cuando comenzó a caer el nü metal, tuve la oportunidad de conversar con un gurí que me comentaba que le gustaba Korn, Limp Bizkit y toda la nueva camada. ¿Y las bandas clásicas –le pregunté? Y él no tenía ni idea, había un desconocimiento tan brutal como si todo hubiera empezado a partir de las bandas nü.

¿Escuchaste System of a down?

Yo les escuché un par de discos y llegó un momento en que me pasparon tanto los huevos que me quedé preguntándome “¿hasta cuándo van a seguir sacando discos si no te mueven ni un pelo?”. ¿Compositivamente a qué apuntan? A que cuanto menos aportes hagas, más vendés.

¿Y Evanescense?

Sacaron un buen disco debut y luego se pincharon como globo en el aire.

Leonardo Scampini

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