SieteNotas

La Trampa en Plaza Mateo

14/2/2003

la fuerza en las venas

Con entrada en mano y ansiedad en el cuerpo, los pibes ya estaban afuera a eso de las 23:30. Sin embargo, a pesar de que las 00:00 suponía ser la hora de comienzo del espectáculo, el mismo se retrasó con las típicas pruebas de sonido, y hasta la 1:00 no se abrieron las puertas hacia la distorsión.

Cadáveres Ilustres, un grupo de los ‘80 que decide volver a los escenarios después de un largo receso, fue quien se encargó de la apertura del show. Seguramente la mayoría de los jóvenes no deberían conocer esta vieja banda, por lo que sus temas fueron cantados por unos pocos. No obstante se escuchaba muy bien: más allá del volumen bajo de los instrumentos, el sonido era claro y preciso, las canciones llevaban una armonía agradable, y las voces en juego se entremezclaban con calidad. La experiencia de esos músicos quedó estampada sobre el escenario, en el que actuaron por aproximadamente 45 minutos.

La Trampa, la estrella de la noche, no se hizo esperar demasiado y entró a sonar con un Calaveras a toda potencia. Las cruces del corazón y Buena Droga dieron el pie para un descontrol que no se detuvo, y que ya había encontrado base con Calaveras. Caída Libre, su último trabajo, fue recorrido casi íntegramente. Perdidos en Montevideo, El oro y la maldad, y Muerte Serena fueron los temas elegidos para saciar la excitación temprana, y Luna de Marzo cerró lo que fue el primer "round", sosegando las almas.

El clima perfecto ya se había asentado. No puede ocurrir de otra forma en un toque tramposo. La magia de la melodía, las letras y el público se hacen una sola fuente de poder, y resulta increíble la energía que se desparrama en un pogo de inocente inconciencia. No son únicamente los temas fuertes los que desatan esa furia de sentimientos, sino que baladas como Soledad, llegan al fondo de los corazones, y atrapan al público en una pasión brutal. Ésta se escuchó en la primera vuelta, sorprendiendo a todos por no ser un clásico, pero conquistándolos como si lo fuera.

Transcurridos unos pocos minutos, los músicos ya estaban de regreso en el escenario, y la gente pedía más. El riff de Santa Rosa marcó el inicio de una tormenta de agite, y Carne canibalizó a los pibes como animales. Cruz Diablo hizo de Plaza Mateo un infierno, y Pensar y Separar dejó bien en claro "que el cuerpo caliente es el que más reacciona". El repertorio siguió con Los Sueños, Vendas en el corazón -uno de los únicos temas que tocaron del disco Resurrección- , y Muere con la Sonrisa, que acabó con las mentes de los escuchas, para dejarlos morir felices por un instante.

Mar de fondo empezó a hablar del final, y nadie quería despedirse sin los bises acostumbrados. Caída Libre fue recibida con los brazos abiertos y los ojos cerrados, y "luego del vértigo", el himno de identidad tramposo fue coreado por todas las esencias entregadas al rocanroll. Unos versos Olimareños recitados por Garo Arakelian: violero de la banda, se pararon en medio de la euforia masiva, confundiendo a algunos y excitando a otros, que se unieron a la proclama criolla.

Pero Yo sé quién soy no fue la última alegría esta vez, aún faltaba maldecir a La Soledad y... ¡seguir maldiciendo!. Arma de doble filo y Maldición dieron por terminada la ceremonia; pero siguieron vibrando en el aire y en las venas, en respuesta a ese don del que goza La Trampa: el don de una fuerza que contagia.

Viviana Scirgalea

Comentarios
25/10/2006 | ignacio
nada iguala a la trampa...lo mejor del rock uruguayo...arriva la trampa genteeee!!! increible el toque en atlantida en julio de 2006
un saludo para toda la gente q ama esta banda
25/7/2003 | NANY
ESTUVO IMPRESIONANTE, SE ARMÒ GRAN AGITE, ESPECTACULAR, AGUANTE LA TRAMPA, LA TROTSKY, LOS TRAIDORES Y TODO EL ROCK URUGUAYO, ARRIBA.
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"Uno sabe lo que más le gusta o lo que más escuchó, pero las influencias a veces pueden venir de cosas de las que uno reniega o que no le gustan. Tal vez me hayan influenciado Bartok, Stravinsky, Viglietti, Brassens, el candombe…".
Leo Maslíah, 16/4/2000
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